Fracrán: Crearon un escuela de fútbol como alternativa a horas frente a las pantallas

La iniciativa nació de una conversación casual en una cancha. Ariel es director técnico de un equipo femenino que participa de la liga de Fracrán, mientras que Oscar se desempeña como árbitro, por lo que suelen coincidir durante las prácticas. En estos encuentros comenzaron a observar una realidad que les generó preocupación como padres.
martes 25 de agosto de 2026 | 16:45hs.

La preocupación por la cantidad de horas que niños y adolescentes pasan frente al celular, la televisión y otras pantallas motivó a dos padres de Fracrán a transformar esa inquietud en una propuesta concreta. Ariel y Oscar pusieron en marcha hace aproximadamente un mes una escuela de fútbol gratuita, con la intención de recuperar el juego al aire libre, fomentar la actividad física y generar un espacio donde los chicos puedan encontrarse y compartir.

La iniciativa nació de una conversación casual en una cancha. Ariel es director técnico de un equipo femenino que participa de la liga de Fracrán, mientras que Oscar se desempeña como árbitro, por lo que suelen coincidir durante las prácticas. En estos encuentros comenzaron a observar una realidad que les generó preocupación como padres.

“Siempre que nos veíamos notábamos que los chicos solo se la pasaban con el celular o en la casa con la televisión. No compartían con otros chicos ni se interesaban por el deporte o alguna actividad. Ahí fue cuando Oscar me habló de la idea de la escuelita y con gusto le dije que sí. No había dudas de que teníamos que cambiar la situación por nuestros hijos” indicó Ariel a El Territorio, quien remarcó que la propuesta surgió de ambos y que considera importante reconocer especialmente la iniciativa de Oscar.

Más allá de enseñar fútbol, el propósito apunta a ofrecer una alternativa saludable al tiempo excesivo frente a las pantallas y recuperar experiencias que ambos recuerdan de su propia infancia. “El objetivo para nosotros, que somos padres, es que los niños no pasen tanto tiempo dependiendo de las pantallas. Creo que ambos nos criamos disfrutando los días y vemos que esta generación muchas veces no sabe lo que es jugar al aire libre”, explicó con tono inquietante. 

En ese sentido, consideran que el deporte puede aportar mucho más que aprendizaje dentro de una cancha. “Lo bueno de esta actividad es que pueden hacer ejercicio, despejarse, hacer amistades, conocer sus límites y tratar de superarlos”, señaló Ariel.

Los encuentros se realizan en un playón ubicado junto al salón de San Alfonso, en el kilómetro 1008 de la Ruta Nacional 14, ex kilómetro 1294. Allí comienzan con la entrada en calor y ejercicios básicos para luego trasladarse hasta una cancha cercana, acompañados por los padres. Oscar, por su experiencia como árbitro y conocimiento del deporte, organiza gran parte de los ejercicios, mientras Ariel acompaña el trabajo con los niños.

La presencia de las familias constituye otro aspecto que buscan fortalecer. Los impulsores piden especialmente que los padres permanezcan durante los entrenamientos, sobre todo por los niños más pequeños, quienes se sienten más seguros al saber que sus familiares están cerca. A la vez, los invitan a observar y acompañar sin ejercer presión sobre el desempeño de sus hijos.

“Les pedimos que se queden porque hay muchos niños, en especial los más chicos, que se sienten más seguros si están ahí mirándolos, y de paso comparten con sus hijos la actividad. Pero también les pedimos que los dejen actuar solos, que puedan disfrutar, sin estar gritando o exigiéndoles más de aquello de lo que ellos mismos se sienten seguros”, explicaron los creadores de la escuela.

La escuela comenzó con recursos aportados por sus propios impulsores. Oscar compró las primeras pelotas y Ariel junto a su familia donó un kit de entrenamiento. En principio pensaron que esos elementos serían suficientes, pero la respuesta de las familias superó las expectativas y ahora buscan incorporar más materiales para acompañar el crecimiento de la propuesta.

Hace cerca de un mes que comenzaron con las actividades y, aunque algunas jornadas debieron suspenderse por las condiciones climáticas debido a que trabajan al aire libre, la convocatoria fue creciendo. Para Ariel y Oscar, esa respuesta confirma que existía la necesidad de contar con un espacio de estas características en el municipio. 

Ambos insisten, además, en dejar en claro el origen independiente de la iniciativa. “Esto surgió de dos padres, con nuestro esfuerzo. No hay política de por medio”, remarcó Ariel.

Así, con recursos propios, tiempo y trabajo voluntario, Ariel y Oscar encontraron en una preocupación compartida el impulso para generar una alternativa para los niños de Fracrán. Una propuesta sencilla que busca devolverles parte de aquellas experiencias que ellos mismos disfrutaron durante su infancia y que hace bien, como el correr, jugar, encontrarse con otros y aprender a través del deporte. Sobre ese compromiso, ambos coinciden en una premisa que consideran fundamental: “Con los sueños de los chicos no se negocia”. tal como citaron. 

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