Descripciones desde el alma
Encrucijada: cómo, cuando y dónde transitar y vivir
Por Mercedes Griselda Romero Docente, licenciada en Inglés
Como la mayoría de los procesos históricos de los pueblos en formación y crecimiento, el nuestro admite abiertamente infinitos matices, de innumerables tonos, idas y vueltas, evoluciones como también involuciones durante, al menos, los años conscientes que ya he transitado, al margen de lo conocido académicamente en mis años de infanto-adolescencia escolarizada. En mi recuerdo, desde lo estudiado formalmente, dos grosos períodos: el del rescate de la dominación europea (Corona Hispánica e intento Inglés), la tan ansiada liberación lograda en 1810 y consolidada con el grito de Independencia en 1816, así como el de su organización política y constitución en Estado libre y organizado más adelante. Ambos trofeos, producto de arduo trabajo de tantos hombres determinados y firmes en sus objetivos comunes, más allá de intereses particulares, mezquinos y egocéntricos que pudieran desviar sus férreos fines de construcción.
Tantos próceres populares que aportaron hechos convenientes y felices a nuestro país, jugándose la vida y en muchas ocasiones, sus bienes quedando en la verdadera pobreza con entrega y la más humilde generosidad, ésa que no se proclama, ¡sólo ocurre! Entonces, ahora la pregunta del millón: ¿cuándo, cómo y dónde empezamos a transitar para luego vivir y al final padecer este universo paralelo que nos comparte su hábitat hace ya ni sé cuánto tiempo en un país tan abundante y bello, colmado de inagotables maravillas y riqueza con exceso de talentos en cada uno de los rubros que mencionemos?
A través de mi experiencia y casi ya siete décadas de vida, lo cual no es poco, he aprendido e incorporado progresivamente el principio de ver “el vaso lleno”. De acuerdo a esta premisa, me pregunto, qué debiéramos trabajar para corregir las aristas correspondientes a los fines de modificar el rumbo, las tácticas y mecanismos favorables para el logro de resultados halagüeños, felices y acorde a la materia prima ya sea propiamente dicha y/o recursos humanos.
Sin lugar a dudas, la respuesta a esta inquietud no es cuestión de un abrir y cerrar de ojos… Propone un serio compromiso que conlleva trabajo, transparencia y genuino desprendimiento de muchos en un todo francamente compartido y amado.