2026-07-26

El pedido del medicamento fue presentado a la obra social en marzo

Alma espera hace cuatro meses una inmunoterapia que no llega

Oriunda de Garupá, la niña logró la remisión tras un complejo tratamiento oncológico y ahora espera una resolución judicial para acceder a la terapia indicada

La continuidad de un tratamiento oncológico puede depender de medicamentos que deben gestionarse con anticipación y administrarse dentro de los plazos establecidos por el equipo médico. En el caso de Alma Valentina Leyes Montero, una niña de 10 años de Garupá diagnosticada con un neuroblastoma de alto riesgo, la última etapa indicada todavía no pudo comenzar, pese a que la solicitud fue presentada en marzo y su familia recurrió a la Justicia para acceder a la medicación.

“Desde el 10 de marzo estamos esperando la inmunoterapia con dinutuximab beta. Ese día mandé toda la historia clínica y el pedido porque la doctora me había explicado que era el último paso del tratamiento y que podía tardar, ya que la medicación viene de afuera. Hasta ahora no la recibimos”, relató Fernanda Montero, madre de Alma.

La solicitud fue realizada mientras la niña se encontraba internada para someterse a un autotrasplante de médula ósea. De acuerdo con la indicación de la profesional tratante, el trámite debía iniciarse con anticipación debido al tiempo que podía demandar la llegada del fármaco. La inmunoterapia contempla cinco ciclos y forma parte del protocolo señalado para disminuir el riesgo de que la enfermedad vuelva a aparecer en uno o dos años.

“Casi todos los días preguntaba a la obra social en qué estado estaba el pedido. Necesitaba que me dieran un número de expediente, que me dijeran si habían comprado la medicación, si ya la habían encargado o que me brindaran alguna información. Siempre me respondían que me quedara tranquila, que Alma iba a tener todo el tratamiento que necesitara, como había sucedido hasta ese momento”, sostuvo.

Ante las consultas, desde la entidad también le indicaban que hablarían con la médica, le enviarían un correo electrónico o averiguarían con un superior. Sin embargo, la profesional le manifestaba a la familia que no había recibido comunicaciones relacionadas con la inmunoterapia. Según Montero, solamente existió un contacto vinculado con la radioterapia que la niña debía realizar, pero no se abordó el pedido del medicamento pendiente.

“Después, la obra social le mandó un correo a la doctora en el que decía que la medicación era de altísimo costo y que para ellos era imposible costearla. También le preguntaron si había otro tratamiento o alguna alternativa. La doctora respondió por escrito que no, que ese era el protocolo y que era la única opción. A partir de esa respuesta, no volvieron a contestar”, afirmó.

A su vez, Fernanda señaló que posteriormente comenzó a ser derivada entre las oficinas de Misiones y Buenos Aires. Desde la representación provincial le decían que debía comunicarse con la sede porteña, mientras que allí le respondían que la gerenciadora era la obra social de Posadas y que el reclamo debía dirigirse nuevamente a esa dependencia.

“Me sugirieron presentar un amparo porque entre marzo y junio ya había pasado mucho tiempo y la medicación tenía que estar, o por lo menos debían darme un número de pedido. Hicimos la presentación legal y seguimos en ese proceso. Ahora, cada vez que consulto, me dicen que como el caso está por la vía judicial no tienen ninguna información para darme”.

Frente a la ausencia de una respuesta que permita iniciar la etapa pendiente, la familia continúa con el amparo judicial y espera que se garantice el acceso al fármaco. “No estamos pidiendo un favor, estamos reclamando el derecho de una niña de 10 años a completar el tratamiento que sus médicos indicaron. Fue un camino muy duro y nos costó mucho llegar hasta la remisión. Después de todo lo que Alma soportó, merece recibir cuanto antes la inmunoterapia y tener la oportunidad de seguir sana”, concluyó.

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