2026-08-26

Milei y Caputo repiten con el fondo jubilatorio una fórmula que ya usó Cristina Fernández

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció esta semana un esquema para reactivar el crédito hipotecario utilizando fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. La medida recupera un mecanismo que ya tuvo antecedentes directos durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, aunque con un diseño distinto.

El Gobierno nacional confirmó esta semana que utilizará recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para impulsar el crédito hipotecario en la Argentina, en un esquema presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, en el Palacio de Hacienda. No es la primera vez que un gobierno argentino recurre a ese fondo con ese objetivo, el antecedente más directo es el programa PRO.CRE.AR, lanzado en 2012 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

El FGS que ambos gobiernos utilizan para promocionar el uso del crédito hipotecario nació en 2008, cuando el gobierno nacional estatizó las AFJP y trasladó unos 30.000 millones de dólares de aquel momento a la órbita de la ANSES.

Desde entonces, el fondo fue utilizado de manera recurrente por distintas administraciones, tanto para financiar programas de vivienda como para la compra de deuda soberana, lo que llevó a que analistas del sector financiero describan su rol histórico menos como una reserva previsional y más como una fuente de financiamiento estatal ante situaciones de déficit. 

Los dos programas, parecidos con diferencias

El Procrear se estructuró a través de un Fondo Fiduciario Público, en el que el Tesoro Nacional realizaba un aporte inicial y el Estado nacional aportaba tierras fiscales urbanas para conformar su patrimonio. La ANSES, a través del FGS, invertía en ese fondo fiduciario de acuerdo a criterios de rentabilidad y seguridad, principalmente durante los primeros cinco años del programa, mientras el Banco Hipotecario se encargaba de otorgar y cobrar los créditos, actuando como fiduciario.

Entre 2012 y 2015, el programa se sostuvo en gran medida gracias a ese flujo constante de fondos del FGS. Durante la gestión de Alberto Fernández hubo una continuidad conceptual de esa lógica, con el lanzamiento de un plan de financiamiento estatal de viviendas en plena pandemia, aunque con menor escala que el esquema original.

El mecanismo anunciado esta semana por Luis Caputo tiene una arquitectura financiera distinta. El FGS, que administra unos $2 billones destinados a este programa, licitará depósitos a plazo fijo entre los bancos, a plazos de entre uno y cinco años, con una tasa mínima de UVA más 2,5% para los depósitos a un año y de UVA más 4,5% para los de cinco años. Con ese fondeo de largo plazo, los bancos podrán otorgar créditos hipotecarios a 20 y 25 años, con el requisito de que la tasa que cobren a los tomadores no supere UVA más 7,5%.

A diferencia del Procrear, en este caso el FGS no compra directamente carteras de crédito ni participa en un fondo fiduciario específico para viviendas, sino que actúa como proveedor de fondeo bancario a través de plazos fijos, dejando en manos de las entidades financieras privadas la decisión de otorgar o no los créditos. El propio Caputo señaló que el stock de crédito hipotecario en Argentina representa apenas dos puntos del producto bruto, muy por debajo del 27% de Chile o el 75% de Estados Unidos, y atribuyó ese rezago a la volatilidad histórica de las políticas económicas del país.

Mientras el Procrear fue concebido originalmente como una herramienta de acceso a la vivienda con fuerte impronta social, orientada a sectores medios y bajos que no calificaban para el crédito bancario tradicional, el esquema actual está pensado, en principio, para sectores medios altos, según se desprende de la propia presentación oficial. El objetivo declarado del nuevo plan es también reactivar la construcción, con estimaciones del sector privado que hablan de recuperar unos 63.000 empleos y generar 100.000 puestos adicionales.

Para que se creó originalmente el FGS

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) es un fondo soberano de inversión administrado por la ANSES. Su objetivo principal es actuar como reserva financiera para resguardar el valor del patrimonio previsional y garantizar el pago de jubilaciones y pensiones frente a eventuales crisis o déficits.

Fue creado en 2007 y tomó una envergadura clave en 2008 tras la eliminación de las AFJP y la estatización del sistema previsional, cuando se trasladaron a su órbita los activos que hasta ese momento administraban las administradoras privadas de fondos de jubilaciones y pensiones.

En cuanto a su composición, el fondo reúne una variedad de activos financieros, entre los que sobresalen títulos públicos, acciones de empresas, plazos fijos, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión y préstamos a provincias, con una estructura diversificada pensada para dar solidez ante las fluctuaciones del mercado.

Además, tiene la facultad de invertir en instrumentos que promuevan el desarrollo del mercado de capitales local y el crecimiento económico del país a largo plazo, que es la puerta por la que distintos gobiernos, con el Procrear primero y el esquema de Caputo ahora, lo usaron para financiar créditos hipotecarios.

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