Intercambio educativo y cultural: las realidades de Buenos Aires y Misiones se unen en San Pedro
Dos instituciones separadas por más de mil kilómetros, con contextos, costumbres y modalidades educativas diferentes, encontraron en San Pedro un punto de encuentro para aprender unos de otros. Estudiantes del Colegio Tarbut, perteneciente a la comunidad judía de Buenos Aires, llegaron hasta la Capital de la Araucaria para compartir durante tres días una experiencia de intercambio cultural, educativo y solidario con alumnos del Instituto de Enseñanza Agropecuaria N.º 2.
La propuesta tiene varias aristas. Por un lado, permite a los visitantes conocer de cerca la enseñanza técnica agropecuaria atravesada por la ruralidad y la producción. Por otro lado, abre a los estudiantes sampedrinos la posibilidad de compartir con jóvenes que provienen de un contexto principalmente urbano, con otras costumbres y experiencias. A ello se suma un importante componente solidario, mediante donaciones destinadas tanto a proyectos productivos de la institución como a necesidades concretas de sus alumnos.
El rector del IEA 2, Enso Adoryan, explicó a El Territorio que el vínculo comenzó a gestarse aproximadamente tres meses atrás a partir de Valeria Lencina, secretaria del Instituto Superior, quien realizó el nexo entre ambas instituciones. “Ellos tenían como proyecto institucional una salida hacia una provincia para hacer un intercambio cultural y de contenidos áulicos con otra escuela. Vinieron, recorrieron el colegio, vieron lo que es el IEA y ahí empezamos a programar el intercambio y las actividades para estos tres días” indicó.
La visita adquirió además un significado especial para el IEA 2 luego de los daños ocasionados por los últimos temporales. Entre los sectores afectados se encuentra uno de los invernáculos, cuya cobertura de polietileno fue seriamente dañada por el viento. Parte de las donaciones traídas por el Colegio Tarbut permitirá ahora recuperar ese espacio y dar continuidad a las actividades productivas y formativas que allí desarrollan los estudiantes. “Hoy ellos nos brindan la solución para volver a cubrirlo. Es un invernáculo grande, entonces para nosotros es muy importante”, valoró Adoryan.
La colaboración incluyó un termotanque y ropa de trabajo para los alumnos, entre otros elementos. Este último aporte resulta significativo para una escuela técnica, donde buena parte de la formación requiere actividades prácticas y equipamiento adecuado para ingresar a talleres y entornos productivos. “Hasta ropa de trabajo nos traen para nuestros alumnos, qué es importante en todos los talleres. Con las condiciones económicas actuales y teniendo alumnos de escasos recursos, a muchas familias les cuesta. Esto viene a suplir una necesidad básica”, destacó el rector.
Durante los tres días se programaron actividades para que los jóvenes puedan trabajar juntos, intercambiar conocimientos y conocer los procesos que forman parte de la enseñanza cotidiana del IEA 2.
Una de las experiencias se desarrolló en el laboratorio, donde los estudiantes trabajaron sobre la elaboración de bioplástico a partir de fécula de mandioca. La propuesta busca obtener un material biodegradable que pueda utilizarse como cobertura de canteros para impedir el crecimiento de malezas, en reemplazo del plástico convencional. Otra de las actividades previstas permitirá a los visitantes participar del proceso de elaboración de dulce de leche dentro del entorno formativo de industria en pequeña escala.
Para los estudiantes que llegan desde un ambiente urbano, recorrer talleres, observar procesos productivos y conocer el manejo de herramientas y maquinarias abre una ventana hacia una modalidad educativa muy distinta a la propia.
En ese sentido, Dominique Seigelshifer, integrante de la delegación visitante, destacó que “Me parece muy interesante la capacidad de los chicos de poder aprender oficios y salir manejando maquinaria que quizás en otro contexto no nos imaginaríamos que un adolescente pueda manipular, entendiendo que después es lo que ellos usan para su vida cotidiana una vez que terminan la escuela”, señaló.
Previó al viaje, los estudiantes trabajaron en diferentes materias contenidos relacionados con el territorio que visitarían, su producción, agricultura y características culturales. “Es muy interesante para ellos conocer en vivo lo que estuvieron viendo en las aulas”, explicó Seigelshifer.
Paralelamente organizaron la parte solidaria. Los propios jóvenes participaron en actividades para reunir fondos, contactaron a sus familias y recolectaron donaciones de acuerdo con las necesidades que previamente habían sido coordinadas con las instituciones receptoras.
Guillermo Lencina, integrante del equipo directivo del Colegio Tarbut, explicó que el viaje fue pensado justamente desde esas diferentes dimensiones. “Es un intercambio cultural, pero es un viaje que tiene varias aristas: tiene una pata solidaria, una de intercambio y una parte de proyecto interdisciplinario que se abordó en el colegio”, señaló.
La delegación está integrada por 36 estudiantes principalmente de primero y segundo año, junto a algunos jóvenes de cuarto año que asumieron un rol de acompañamiento y liderazgo dentro del grupo.
Además del intercambio con el IEA 2, tienen previsto visitar una escuela primaria de una comunidad Mbya Guaraní Alecrín donde desarrollarán actividades recreativas y talleres preparados previamente por los propios estudiantes
Junto a los talleres, contenidos y donaciones uno de los principales objetivos que destacaron desde el colegio visitante tiene que ver con el simple hecho de encontrarse. “Son chicos de distintas provincias, pero en definitiva del mismo país. La idea es conocer un poco la realidad del otro y aprender del otro. De eso se trata”, remarcó Lencina.
El intercambio adquiere un valor similar desde la perspectiva de los estudiantes sampedrinos. La visita les permite acercarse a jóvenes pertenecientes a la comunidad judía y conocer costumbres diferentes a las que forman parte de su vida cotidiana. “Para nosotros es muy importante compartir con ellos y que nuestros alumnos conozcan otros tipos de culturas. Vivimos dentro del mismo país, nada más que ellos traen costumbres diferentes a las que nosotros estamos acostumbrados” concluyó Adoryan.