“Nunca me imaginé que tanta gente iba a ver mis videos”
"Hola, soy María". Con esas tres palabras, Mara Stepaniuk (27) inicia cada uno de los videos con los que, desde hace algunos años, abrió una ventana a su vida cotidiana. Lo que comenzó como un pasatiempo durante la pandemia terminó convirtiéndose en una comunidad de millas de personas que siguen sus rutinas, sus experiencias y sus consejos sobre organización, finanzas personales y hábitos. Detrás de esa naturalidad hay una joven obereña que dejó Misiones para estudiar en Buenos Aires, se recibió de Contador Público y licenciada en Administración en la UBA, trabaja en una empresa multinacional y, sin proponérselo, encontró en las redes un espacio para compartir su historia sin dejar de ser ella.
Nacida en Oberá, Mara creció en una familia donde el estudio y el esfuerzo siempre ocuparon un lugar central. Mientras transitaba los últimos años de la secundaria, una pregunta comenzó a marcar su futuro: qué camino seguir una vez terminado el colegio. Aunque todavía no tenía definida la carrera, sí había una certeza que la acompañaba desde hacía tiempo: quería mudarse a Buenos Aires para estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA), una decisión que cambiaría el rumbo de su vida.
"En el último año del colegio nos reunimos a varios compañeros que tampoco tenían definido qué querían estudiar. Nos mostraron un libro con distintas carreras y empecé a anotar las que me llamaban la atención. Cuando llegué a casa busqué información por internet porque, al ser la hermana mayor, no tenía a quién preguntarle cómo era cada profesión. Finalmente, dos semanas antes de que cerraran las inscripciones, me decidí y me anoté", recordó la obereña.
Con la decisión tomada, el siguiente paso fue dejar Oberá y comenzar una nueva etapa en Buenos Aires. El cambio implicó mucho más que empezar una carrera universitaria: adaptarse a otra ciudad, a un ritmo de vida completamente distinto ya la distancia de su familia. Entre nuevos horarios, el movimiento constante y una ciudad que le resultaba inmensa, encontró en el grupo que se formó durante el CBC un sostén fundamental. Esas compañeras de estudio, con quienes compartieron clases, apuntes y largas jornadas de cursada, siguen formando parte de su vida hasta hoy.
"Hasta ese momento solo había venido un par de veces a Buenos Aires y siempre como turista. Nunca había vivido la rutina de levantarme, ir a la facultad, hacer las compras o manejarme sola. Cuando terminé el colegio me mudé a una residencia con otras chicas porque no sabíamos si me iba a adaptar o si realmente me iba a querer quedar. Después de ese primer año me di cuenta de que me encantaba vivir acá, me mudé a un departamento y ya nunca más me fui".
A pesar de la distancia y de los momentos de nostalgia, nunca puso en duda la decisión que había tomado. Extrañar a su familia, perderse cumpleaños o los encuentros de los domingos fueron parte del proceso, pero siempre entendió que ese esfuerzo era una apuesta por su futuro. Durante la pandemia regresó a Misiones y cursó de manera virtual durante dos años, una posibilidad que le permitió reencontrarse con los suyos sin abandonar el camino académico. Esa perseverancia tuvo su cierre el 18 de diciembre de 2022, cuando recibió la noticia de que se había convertido en contadora pública minutos antes de que comenzara la final del Mundial.
"Había rendido el martes 13 y estaba asustadísima porque soy muy supersticiosa. Hasta llamé a mi abuela para decirle que no quería ir, pero ella me convenció. La respuesta llegó el 18 de diciembre, cuando iba caminando a la casa de una amiga para ver la final del Mundial. Tenía activadas todas las notificaciones porque estaba esperando ese mensaje. Cuando vi el WhatsApp de la profesora me senté en la vereda antes de abrirlo. Me escribió: 'Corregí tu examen final'. Le respondí enseguida y, a los pocos segundos, llegó el mensaje que tanto esperaba: 'Estás aprobado, felicitaciones, sos una flamante Contador Público' caminando hasta la casa de mi amiga para disfrutar la noticia”, relató Mara sobre aquel momento.
