2026-07-08

El neurólogo Christian Bortoluzzi advirtió sobre los riesgos de la automedicación

La migraña, entre las consultas neurológicas más frecuentes

Afecta principalmente a mujeres en edad fértil y puede llegar a condicionar la vida cotidiana. Un tratamiento adecuado permiten reducir la intensidad de las crisis.

La migraña es mucho más que un dolor de cabeza intenso dado que se trata de un trastorno neurológico crónico que, cuando no es tratado, puede impedir que una persona trabaje, estudie o desarrolle con normalidad sus actividades diarias. La clasificación de discapacitante no es una ocurrencia o una excusa, sino una realidad, producto de un dolor intenso. Afecta principalmente a mujeres en edad fértil y constituye, junto con las demás cefaleas, el principal motivo de consulta en neurología.

Así lo remarcó el neurólogo del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, Christian Bortoluzzi, al tiempo que señaló que también ocupan el primer lugar entre las consultas de clínica médica.

¿Pero qué es la migraña y qué la diferencia de un dolor de cabeza común? El profesional explicó que se caracteriza por episodios repetidos de dolor que, en la mayoría de los casos, afectan un solo lado de la cabeza. Su intensidad suele ser elevada y, con frecuencia, incapacita a quien la padece. A ese cuadro se suman síntomas como náuseas, vómitos, intolerancia a la luz y a los ruidos. Las crisis pueden extenderse desde tres horas hasta tres días y el dolor suele empeorar con actividades tan simples como subir una escalera o agacharse.

Antes del episodio doloroso pueden aparecer los llamados pródromos, que incluyen cambios sutiles como alteraciones del estado de ánimo, rigidez, antojos o una sensación general de malestar. En algunos pacientes también se presentan las auras, manifestaciones neurológicas transitorias que anticipan la crisis. “Las auras son alteraciones sensitivas o visuales que avisan que va a llegar el dolor. Generalmente, el aura sensitiva es cuando la persona presenta hormigueos que pueden ser en la cara, en el brazo o en la pierna. O puede tener auras visuales, como ver destellos luminosos, ver estrellitas, visión borrosa. Eso suele aparecer una hora antes del dolor de cabeza y eso es lo que nos avisa que va a llegar el dolor ”, explicó Bortoluzzi.

La etapa más intensa corresponde al ataque migrañoso, cuando el dolor alcanza niveles que el especialista describió entre 8 y 10 sobre una escala de intensidad. Luego suele aparecer una fase de agotamiento y confusión.

“Realmente la persona que tiene migraña no puede realizar sus actividades de la vida cotidiana, incluso su trabajo se ve muy limitado y acá está el problema, porque no es lo mismo tener una migraña cada diez años a tener una migraña recurrente, que ya es una causa muy importante de ausentismo laboral, creo que está en la primera causa de ausentismo laboral en las mujeres jóvenes”, sostuvo.

Mujeres, el grupo más afectado

La migraña puede presentarse a cualquier edad, aunque existe un grupo especialmente vulnerable. Según explicó Bortoluzzi, la mayor frecuencia se observa en mujeres durante la etapa fértil, desde la primera hasta la última menstruación.

Consultado si lo hormonal influye en este padecimiento, indicó que “claramente tiene que ver con los cambios hormonales, con los picos de las hormonas femeninas”, indicó. En esos casos, además de los tratamientos específicos para la migraña, existen alternativas terapéuticas relacionadas con la regulación hormonal, como determinados métodos anticonceptivos o tratamientos de reemplazo hormonal durante la perimenopausia.

Aun cuando el origen exacto de la enfermedad no está completamente esclarecido, sí se conocen distintos factores que pueden desencadenar las crisis. “Hay factores gatillo, como los llamamos nosotros, que son, por ejemplo, el estrés, el cansancio, dormir mal, el cambio de los hábitos de sueño, está muy relacionado con la mala alimentación”, enumeró el profesional.

Respecto del diagnóstico de la migraña, Bortoluzzi contó que comienza con un interrogatorio detallado. El especialista evalúa cómo es el dolor, cuánto dura, con qué frecuencia aparece, qué intensidad tiene y qué otros síntomas lo acompañan. Esa información, junto con el examen clínico, permite diferenciar la migraña de otros tipos de cefaleas.

Explicó que la clasificación médica describe cerca de 1.000 tipos diferentes de cefaleas, por lo que resulta fundamental caracterizar correctamente cada caso. Los estudios por imágenes no forman parte del diagnóstico de rutina y sólo se solicitan cuando existen signos de alarma o “banderas rojas” que hagan sospechar otra patología.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se define según la frecuencia, intensidad y duración de las crisis, además de la edad, el sexo, las enfermedades asociadas y otros factores de riesgo de cada paciente.

“En general son fármacos que la persona en el brote de la migraña va a tomar todos los días, por un tiempo determinado, que puede ser 30, 60, 90 días, y a partir de eso vamos a evaluar frecuencia, intensidad y duración y vamos a ver hasta cuándo vamos a mantener el tratamiento preventivo. En general, es hasta que el paciente salga del brote de migraña”, contó.

En esa misma línea, enfatizó: “La importancia, cuando tenemos este trastorno neurológico crónico, es ir al especialista para hacer un tratamiento, porque son muy, pero muy efectivos”.

El riesgo de automedicarse

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el uso indiscriminado de medicamentos sin supervisión médica. Según explicó el neurólogo, algunos fármacos pueden aumentar tanto la frecuencia como la intensidad de las crisis e incluso favorecer complicaciones graves.

Advirtió que, en mujeres con migraña con aura que además toman anticonceptivos, el consumo de ergotamínicos sin control médico incrementa el riesgo de eventos cerebrovasculares. “De hecho, una de las causas más frecuentes que vemos en las mujeres jóvenes de ACV son estas: pacientes migrañosas con auras que toman ergotamínicos sin control”, alertó.

Es así que el profesional recomendó buscar atención médica cuando los dolores de cabeza se vuelven recurrentes, cuando dejan de responder a analgésicos habituales como paracetamol o ibuprofeno o cuando aumentan en frecuencia, intensidad o duración.

También existen situaciones que requieren acudir de inmediato a una guardia de emergencias. Entre ellas mencionó un cambio brusco en las características del dolor, la aparición de debilidad en alguna parte del cuerpo, vértigo intenso, síntomas sensitivos que se prolongan más de 24 horas o un dolor de cabeza acompañado de pérdida de conocimiento.

Aunque la migraña no tiene cura definitiva, el neurólogo insistió en que existen tratamientos específicos que disminuyen significativamente las crisis y permiten recuperar la calidad de vida. “Es para tomar conocimiento y también decirle a la gente, ‘andá al especialista, tratate’, porque esto tiene un tratamiento y no tenés que estar sufriendo de algo que tiene un tratamiento que es muy efectivo”, concluyó.

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