2026-08-12

Paula Brizuela es neumonóloga infantil

“Misiones tiene un clima muy desafiante y la mayoría vamos a ser alérgicos”

Atiende a niños con distintas patologías respiratorias y advierte sobre los desafíos actuales de la salud infantil: baja vacunación, sedentarismo y el uso excesivo de pantallas

Paula Brizuela nació hace 36 años en Posadas y vivió durante toda su adolescencia en la tierra colorada hasta que su camino la llevó a la ciudad de Corrientes, donde en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) logró su objetivo de convertirse en médica. Es una de las apenas cinco neumonólogas infantiles con las que cuenta toda la provincia y desempeña su cargada agenda en los hospitales Pediátrico ‘Fernando Barreyro’ y Neonatal de Posadas y también en el sector privado.

Amante de Misiones, del deporte, el running, de sus amigos, su familia y su perrita, Paula desarrolló una vocación que se consolidó en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, pero que la trajo de vuelta a su tierra a servir con manos amorosas a sus pequeños pacientes.

En su consultorio, no falto de dibujos de pacientes agradecidos, recibió a El Territorio para hablar de su especialidad, la alta demanda, lo que le preocupa acerca de la salud de los niños hoy, entre ellos el bajo porcentaje en la vacunación y el sedentarismo, así como las enseñanzas que le dejan los pequeños.

¿Cómo fue apareciendo en tu vida la elección de la medicina?

Hay algo muy particular, mi mamá era maestra de la escuelita del hospital y yo tengo recuerdos de mi infancia. Ella me dejaba en el jardincito y en algún que otro momento, por lo menos acá afuera, en el patio del hospital, yo circulaba, me quedó bastante marcado eso. Ella se dedicaba a los niños, es psicopedagoga y yo veía cómo ella los ayudaba en situaciones de vulnerabilidad y demás. Creo que en gran parte eso es lo que me inspiró muchísimo a trabajar con niños y también a envolverme en lo que es el ambiente hospitalario.

¿Por qué neumonología infantil como especialidad?

Dentro de la medicina siempre me gustó más lo clínico, no me sentía tan cómoda en el ambiente quirúrgico. Dentro de la Facultad de Medicina, cuando hicimos las rotaciones me di cuenta rotando por obstetricia que me llamaba mucho más la atención cómo estaba el bebé que nacía. Si bien siempre tuve esa idea, inicialmente quería hacer pediatría oncológica, pero hay que tener un temple demasiado especial para estar ahí.

Hice pediatría en el Juan Pablo II en Corrientes, que es un hermoso hospital. Por suerte nos da, a través de la residencia, rotaciones de alta complejidad. Por equis motivo terminé rotando más veces de lo que esperaba en neumonología y me enganché, me encantó la neumonología porque es algo muy clínico, muy integral.

La especialidad la hiciste en el Garrahan…

Sí, la calidad de pacientes que uno veía es grande y siento que es el mejor lugar para estar, para aprender, el nivel de exigencia es altísimo y está acorde al centro de complejidad que es. El tipo de pacientes, ves absolutamente de todo, ves mucho de alta complejidad y los casos más difíciles del país quizás, pero también se ve lo que no es tan complejo y cómo detectarlo.

¿Cuánto tiempo estuviste por allá?

Tres años entre la rotación que hice y ya después lo que es la carrera de especialista a través de la UBA, que tiene un convenio con el Hospital Garrahan. Se nos prolongó un poco por el tema de la pandemia unos meses. Después roté un par de meses más en la Unidad de Sueño que está dentro del Servicio de Neumonología y ahí recién para fines de diciembre de 2021 vine para acá.

¿Siempre supiste que querías volver para acá?

Me pasó algo muy particular, la pandemia justo me agarró lejos de mi familia y no me gustó estar lejos de ellos, primero que nada. Segundo, estaba trabajando dentro de todo bastante bien a lo último allá en Buenos Aires, pero veía mucho más campo para trabajar acá porque hacía falta y porque la competencia no es tan elevada. Pero también por el estilo de vida, Buenos Aires es hermoso para pasear, pero a mí dejame mil veces con Misiones, amo Misiones.

¿Cuáles son los desafíos que ves dentro de tu especialidad o de tu propia experiencia atendiendo acá en la tierra colorada?

Hay dos problemas dentro de lo que es la neumonología. Por un lado hay una confusión en general de qué es lo que es esperable en un niño y qué no. Por ejemplo, resfríos, tos, catarros, gripes son algo que pueden tener todos los chicos y pueden tener varias veces al año y no es algo que está mal.

