2026-06-28

Se estima que por año hay 16 grandes movimientos

Terremoto: fenómeno constante pero todavía imposible de predecir en el mundo

Los fuertes sismos ocurridos en Venezuela reflejan la preocupación mundial por sus temibles efectos. No hay evidencias de que hayan aumentado frecuencia de aparición

El pasado miércoles 24 de junio, horas después de que un terremoto de magnitud 5,6 sacudiera partes de California, dos potentes sismos azotaron Venezuela con tan solo 40 segundos de diferencia, provocando el derrumbe de edificios y causando la muerte de más de 160 personas.

Los dos sismos consecutivos con magnitudes de 7,2 y 7,5, se encuentran entre los terremotos más fuertes registrados en todo el mundo este año y los de mayor magnitud que han azotado al país sudamericano en al menos un siglo.

Los sismos se produjeron mientras algunos expertos advierten sobre el temido gran terremoto en California, y estudios recientes sugieren que la falla de San Andrés, en el sur de California, está sometida a una de las mayores tensiones de los últimos 1000 años . Si bien la aparición de varios terremotos importantes puede dar la impresión de que el planeta se está volviendo más activo, los científicos afirman que no hay evidencia de un aumento a largo plazo de los grandes terremotos a nivel mundial.

¿Han aumentado su frecuencia?

Los potentes terremotos consecutivos en Venezuela, junto con la reciente actividad sísmica en California, han llevado a analizar, según reportó el medio USA Today, si los grandes terremotos se están volviendo más frecuentes en todo el mundo. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, no hay evidencia de que los terremotos estén aumentando a nivel mundial. En cambio, la actividad sísmica fluctúa naturalmente con el tiempo, con picos a corto plazo y períodos más tranquilos que reflejan la variación normal en la liberación de la tensión a lo largo de las placas tectónicas de la Tierra. Los registros del USGS muestran que el aparente aumento en la detección de terremotos en las últimas décadas se debe en gran medida a la mejora de los sistemas de monitoreo global, que ahora registran muchos más sismos pequeños de los que se podían detectar anteriormente. Los datos a largo plazo sugieren que la Tierra experimenta alrededor de 16 terremotos importantes por año de magnitud 7 o superior, con variaciones interanuales por encima y por debajo de ese promedio.

Un análisis de 2012 publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias reveló que, si bien en las últimas décadas se han registrado varios terremotos de magnitud 8 o superior, períodos similares de elevada actividad sísmica se han producido en el pasado. La variabilidad general observada se ajusta a lo que los investigadores describen como fluctuación natural, más que a una tendencia ascendente sostenida. Los investigadores señalan que los terremotos pueden ocurrir en grupos, lo que puede generar la apariencia de cambios en los niveles de actividad incluso cuando la tasa subyacente se mantiene estable. Estos picos a corto plazo no indican necesariamente un cambio en el comportamiento sísmico global.

Al mismo tiempo, los científicos destacan que el riesgo sísmico no se distribuye de manera uniforme. Está determinado por los sistemas de fallas regionales y la exposición, especialmente en zonas sísmicas densamente pobladas como California.

Un geólogo explicó los terremotos consecutivos

Avistaje de aves, uno de los atractivos en la provincia.

Los dos terremotos que devastaron Venezuela en cuestión de segundos sorprendieron por una característica poco habitual: un primer sismo de magnitud 7,2 fue seguido, apenas un minuto después, por otro aún más potente, de 7,5. Para el geólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Andrés Folguera, se trató de un fenómeno conocido por la ciencia, aunque con consecuencias especialmente devastadoras.

En una entrevista con LN+, el especialista explicó que ambos movimientos sísmicos se produjeron sobre la falla de Oca, ubicada en el norte venezolano, y sostuvo que el segundo terremoto terminó de destruir las estructuras que ya habían quedado comprometidas por el primero. Además, aseguró que la zona continuará registrando réplicas y que este tipo de eventos volverán a repetirse en el futuro.

Folguera explicó que, desde el punto de vista científico, los dobles terremotos existen y están documentados, aunque representan uno de los escenarios más destructivos posibles. “Entre un sismo de 7,2 y uno de 7,5 hay aproximadamente diez veces de diferencia energética. El de 7,2 dañó la infraestructura y el de 7,5 terminó por tirarla abajo. Es una pésima casualidad académica y científica”, afirmó.

El geólogo recordó además que la escala de magnitud es exponencial y no lineal. “Un grado más representa unas 33 veces más energía”, precisó al explicar por qué pequeñas diferencias en la magnitud implican cambios enormes en el poder destructivo.