Lejos de conformarse con el primer título, decidió continuar su formación académica. La similitud entre los planes de estudio de Contador Público y Administración la impulsó a iniciar una segunda carrera, un desafío que transitó con mayor confianza gracias a la experiencia acumulada durante los años en la universidad. Se recibió en diciembre de 2025 y, mientras consolidaba su camino profesional, también empezaba a abrirse otra puerta. En plena pandemia, cuando regresó temporalmente a Misiones, se animó a publicar sus primeros videos en redes sociales. Lo que comenzó como un pasatiempo, entre contenidos de humor y el deseo de vencer la vergüenza, terminó convirtiéndose en un espacio donde descubrió una nueva forma de expresarse.
Redes sociales
“Durante todo ese tiempo seguí enfocada en la facultad porque estudiar llevaba muchísimo tiempo. Cuando ya estaba por recibirme dije: ‘Ahora sí le voy a dedicar más tiempo a esto porque realmente me encanta’. Ahí empecé a darle un enfoque mucho más personal, hablando de temas que me interesaban y haciendo un contenido más pensado. Hoy tengo un podcast que se publica en Spotify y también en YouTube, un canal donde subo un vlog todos los domingos y, además, comparto contenido todos los días en TikTok e Instagram. El primer video que se viralizó fue uno de humor y me causó gracia porque yo estaba convencida de que se iba a hacer conocido otro contenido al que le había dedicado mucho más trabajo”, comentó la joven influencer
Con el paso del tiempo, la misionera encontró el perfil que buscaba para sus redes. Uno de los contenidos que más repercusión tuvo fue el Excel en el que cada mes muestra cuánto gasta viviendo sola en Buenos Aires, una propuesta que despertó el interés de miles de usuarios y le permitió compartir herramientas sobre organización financiera, ahorro y uso responsable del dinero. Ese enfoque convive con otros temas que forman parte de su rutina: la universidad, la salud mental, los buenos hábitos, las compras del supermercado, las salidas y hasta su pasión por la yerba mate, que hoy también ocupa un lugar especial entre los contenidos que comparte con su comunidad.
“Siendo completamente honesta, cuando subí el primer video pensé que no iba a llegar a ningún lado. No me imaginaba que tanta gente iba a ver mis videos. Me sorprendió gratamente porque siento que tengo la mejor comunidad: siempre me apoyan, participan y están presentes. Cuando lancé el podcast pensé que capaz nadie lo iba a escuchar. Al principio era solo leído, pero ellos empezaron a decirme: ‘Hacelo hablado, grabate’. Les hice caso, cambié el formato y así empezó a crecer”, sostuvo.
Alcance
Aunque recibía miles de interacciones en las redes, Mara sintió el verdadero alcance de su contenido cuando empezó a ser reconocida fuera de la pantalla. La primera vez ocurrió en una veterinaria, mientras esperaba con su perra Chon, cuando una joven la saludó y le preguntó si era “Mara, la de TikTok”. Desde entonces, las muestras de cariño se repitieron: personas que le contaban que habían seguido su camino en la universidad, que recordaban historias que ella había compartido o que incluso le preguntaban cómo habían terminado trámites o situaciones que había mencionado en videos anteriores. Ese interés genuino por su día a día terminó de confirmar el vínculo que había construido con su comunidad.
“Hoy las redes ya son un trabajo para mí. Cuando empecé no lo veía así, pero después entendí todo el tiempo que hay detrás, sobre todo cuando trabajás con marcas. Tenés que grabar, editar, volver a hacer tomas, dedicarle tiempo y usar tus propios recursos. Es como cualquier otro trabajo: necesitás herramientas, organización y muchas horas. En mis videos trato de que todo sea sencillo, incluso recién ahora empecé a poner subtítulos porque muchas mamás me contaban que no podían escuchar los videos mientras sus bebés dormían. Ahí entendí que también había que pensar en quienes están del otro lado”, afirmó.