Pero hoy en día veo como que hay mucho de ‘ay no, se enfermó otra vez’. Sí, pero no se internó, crece bien, cuando está bien hace su vida normal. Es necesario poder tolerar un poquito más las enfermedades leves que son parte del proceso en el cual van creciendo los chicos y, hablando mal y pronto, van madurando sus defensas.

Otro desafío muy actual es el tema de las vacunas, toda esta desinformación que hay con respecto a las vacunas es bastante grave. Lo que hacen es prevenir enfermedades graves, la internación. Dentro del calendario nacional hay una vacuna para protegernos del meningococo, nos protege de que nos agarre una meningitis, ni más ni menos, es una enfermedad súper grave y que deja secuelas gravísimas.

Misiones es una provincia que tiene un clima muy desafiante y la mayoría vamos a ser alérgicos a este clima, no hay sistema respiratorio que aguante este clima. Sí puede que nos dé mucho estornudo o congestión, hay que ver qué de todo esto nos altera la calidad de vida y si lo hace ahí ver qué es lo que realmente está pasando.

Todos vienen a neumo buscando un alergista y no siempre el problema lo resuelve un alergista, sino que muchas veces lo resolvemos nosotros, muchas veces lo resuelven los otorrinos y la gran mayoría de las veces lo puede resolver el pediatra.

¿Qué es eso de tolerar las enfermedades leves?

Hay una consecuencia negativa de las redes sociales, hay una venta de que hay que estar bien todo el tiempo sano al 100% y no siempre es así, nuestro cuerpo es vulnerable. Es más vulnerable si no lo cuidamos, si no lo protegemos adecuadamente. La tos es un mecanismo de defensa del cuerpo, el estornudo también, cuando nos chorrea moco de la nariz, también. Nuestro cuerpo se está defendiendo, se está sacando para afuera los gérmenes y el producto de la batalla entre nuestras defensas y los gérmenes. Muchas veces preguntan ¿y qué le puedo dar para que no tosa? No, dejalo que tosa; obviamente, si ves que tu hijo no puede dormir, o no puede comer, o hay algo que le está alterando la calidad de vida, ahí es donde uno toma cartas en el asunto.

Si no, pobre persona, dejale que sus defensas están funcionando súper bien. De hecho, les suelo decir a mis pacientes, porque sigo muchos pacientes crónicos con enfermedades más graves con patologías como neurológicas, genéticas, y los que realmente tienen problemas son los que no tosen.

¿Qué pacientes necesitan de un neumonólogo?

Hay muchas patologías que tienen impacto respiratorio y nosotros damos prioridad a estos pacientes con patologías reumatológicas que pueden tener impacto respiratorio, genéticas, neurológicas. Sobre todo dentro de lo que es neurológico, muchas veces está relacionado con lo genético, pacientes que tienen dificultades para deglutir, al no tragar bien, la alimentación o la saliva se puede estar yendo al pulmón, eso genera lesiones crónicas que difícilmente se curan si uno no toma los recaudos necesarios.

Personalmente trabajo la mitad del tiempo acá y la mitad del tiempo en el Materno Neonatal, y tengo todo un consultorio de displásicos glucopulmonares, que son niños que nacen muy prematuros y tienen un pulmón inmaduro, que se ve afectado por ese proceso de nacimiento precoz. También se ve afectado por todo lo que se requiere en ese momento para salvarle la vida, tiene sus cicatrices, y son secuelas que pueden ser llevadas hasta la adultez.

También me oriento mucho en lo que es ventilación y trastornos respiratorios del sueño, es un área  de la neumonología y que muchas veces tiene que ver con patologías neurológicas o patologías que tienen debilidad muscular, y que hacen que no se respire adecuadamente, no tanto teniendo que ver con lo que es el pulmón en sí, sino en lo que genera la respiración. todo el proceso, desde que el cerebro comande la directiva de respirar cada tantos segundos como la fuerza muscular que hay que tener para respirar adecuadamente.

¿Qué es lo más raro que llegaste a ver dentro de todo esto que me nombrabas?

Hablando de raro, pero en lo que tiene que ver con la frecuencia, lo que llegué a detectar una vez es una paciente con una inmunodeficiencia que le generaba un impacto respiratorio porque no tiene buenas defensas. Por ahí uno escucha inmunodeficiencia y cree que tiene algo que ver con el Sida, en este caso no fue así, sino una inmunodeficiencia con la cual nació, que es un déficit de inmunoglobulina A que le generaba neumonías, una clínica respiratoria persistente. Se le pidieron todos los estudios, dio positivo para déficit de inmunoglobulina A y ahora tiene turno en inmuno del Garrahan para hacer una valoración completa.

¿Cómo se acompaña desde tu lado a las familias que atraviesan eso de velar el sueño de quien tiene problemas para respirar?