La falla

Según Folguera, ambos terremotos tuvieron su origen en la falla de Oca, una estructura geológica activa que atraviesa el norte de Venezuela en forma paralela al mar Caribe. “Cada cien años produce un terremoto de esta magnitud. Ocurrió en 1812, volvió a ocurrir en 1900 y ahora sucedió nuevamente en 2026”, explicó.

El especialista detalló que durante décadas las placas tectónicas permanecen bloqueadas mientras acumulan tensión. “Durante cien años están trabadas y un día esa deformación se libera repentinamente. Eso es lo que sucedió. Anoche se destrabó”, resumió.

¿Era posible anticiparlos?

El profesor de la UBA aclaró que, si bien existen investigaciones para intentar predecir terremotos, la ciencia todavía no cuenta con un método confiable para anticipar exactamente cuándo ocurrirá uno.

“Se sabe con mucha exactitud el lugar donde puede ocurrir porque son segmentos de fallas muy conocidos y estudiados, pero todavía no se puede predecir el momento exacto”, señaló.

No obstante, sostuvo que el antecedente histórico de la falla permitía saber que Venezuela ya se encontraba dentro de una ventana de alta probabilidad para registrar otro terremoto de gran magnitud.

Por qué fue tan destructivo

Otro de los factores que agravó la tragedia fue la escasa profundidad del movimiento sísmico.

Folguera explicó que el terremoto ocurrió a apenas 10 kilómetros de profundidad, una característica que incrementa notablemente los daños en superficie.

“Esta falla produce terremotos muy superficiales. Eso los hace particularmente destructivos”, indicó. Además, señaló que las ciudades construidas sobre terrenos blandos o sedimentarios sufren vibraciones mucho más intensas que aquellas asentadas sobre roca firme. “Las poblaciones que están sobre terrenos blandos son las más afectadas porque las ondas sísmicas amplifican el daño”, detalló.

¿Puede volver a ocurrir?

Para el especialista, la emergencia está lejos de terminar. Explicó que todo terremoto de gran magnitud genera una secuencia de réplicas que pueden extenderse durante horas o incluso varios días.

“Va a haber sismos de magnitud 6, 5 o 4. Aunque sean menores, afectan una infraestructura que ya está dañada y pueden provocar nuevos colapsos de edificios”, advirtió. También alertó que el mayor riesgo inmediato ya no depende solamente del terremoto, sino de la situación humanitaria posterior.

En ese sentido, comparó el escenario venezolano con tragedias recientes como las ocurridas en Haití y Turquía, donde la precariedad de la infraestructura y las dificultades para responder a la emergencia multiplicaron el número de víctimas fatales.

Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico

Los dos fuertes terremotos que golpearon a Venezuela en las últimas horas volvieron a poner bajo la lupa al llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, la región donde ocurre la mayor parte de los sismos y erupciones volcánicas del planeta. El fuerte sismo rápidamente se ha convertido en el tema dominante del día. Así lo da cuenta la plataforma Trends, de Google, la cual indexa las principales tendencias del popular buscador. “Venezuela” figura como la principal búsqueda del día.

Los movimientos, de magnitudes 7,2 y 7,5 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), generaron alarma en distintos países de América Latina y reactivaron las dudas sobre por qué algunas regiones sufren terremotos con tanta frecuencia.

Aunque Venezuela no forma parte directamente del Cinturón de Fuego, los especialistas explican que los sismos registrados están relacionados con el mismo fenómeno geológico: el movimiento y la fricción de placas tectónicas debajo de la superficie terrestre.

Qué es el Cinturón de Fuego

El Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Anillo de Fuego, es una enorme franja sísmica y volcánica de unos 40 mil kilómetros que rodea gran parte del océano Pacífico. En esa zona se concentra cerca del 90% de los terremotos del mundo y alrededor del 75% de los volcanes activos del planeta. El fenómeno se produce porque allí chocan distintas placas tectónicas. Cuando esas placas se deslizan, se hunden o rozan entre sí, acumulan tensión y liberan enormes cantidades de energía que provocan sismos y actividad volcánica. Uno de los procesos más comunes es la subducción, que ocurre cuando una placa oceánica se mete por debajo de otra. Esa fricción genera terremotos y también alimenta volcanes activos.

Qué países forman lo forman

En América, el cinturón atraviesa la costa oeste desde el sur de Chile y la Argentina, continúa por Perú, Ecuador, Colombia y Centroamérica, y sigue por México, Estados Unidos, Alaska y Canadá.

En Asia y Oceanía incluye regiones como Japón, Filipinas, Indonesia, Taiwán, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda.

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