2026-08-25

Cuestionan a titular de Cámara de Comercio que acepta “daños colaterales” en el país

Grinman salió en defensa de la política nacional e indicar que se requieren sacrificios. Grippo, titular de los industriales, rechazó tal postura por ser consecuencia de una economía que deja de producir, de empresas que cierran o de familias que resignan consumo.

Desde Misiones se realizó un duro cuestionamiento al presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, quien afirmó que había que “aceptar daños colaterales para transformarnos en un país normal”.

El ingeniero Gerardo Grippo como presidente del Movimiento Industrial Misionero (MIM) rechazó de manera categórico esas declaraciones. Recordó que Grinman sostuvo que las transformaciones económicas implican “sacrificios” y que debemos aceptar “daños colaterales” en el camino hacia un país normal.

Desde el MIM indicaron “reconocemos que la Argentina necesita, de manera impostergable, equilibrio macroeconómico, estabilidad monetaria, reglas previsibles e instituciones sólidas. Pero entendemos que esos objetivos no pueden alcanzarse de manera sostenible mediante la contracción permanente de la economía real. La estabilidad que perdura no debería ser consecuencia de una economía que deja de producir, de empresas que cierran o de familias que resignan consumo. Debe ser consecuencia del crecimiento”, sostuvo Grippo.

Entiende además que “la sustentabilidad económica no puede descansar únicamente sobre variables financieras o fiscales: debe ser consecuencia de una mayor producción, inversión, empleo, productividad y capacidad de consumo”.

Miles de empleos perdidos
Planteó que el cierre de miles de Pymes y la pérdida de cientos de miles de empleos formales no son simples estadísticas ni “daños colaterales”. Representan capacidad productiva que desaparece, ingresos que se pierden, consumo que se retrae y un mercado interno que se debilita, ya ha atravesado varios ciclos en los que se pidió sacrificio presente en nombre de un futuro mejor que nunca llegó.

“No cuestionamos la necesidad de transformar la economía. Cuestionamos que esa transformación deba realizarse debilitando precisamente las capacidades productivas que necesita el país para crecer. Sin consumo no hay mercado; sin mercado no hay producción; sin producción no hay empleo. Y sin empleo y producción, difícilmente pueda existir una estabilidad económica verdaderamente sostenible”.

El titular del MIM añadió que “la Argentina necesita equilibrio macroeconómico, sí. Pero un equilibrio construido sobre una economía que crece, produce, invierte, genera empleo y amplía sus capacidades, no sobre una economía que se contrae. Por eso sostenemos que el sacrificio no puede convertirse en política económica, ni el cierre de empresas en condición del progreso”.

Por último, añadió que “la estabilidad debe ser el resultado de una economía sana. La sustentabilidad, consecuencia de la producción. Y el desarrollo, consecuencia del crecimiento”.

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