Es clave porque el niño depende 100% de sus familiares. Primero que nada, ofrecer un espacio que despeje dudas, que los familiares se sientan escuchados. Segundo, tener un plan de acción de decir qué es lo que puede pasar y qué se puede hacer con respecto a la patología y dependiendo de qué enfermedad tenga de base. También detectar la progresión de la enfermedad, detectar cuáles podrían ser las probables complicaciones y tratar de actuar a tiempo con eso.

Sobre todo la neumonología muchas veces no tiene tanto que ver con la crisis, que puede manejarla la mayoría de las veces los pediatras, sino que, y eso es otra de las cosas que a mí me encanta de la neumonología, es la prevención, o si ya tenemos una historia larga de muchos antecedentes, ver de acá en adelante cómo podemos hacer para mejorar esa calidad de vida.

¿Hay profesionales de esta especialidad en Misiones para abarcar la demanda?

Somos pocos. Acá en Posadas somos cuatro pediatras especialistas en neumonología pediátrica, de los cuales tres estamos acá en el hospital y el doctor Báez está en un centro privado, pero creo que no tiene una agenda muy amplia, porque está también en otro ámbito. Después hay una neumonóloga en Oberá y una en Eldorado.

Por suerte, dentro de todo hay una cierta distribución, pero si por ejemplo falta uno de los tres, es sumamente complicado. Por ahí uno más acá nos podría venir muy bien, porque sobre todo en invierno es muchísima la demanda.

¿Qué cuestiones considerás vos que te enseñaron los pacientes y que no se aprenden en la universidad?

Todos los días aprendo de los pacientes. Los chicos pueden ser los mejores pacientes del mundo, ellos se sienten mejor y te piden el tratamiento, les piden a los padres el tratamiento. Son mucho más adherentes muchas veces que los padres porque se dan cuenta que haciendo el tratamiento se sientan mejor. Eso no tiene precio y no lo vas a ver en ningún libro.

Trabajar con niños hace que te saques tus prejuicios, dejes todo de lado y digas ‘bueno, me tengo que ocupar del niño’, no importa si los padres son de una forma que no conviene que sean para el niño, si cuesta que entiendan, si cuesta que vayan, si cuesta que vengan, si cuesta que entiendan. En mi caso, les explico todas las veces que sea necesario, les escribo, trato de que mi letra se entienda, que eso no siempre es fácil. Uno necesita hacer equipo con la familia para que el paciente ande bien, si eso no pasa lo más probable es que ese paciente no responda al tratamiento porque no se está haciendo bien el tratamiento. 

Otra cosa que pasa es que es re divertido trabajar con chicos. No siempre, obviamente, porque si estoy en la terapia intensiva no va a ser divertido, pero en el consultorio te divertís porque ellos vienen con sus ocurrencias y te matás de risa, te sale una sonrisa sí o sí. Les suelen pedir a los padres de traernos un regalito. Eso no tiene precio.

¿Qué cuestiones te preocupan de la salud del niño hoy?

Lo que habíamos hablado de las vacunas, me preocupa muchísimo eso. Me preocupa mucho el sobrepeso, el sedentarismo, que tampoco colabora con lo respiratorio; hay una clara relación entre una mala evolución respiratoria y el sobrepeso. También pueden aparecer trastornos respiratorios del sueño cuando hay una obesidad importante que genera ronquidos, obstrucción de vía aérea superior, eso hace que no entre bien el aire, que no se oxigene bien y que ese oxígeno no llegue adecuadamente al cerebro. Una cadena de cosas que suceden por el sobrepeso y el sedentarismo.

Una vida sana es una vida con una alimentación variada, sí o sí y veo que hay mucha permisividad, de no poner límites y los niños necesitan límites, necesitan que el adulto les diga qué se hace y qué no se hace. Y dentro de eso está la alimentación, sé que es difícil, nadie dijo que es fácil, pero los chicos necesitan a alguien que los oriente.

Hay mucho de esta crianza muy permisiva, muy de las pantallas, que también es otra cosa que me preocupa muchísimo, a otro nivel porque realmente son como una droga. Muchas veces les digo a los padres ‘ponele YouTube, pero para que bailen, salgan a caminar, den la vuelta a la manzana, algo que sea mover el cuerpo’, porque una vez que el cuerpo se mueve, respira mejor, se limpia mejor, funciona mejor a todos los niveles. 

Perfil

Paula Brizuela
Neumonóloga infantil
Carrera de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne). Especialidad por residencia de Pediatria en el Hospital Juan Pablo II de Corrientes Capital. Especialista en Neumonología UBA - Hospital Garrahan.

 

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