Motoqueros de cuatro países llevaron alegría y solidaridad a una comunidad rural de Pozo Azul
Esta vez, el rugido de los motores no anunció velocidad. Mucho menos importaron los kilómetros recorridos, las fronteras atravesadas o las distintas banderas. En un rincón alejado de la zona urbana, las motos comenzaron a llegar una detrás de otra cargadas de algo que difícilmente pueda transportarse en un baúl: las ganas de compartir, hacer amigos y regalarles a los niños una tarde diferente.
El destino fue Piray, ubicado en la zona rural de Pozo Azul. Hasta allí llegó el último fin de semana la agrupación de motociclistas Horizonte Libre para compartir una celebración con los infantes de la comunidad. Entre camperas, cascos y máquinas de diferentes cilindradas, aquel espacio sencillo se transformó durante algunas horas en escenario de juegos, payasos, regalos, chocolatada y muchas risas.
Una particularidad de esta visita fue que entre quienes descendían de las motos había argentinos, brasileños, paraguayos y un uruguayo. Cuatro nacionalidades, miles de kilómetros de distancia entre sus lugares de origen y una misma pasión: viajar sobre dos ruedas capaz de borrar fronteras.
Horizonte Libre es una agrupación relativamente joven, próxima a cumplir su primer año. Está integrada por hombres y mujeres de diferentes localidades, entre ellos varios motociclistas que conducen sus propias máquinas. El objetivo con el que nació va más allá de compartir rutas, ya que tienen como propósito fortalecer la amistad, el compañerismo y la hermandad, sumando siempre que sea posible alguna acción solidaria.
Entre sus integrantes está Alexi Senisa, un uruguayo que encontró en Misiones mucho más que lugares por conocer o tierra roja para recorrer. "El grupo se formó por un tema de amistad y para concurrir a diferentes eventos todos juntos. Cada vez que hay alguna actividad solidaria con los abuelos, con los niños, con algún merendero, siempre se están juntando y tratando de conseguir ayuda. Cada uno pone un granito de arena", indicó Alexi a El Territorio.
La celebración en Piray comenzó mucho antes de encender las motos. Hubo que gestionar colaboraciones, conseguir donaciones y completar con aportes de los propios integrantes aquello que todavía faltaba. Cuando llegó el momento de emprender viaje, la convocatoria superó las expectativas. A los motociclistas de diferentes puntos de Misiones se sumaron compañeros de ruta provenientes de Brasil, Paraguay y Uruguay.
Y cuando las motos finalmente llegaron, la imagen que habitualmente puede asociarse con camperas oscuras, cascos y motores cambió completamente. Los motociclistas se convirtieron en animadores. Hubo quienes se disfrazaron de payasos, organizaron juegos, corrieron junto a los más pequeños y pusieron sus propias motos a disposición para que los niños pudieran acercarse, conocerlas y vivir la experiencia de dar un paseo.
Las máquinas que durante horas habían recorrido caminos para llegar hasta allí se transformaron rápidamente en una de las principales atracciones. Cada niño recibió un juguete y posteriormente llegó el momento de sentarse a compartir una chocolatada con facturas. Por algunas horas, un espacio humilde de una comunidad alejada se llenó de colores, ilusión y alegría.
Un uruguayo suelto por Misiones
Alexi, quien comenzó a viajar hace unos diez años, llegó desde Uruguay y en pocos días encontró en la tierra colorada un lugar que continúa sorprendiéndolo, y decidió contar sus experiencias a través de una cuenta de Instagram a la que llamó "Un uruguayo suelto en Misiones".
Desde allí comparte parte de sus recorridos, encuentros y aventuras sobre dos ruedas. Y después de conocer numerosos lugares, no duda cuando tiene que describir lo que encontró de este lado de la frontera. "Misiones es una tierra fascinante y su gente es algo maravilloso. Te lo dice un uruguayo que conoce muchos lugares, pero como Misiones no hay otro lugar. Son únicos", expresó.
La cultura, la gastronomía y principalmente la calidez de las personas aparecen entre aquello que más lo cautivó. Su experiencia es, de alguna manera, un reflejo del espíritu que buscan construir dentro de Horizonte Libre. "Somos gente de distinta procedencia que fuimos armando el grupo en el que queríamos estar, fomentar la amabilidad, el compañerismo y compartir rutas", explicó.
Esa diversidad no se limita a las nacionalidades. Alexi destacó que la agrupación está integrada por hombres y por "muchas mujeres que conducen sus motos" y comparten con ellos la misma pasión por viajar.
Para los integrantes de Horizonte Libre, la solidaridad forma parte de una cultura que encuentran frecuentemente entre quienes comparten la pasión por las motos. Una ayuda a un merendero, una actividad con adultos mayores o una celebración para los niños se convierte en una nueva excusa para encontrarse y poner las máquinas en marcha.