El artista partió el lunes, a los 63 años
Marcelo Reynoso, titereteando en el cielo
Dicen que se fue de gira y ya anda por los cielos haciendo reír con sus personajes; dicen que esta vez el titiritero se embarcó en un viaje extenso por las alturas, pero deja un legado inmenso en su tierra colorada.
Con palabras espontáneas, con emoción y lágrimas, algunas anécdotas divertidas, con canciones y títeres, aplausos... así dieron el adiós a Marcelo Reynoso, maestro de los títeres, actor, dramaturgo, gestor cultural, fundador de los grupos Kossa Nostra y Murga de la Estación, quien falleció el lunes a los 63 años.

Cuando se conoció la noticia de su partida física, en la tarde del comienzo de la semana, de en medio de la tormenta brotó un sol y regaló un arcoíris sobre el río y frente a la vieja locomotora de la Costanera, un gesto de la naturaleza que sus seres queridos interpretaron como parte de la magia de Reynoso, de su creatividad inagotable y su sentido del humor.
El velorio comenzó en la noche del lunes lluvioso y se extendió hasta la media mañana del día siguiente en el Galpón de la Murga de la Estación, “que siempre fue su casa”.

Allí, dejando que pase la madrugada y llegue el amanecer hubo cantos de sus amigos murgueros, historias de quienes compartieron con él amistad, arte, camino, y una ronda de muñecos que no durmieron y que son su obra para siempre.
La despedida
De los presentes, algunos trataron de transmitir a El Territorio sus sentires, mientras que otros prefirieron no hablar, “tenemos un nudo en la garganta”, explicaron.
Rita Kozlowski, del elenco de Kossa, que funciona como una cooperativa cultural, destacó la generosidad del artista, ella comenzó a trabajar en el grupo hace 20 años, fue desarrollando diferentes tareas, organizando el Festival Kruvikas y hasta que se animó a salir a escena con los muñecos.
“La verdad es que es muy difícil, fue todo muy muy rápido. Es duro despedir a una persona como Marcelo. Pero a la vez nos dejó muchas enseñanzas, mucha alegría. Aprendíamos todos los días a su lado”, indicó. “Ahora está toda la familia Kossa y los amigos despidiéndolo, y se siente y se agradece todo el cariño y el amor en este momento difícil”.
Por su parte, Silvia Nudelman, presidenta de la Asociación Grupo de la Estación, y parte del elenco de teatro comunitario desde la primera hora, recordó que Reynoso fue quien tuvo la idea de una murga para Posadas. Lo soñó y lo hizo posible.
“Este querido actor y titiritero que fue Marcelo Reynoso, cuando vio un espectáculo del grupo Catalinas Sur en La Boca, imaginó que también podía suceder en Posadas, y fue él quien invitó a Adhemar Bianchi (director de Catalinas) a venir, fue Marcelo quien generó la idea y nos convocó, allá por el año 1999 a la vieja Estación de Trenes”, relató.
En las márgenes del Paraná fue que comenzó esa aventura. “Marcelo nos invitó a creer y a crecer y así se constituyó lo que hoy somos, el grupo de teatro comunitario Murga de la Estación, que nace de la idea y de la mano de Marcelo”.
Nudelman expuso que el titiritero siempre tuvo y compartió el concepto del teatro fiesta y del rescate de la memoria popular en las producciones.
“Siempre a través del humor, un humor crítico, pero siempre con humor y la risa compartida, sus personajes hablan de las cosas que nos pasan y que somos”, describió y continuó: “Marcelo fue un maestro de los títeres, él se fue de gira pero sus creaciones, los títeres que él mismo confeccionó y sus relatos se quedan con nosotros, en nuestra memoria y en nuestro corazón. Marcelo era la risa, los sueños, era mágico con sus títeres, y muchas generaciones crecieron con su alegría”.
“El mejor”
Sara Motta, directora del grupo Murga de la Estación, subrayó que, “Marcelo es uno de los pilares fundadores de la Murga de la Estación y el mejor titiritero de Posadas, nació en Puerto Iguazú pero siempre estuvo en nuestra ciudad, luego volvió a Puerto Iguazú donde desarrolló también cultura y en tantos años de trayectoria acompañó a un montón de proyectos y desde siempre con el humor y el cariño que tenía por los títeres”.
Un legado inspirador del titiritero fue su manera de trabajar desde la autogestión en la cultura y con una mirada a lo colectivo enfatizó Motta: “Los Kossa son precursores de la cooperativa cultural, y todo lo que tiene que ver con la gestión en cultura e inspiraron a muchos artistas a animarse en este camino”.
Palabra de maestro titiritero
En 1993 comienza el proyecto de títeres Kossa Nostra, con Reynoso, Tuni y otros compañeros que se fueron sumando. Los personajes pronto conquistaron los corazones de chicos y grandes con sus formas de seres de la selva o de bichos urbanos y con sus narrativas con guiños a las costumbres y actualidad de la región y salidas de humor.
Acerca de los títeres, esa pasión y forma de vida que abrazó por más de 30 años, el artista había dicho a El Territorio, “son pura magia y alegría, nada más y nada menos que eso”.
Con el paso del tiempo, la familia Kossa se fue ampliando, el elenco recorrió festivales del país y de otros países, hizo funciones en muchísimas ciudades, incluso el 2025 se presentaron en Colombia.
En los últimos años, Reynoso, residió en Puerto Iguazú, donde fundó en 2015, La Cabaña de los Muñecos, un espacio para desarrollar arte y cultura.
“La imagen del títere como una puerta está muy presente en el festival Kruvikas, puerta simbólica que lleva a vivir la magia”, había reflexionado en alusión al tradicional desfile de muñecos con que los Kossa abren cada edición del Kruvikas.
El Kruvikas celebró sus 20 años en 2023 en el Parque del Conocimiento, con elencos invitados, ahora el proyecto está en un impás y se espera que retorne en cualquier momento.