Fue creada el 2 de octubre de 1882
La Escuela 603, historia viva de San Javier, fue declarada patrimonio
La Escuela de Frontera de Jornada Completa N° 603 ‘Onésimo Leguizamón’, ubicada en San Javier, y camino a cumplir 144 años, fue recientemente declarada patrimonio histórico y cultural por la Cámara de Representantes de Misiones. Esta institución pionera en la provincia fue creada el 2 de octubre de 1882, según consta en su acta fundacional por el santafesino Estanislao Lassaga, lo que la convierte en una de las más antigua del territorio que hoy comprende a la provincia. Actualmente cuenta con 17 maestros, más diez docentes especiales, con una matrícula de 350 alumnos.
Entre sus archivos se cuenta con el acta de fundación.
La historia de la institución fue publicada por El Territorio en el marco de un informe dominical de escuelas centenarias y en 2022 visitó a su comunidad educativa y fue testigo de su rico archivo. La institución nació como un freno al avance de la cultura brasileña y para alfabetizar a la región.
En ese informe este matutino contaba que en su primer terreno -de los tres en los que se asentó su edificación- se instaló en el solar C, manzana 84 al Sur. Allí Lassaga, levantó una casa de tabla, de unos 15 metros de largo destinada a vivienda, y se dedicó a la enseñanza particular, no como medio de vida sino como un servicio a los hijos de la comunidad.
La escuela también guarda con cariño fotos antiguas.
La oficialización según su acta, primer registro y la numeración que en los escritos se registra, lleva a la conclusión de que fue la primera de lo que hoy es la provincia de Misiones. En aquel momento, los primeros inscriptos fueron 29 alumnos de los cuales un 86% eran argentinos, mientras que el 83% de sus padres o tutores eran inmigrantes. Guíasy diarios de viaje
Luego del primer asentamiento, pasa a funcionar en el solar B manzana N° 96 hasta 1934, cuando finalmente se emplaza en el terreno en el que se encuentra actualmente.
Desde sus orígenes, contaba este medio, la escuela fue el eje y motor de toda las realizaciones socioculturales del medio en que se encuentra inserta. En su comienzo, Lassaga se enfrentó a la realidad de una comunidad con una alta penetración del bilingüismo, como así también la tosquedad de los habitantes de entonces en San Javier.
En la actualidad la estructura aún conserva las cabriadas de madera enormes, las paredes tienen un ancho de 45 centímetros y está todo asentado en barro. Tanto el director como el portero residían en el establecimiento y tenían sus casas dentro del terreno, contaba entonces el maestro Miguel María Busson.
La escuela fue una de las primeras en incorporar la jornada completa cuando se oficializó el régimen académico para este tipo de modalidad. Hoy lo sigue manteniendo, dado que se dictan clases de 8 a 16, los niños acceden en el establecimiento.
“En el momento en que yo asumí la dirección -década de los 70-, se le daba desayuno, almuerzo y merienda, venía buena plata para darle de comer muy bien a los chicos. También se enviaba mucha ropa para los chicos, me acuerdo de zapatillas y ropa de abrigo”, había compartido una de las ex directoras de la institución, Gloria Bazán.
“Teníamos que hacer tareas comunitarias además de dar clases. Así se crearon la asociación de exalumnos, la asociación de madres, se fundó el Club de Leones y se creó un ballet folclórico a partir de un profesional que vino de Posadas”, subrayó Bazán.
Durante este período las actividades escolares como las interescolares se desenvuelven en un marco armónico con el inicio del taller de aeromodelismo apoyado por el taller de carpintería. Los logros en el orden deportivo son muchos destacándose, el establecimiento, en los primeros premios en fútbol y vóleibol.
Es así que en la fiesta del centenario de San Javier (1977) se realizó un jolgorio popular que duró -según relatan quienes lo vivieron- una semana. En ese contexto, “la escuela fue un espacio central en el que se hizo comida para todo el pueblo, en la parte de atrás se hicieron grandes asados en esos festejos”.
Al igual que muchas localidades de la provincia, el actual centro histórico de La Dulce -como la llaman los lugareños- se emplaza sobre las inmediaciones de las antiguas ruinas del período jesuítico del territorio de las Misiones que fueron destruidas en los acechos de los bandeirantes portugueses.
El edificio, en el que hoy se dictan clases, contiene elementos en piedra de la época de las reducciones, en su entrada hay columnas del patrimonio histórico, que están identificadas con placas y se reservan.
Los fundamentos
Así, entre sus fundamentos, el proyecto ya aprobado del diputado Enio Lemes se argumentaba: “La excelencia educativa, artística o arquitectónica, la asociación con personalidades o períodos históricos destacados, la tradición o la identidad, son soloalgunos de los motivos por los cuales un bien cultural adquiere valor patrimonial. También puede tener múltiples modos de expresión, no siempre tangibles”.
Y seguía: “Trata de las raíces que sostienen a la humanidad, aquellos elementos sobre losque se construye la identidad de las naciones a través de su pasado, de un legado que ayuda a entender muchos sucesos del presente y a abonar el camino para construir un futuro cargado de historia.
No obstente, se aclara que la declaración de patrimonio no impide la realización de obras que brinden instalaciones seguras e higiénicas y las necesarias para armonizar el contexto urbanístico y paisajístico del lugar. Así, en su artículo 3 se deja en manos de la Secretaría de Estado de Cultura la instrumentación de los mecanismos para concretar la inscripción del edificio en el Registro Provincial del Patrimonio Cultural de la Provincia. Gentey sociedad
En cifras
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Los primeros inscriptos fueron 29 alumnos de los cuales un 86% eran argentinos, mientras que el 83% de sus padres o tutores eran inmigrantes.