2026-08-01

En Misiones cae la natalidad: cómo impacta en la educación

Según un informe de Argentinos por la Educación, en los últimos años se registró una caída en la tasa de natalidad un 36%, lo que se traduce en caídas de aproximadamente 31% de la matrícula escolar. En Misiones, a diferencia de otras provincias, la caída fue del 29%. 

El año pasado impactó en primer grado y será así en los siguientes grados en los próximos años, casi como un efecto de ola si se tiene en cuenta que los datos de ese mismo informe indican que este año deberían ser aproximadamente 355 menos secciones de primer grado si comparamos el total de 2019.

Nacen menos personas y eso ya no es un debate. Lo que sí puede ser un debate es el por qué, y para eso hay miles de respuestas: mi generación no quiere o atrasa cada vez más esa decisión porque la cosa no está fácil, la expectativa de ascenso social y laboral de las mujeres hoy desplazan a la maternidad como algo central, y también es cierto que el avance los anticonceptivos y los métodos de prevención han contribuido en el número y que el embarazo infantil y adolescente han caído como resultado de la ESI y políticas de prevención y concientización.

Pero ahora el eje se va a centrar en educación y en la gurisada que viene al mundo (poca pero viene) y la que ya está acá y llega al sistema educativo que hoy tiene una oportunidad trascendental: transformarse a tiempo y con datos claros.

Lo cierto es que para el 2027 no será necesario construir salas de nivel inicial en Argentina y eso es una clara señal de los datos que se mencionan al principio, pero esto es también una oportunidad, ya que sólo el 48% de los niños y niñas en edad y condiciones para asistir a sala de 3 los hace. 

Y acá debemos detenernos: de 0 a 5 años el desarrollo cognitivo de un niño o una niña y lo que se conoce como neuroplasticidad están en tiempos óptimos que no se van a volver a repetir nunca más en su vida, y la recepción de estímulos clave serán fundamentales a lo largo de su vida. 

Y este es el primer dato alarmante: más de la mitad de los niños y niñas no están recibiendo esos estímulos mientras escribo o leés esto.

Acá hay algo a lo que debemos prestar atención: un estudio interesantísimo de la Ocde muestra que al llegar al primer grado los niños y niñas que no pasaron por sala de 3 manejan 500 palabras aproximadamente, mientras que los que sí pasaron por la experiencia manejan 3.000. El dato es impactante y alarmante, sobre todo considerando que en tercer grado más de la mitad de los estudiantes no entienden lo que leen según Argentinos por la Educación. 

La caída en la natalidad en este punto nos va a dar dos panoramas: o se cierran niveles iniciales de niños de 5 años que no van a llegar a los salones o bien se transforman y se convierten en salas que permitan recibir niños de 0 a 5 años.

Y en esto último está la oportunidad porque va a permitir trabajar sobre otro frente relacionado a los institutos de formación docente y las personas que egresaron de los profesorados en educación inicial que buscarán, quizá sin éxito temprano, insertarse a los jardines tradicionales que el sistema ofrece hoy. 

Vincular a las y los profesionales que hoy están trabajando o buscan trabajo en salas de 5 con la actualización necesaria para trabajar en salas de 3 será una ventana de oportunidad para no dejar sin trabajo a los profesionales de la educación que están en los ISFD hoy, evitando una crisis de empleo sin precedentes que está a la vuelta de la esquina.

Todo esto considerando que son alrededor de 15 los institutos en los que se dicta la carrera de profesorado en educación inicial en la provincia de Misiones y que se siguen egresando profesionales en el área.

En este punto hay que saber que en política educativa y planeamiento educativo los errores (o las omisiones) se suelen pagan caro.

En este sentido, tanto en educación como en demografía, los cambios que se vinieron sucediendo son el reflejo de las consecuencias que vivimos ahora y esto mismo va a pasar en los demás niveles del sistema educativo. ¿O acaso no notás que hay cada vez menos estudiantes en los cursos en los que trabajás si sos profesor de enseñanza primaria? Bueno, dejame decirte que no es una sensación y que a los profesores de secundaria nos va a suceder también.

Y acá otra vez hay dos escenarios a los que le vamos a prestar atención: 

El primero tiene que ver con la posibilidad que abre el hecho de tener menos estudiantes en las aulas, dado que esto va a permitir pensar cada vez más en un trabajo que nos de la posibilidad hacer un seguimiento individual (a estas alturas a nadie le queda duda de que esto es fundamental y que es muy difícil lograrlo con 30 estudiantes por espacio de trabajo). 

La cantidad de alumnos de primer grado por sección (grado) en 2027 va a ser de seis alumnos menos que en el 2014 por ejemplo.

Esto va a permitir redefinir roles de docentes dentro y fuera de las instituciones y además planificar y desarrollar clases de manera integrada respondiendo a una necesidad actual: la de dejar de lado los espacios estancos y disciplinares para trabajar habilidades complejas que sólo se logran en equipo.

Pero (porque siempre hay un pero) el desafío de este escenario tiene que ver además con los costos del sistema y cómo afrontar el financiamiento de los salarios en un primer momento, y de las cajas previsionales en otro, de los trabajadores y trabajadoras de la educación. Sobre todo teniendo en cuenta que menos nacimientos es directamente proporcional a menos personas activas y aportantes a los sistemas previsionales de las provincias y del país en general.

Hay acá un dato interesantísimo otra vez: por primera vez el Pami (Programa de Atención Médica Integral) registra dos generaciones dentro del sistema, es decir padres e hijos que son beneficiarios y ningún aportante. Esto genera una tensión evidente dentro del sistema de la que no vamos a escapar los trabajadores de la educación en algún punto. 

Esta realidad es fácilmente medible, y lejos de ser pensada únicamente como problema nos da horizontes que en algunos puntos pueden ser muy alentadores, además de que nos permite asimilar lo que nos está pasando ahora sostenidos en datos, pero fundamentalmente empezar a delinear y trabajar en el futuro próximo antes que sea tarde.

¿Qué pensás vos de todo esto? ¿Sos parte de la generación que estira la brecha de natalidad? ¿Te preocupa el futuro de las aulas o lo ves como una oportunidad?

Alejandro Nahuel Navarro
DNI 39.724.005

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