Realizaron la donación efectiva 27 misioneros y hay 13.000 inscriptos en el registro
Un hisopado bucal busca ampliar el registro de donantes de médula ósea
El registro de potenciales donantes de médula ósea sumó una nueva herramienta en Misiones. Se trata de un procedimiento sencillo que consiste en realizar un hisopado de la mucosa bucal para obtener el perfil genético de los voluntarios e incorporarlo a una base de datos internacional utilizada para la búsqueda de compatibilidades en trasplantes.
Es una metodología que ya se realiza en otros países y que mostró resultados positivos y por ello comenzó a implementarse en Argentina -entre los distritos se halla Misiones- en abril, luego de la capacitación de personal específico. Según había detallado el Ministerio de Salud de Nación se habilitó esta posibilidad complementaria a la de la extracción de sangre en algunas provincias con menor cantidad de donantes registrados, incluida Misiones, para aumentar las inscripciones al registro internacional, un acto simple que puede salvar vidas.
En la tierra colorada existen actualmente unos 13 mil potenciales donantes registrados. Sin embargo, la cantidad de personas que finalmente fueron convocadas para concretar una donación es mucho menor. Según los datos aportados a este medio por Luis Esquivel, director del Centro Único Coordinador de Ablación e Implantes de Misiones (Cucaimis), de ese total fueron en algún momento preseleccionados 197 personas y, finalmente, 27 de ellas realizaron la donación de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH): cuatro lo hicieron mediante punción en la zona lumbar y el resto por el procedimiento de aféresis.
Los misioneros que donaron CPH son oriundos de Posadas, Puerto Esperanza, Garupá, Montecarlo, Oberá, Puerto Rico, Campo Viera, Andresito, Puerto Libertad, Puerto Iguazú, San Vicente, Eldorado y Candelaria.
Según indicó Esquivel, alrededor del 60% de los argentinos que reciben un trasplante de médula ósea lo hacen gracias a células provenientes de donantes de otros países. “Es muy difícil encontrar a alguien absolutamente compatible dentro del mismo país, sobre todo en Argentina donde no hay tantos donantes”, explicó.
Cabe destacar que el procedimiento no implica una donación inmediata, sino la posibilidad de registrar la información genética de una persona para que, en caso de resultar compatible con algún paciente en cualquier parte del mundo, pueda ser convocada en el futuro.
Así, la nueva estrategia apunta especialmente a personas jóvenes y sanas, ya que son quienes ofrecen mejores condiciones biológicas para una eventual donación. El registro está habilitado desde los 18 años y se prioriza a quienes tienen hasta 30 años, aunque actualmente se aceptan voluntarios de hasta 40.
Con ese objetivo, el Cucaimis proyecta llevar la iniciativa a las universidades de la provincia y a principios de este mes se hizo un primer acercamiento en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam). “Se va a implementar, en lo posible, en universidades porque cumplen con las pautas de edad, generalmente son de más de 18 años y de menos de 30 los estudiantes universitarios”, sostuvo Esquivel.
Por el momento, sostuvo el director, los kits para realizar el procedimiento se encuentran en la sede del Cucaimis, dentro del Parque de la Salud de Posadas. Allí, personal capacitado realiza la toma de muestras por las mañanas. Sin embargo, también los interesados pueden ingresar a hisopados.sintra.incucai.gov.ar, completar sus datos personales y antecedentes de salud para verificar que cumplen con los requisitos de inscripción. Luego de eso recibirán un correo electrónico donde se les informa a dónde se pueden acercar para el hisopado.
El hisopado dura apenas cinco minutos, confirmó el profesional e indicó que el resto del tiempo se destina a completar la documentación y verificar que el voluntario no presente contraindicaciones, como hepatitis B, enfermedades infectocontagiosas crónicas, patologías autoinmunes o antecedentes oncológicos.
Utilizando tres hisopos se recorre la cara interna de las mejillas para recolectar las células que permitirán estudiar el código genético del potencial donante.
De la cara interna de las mejillas se extraen muestras en tres hisopos. Foto: gentileza SP
Derribando miedos
La compatibilidad necesaria para este tipo de trasplantes, el de médula ósea, es extremadamente específica. Por esa razón, aun cuando una persona figure en el registro, sólo será seleccionada si su perfil histogenético coincide de manera exacta con el de un paciente que necesita el trasplante.
En el caso de ser compatibles, los donantes son trasladados a Buenos Aires, donde se realiza la extracción; es el Incucai el organismo que financia el traslado y la estadía de la persona que va a donar.
“Se hace el procedimiento y el mismo día ya pueden retornar. Luego se envía al país que corresponda con un procedimiento de muy alta complejidad y por suerte, Argentina tiene la tecnología para eso”, remarcó.
Actualmente la extracción de CPH se hace en su mayoría por “el filtrado de sangre, es una especie de aféresis donde la sangre es tomada a través de una vena, pero devuelta al mismo cuerpo después de pasar por una máquina que detecta esas células inmaduras que son formadoras de sangre”.
Para eso, detalló Esquivel, la persona recibe unas horas antes una inyección que estimula la salida de células inmaduras desde la médula ósea que pasan a la sangre y pueden ser capturadas desde allí sin necesidad de hacer punción de médula.
Consultado sobre principales miedos que quizás obstaculizan la captación de posibles donantes, sostuvo que “el gran miedo más que un mito era el dolor”. Es que durante años, muchas personas asociaron la donación de médula ósea con la extracción directa desde los huesos. Sin embargo, actualmente el procedimiento más utilizado es la aféresis, una técnica similar a una donación de sangre.
“Si a uno le dicen que le van a punzar un hueso, es como que asusta más que una vena”, reconoció el director del Cucaimis.
A ese temor se suma otra barrera vinculada a la desconfianza sobre el uso de la información genética. “El otro miedo es que a uno lo anoten en bancos de datos genéticos como si eso sirviera para manipular información genética de grandes poblaciones. Es una teoría conspirativa”, sostuvo.
Para Esquivel, los resultados internacionales demuestran la importancia de participar en estos registros dado que “gracias a que otra gente no cree en ese mito, hay muchísimos argentinos que nos estamos salvando gracias a extranjeros”, remarcó.
Es así que la expectativa es que, tal como ocurrió en otros países, la simplicidad del método contribuya a aumentar la cantidad de potenciales donantes y, con ello, las posibilidades de encontrar compatibilidades que permitan salvar vidas.