Las primeras experiencias llegaron de la mano de pequeños emprendimientos, a los que todavía hoy busca dar visibilidad, y más adelante se sumaron marcas de alcance nacional. Sin embargo, aseguró que mantiene un criterio inalterable: solo recomienda productos que conoce y utiliza, porque entiende que la confianza construida con quienes la siguen es uno de los valores más importantes de su contenido. Además, cada nuevo logro, desde una campaña hasta el saludo de un seguidor en la calle, queda registrado en un cuaderno personal que conserva como recuerdo de un camino que nunca imaginó recorrer.
Esa forma de entender las redes también marcó su manera de trabajar con las marcas. Lejos de limitarse a una publicación puntual, explicó que continúa mostrando en su rutina diaria los productos que realmente incorpora a su vida y responde las consultas de quienes le preguntan dónde conseguirlos. Para ella, la recomendación solo tiene sentido cuando nace de una experiencia propia y no de un acuerdo comercial.
“Por ahora no me imagino dedicándome solo a las redes. Soy una persona muy estructurada y lo veo como un emprendimiento, con toda la inestabilidad que eso implica. Me gusta tener mi trabajo, cumplir un horario y hacer las dos cosas en paralelo. Sé que hay creadores que viven únicamente de las redes, pero, por mi personalidad, hoy no sé si me sentiría cómoda dependiendo solo de eso”.
Además de construir vínculos con otros creadores de contenido, la obereña también encontró referentes en el ámbito profesional y corporativo, con quienes intercambian experiencias y consejos sobre el mundo digital. Esos encuentros le permitieron ampliar su mirada sobre el trabajo en redes y compartir espacios con personas que admiran, -entre ellas Patricia Jebsen- cuyo libro incluso ganó en un sorteo durante una de sus presentaciones. Sin embargo, más allá de las oportunidades que encontró en Buenos Aires, asegura que Misiones sigue ocupando un lugar central en su vida. Los valores con los que crecieron, la sencillez de su gente, el mate, la Fiesta Nacional del Inmigrante y la tranquilidad que encuentra cada vez que regresa a Oberá continúan siendo parte de su identidad y de la manera en que elige mostrarse también en las redes.
Hola, soy Mara
"Quería que mis videos tuvieran un saludo propio, como esos que identifican a muchos creadores de contenido. Así nació el 'Hola, soy Mara'. Siempre que llamo a mi abuela por teléfono le digo: 'Hola, habla Mara', porque ella tiene teléfono de línea y no sabe quién la está llamando. Un día pensé que, si esa era la forma en la que saludaba a la persona más importante de mi vida, también quería empezar así cada video. Entonces lo transformé en 'Hola, soy Mara' y hoy ya es parte de mí. Cada vez que lo digo, me acuerdo de ella”, expresó sobre la forma en que comienza cada uno de sus videos en TikTok.
De cara al futuro, la influencer aspira a seguir consolidando su proyecto digital. Entre sus principales objetivos menciona la posibilidad de trabajar con una agencia, potenciar el crecimiento del podcast y su canal de YouTube, además de asistir algún día a los Premios Ídolo. Sin embargo, mantiene la misma filosofía con la que comenzó: priorizar su desarrollo profesional, disfrutar del proceso y compartir contenidos que reflejan, con naturalidad, su vida cotidiana.
"Para quienes no se animan a hacer videos, les diría que se animen. La gente siempre va a opinar, hagas las cosas bien o mal. Si es algo que les gusta, los hace bien y no le hace daño a nadie, vale la pena intentarlo", alentó.
Actualmente, Mara trabaja en el área de Contabilidad de Siemens Healthineers y, además, se desempeña como ayudante de cátedra de la materia Sistemas Contables en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En paralelo, continúa desarrollando su faceta como creadora de contenido en Instagram (@ soymaraa98 ) y TikTok ( @soymara98 ), donde reúne más de 157 mil seguidores, supera los 11 millones de me gusta y suma millas de visualizaciones. También comparte contenido en YouTube (@soymara98) y conduce el podcast Mara Stepaniuk en Spotify.