2026-06-18

Hoy se conmemora el día mundial

Cáncer de riñón, una enfermedad silenciosa que causa más de 2.300 muertes al año en Argentina

Se estiman cerca de 5.000 nuevos casos anuales en el país. La mayoría se detecta de manera incidental durante estudios realizados por otros motivos y casi siete de cada diez diagnósticos corresponden a varones.

El cáncer de riñón avanza, en muchos casos, sin dar señales de alerta. Puede desarrollarse durante meses o incluso años sin síntomas evidentes, lo que convierte a esta enfermedad en un desafío para el diagnóstico temprano. En Argentina se estiman 4.908 nuevos casos por año y provoca 2.385 muertes anuales, según datos del Global Cancer Observatory (Globocan 2022), dependiente de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer y la Organización Mundial de la Salud. Hoy, en el Día Mundial del Cáncer de Riñón es necesario hablar de la concientización, dianóstico, señales de alerta y diagnóstico temprano.

Las estadísticas ubican al cáncer renal como el sexto tumor más frecuente del país y representan el 3,7% de todos los nuevos diagnósticos oncológicos. Su impacto es particularmente significativo entre los hombres, quienes concentran 3.409 de los casos estimados. En otras palabras, casi siete de cada diez diagnósticos corresponden a la población masculina. Entre los varones, además, se trata del cuarto cáncer más frecuente, detrás de los tumores de próstata, colorrectal y pulmón.

Una de las particularidades de esta enfermedad es que suele descubrirse de manera accidental. Muchas veces aparece como un hallazgo en una ecografía, una tomografía o algún estudio abdominal solicitado por motivos ajenos al cáncer. Esa ausencia de síntomas tempranos hace que los controles médicos y la atención a determinados factores de riesgo cobren especial importancia.

Cuando aparecen señales

Según la Mayo Clinic, el cáncer de riñón generalmente no provoca síntomas en sus etapas iniciales. Sin embargo, a medida que progresa pueden manifestarse signos como sangre en la orina, dolor persistente en la espalda o en uno de los costados, pérdida de apetito, fiebre, cansancio o descenso de peso sin una causa aparente.

La presencia de sangre en la orina es uno de los síntomas que requiere una consulta médica inmediata. Aunque puede estar asociada a otras afecciones, como infecciones urinarias o cálculos renales, siempre debe ser evaluada por un profesional.

También merecen atención el dolor lumbar persistente, la pérdida involuntaria de peso y la aparición de una masa abdominal. Muchos de estos síntomas suelen confundirse con molestias habituales o problemas de salud menos graves, por lo que los especialistas recomiendan consultar cuando persisten, se repiten o no tienen una explicación clara.

El desarrollo del cáncer de riñón responde a múltiples causas. Algunas no pueden modificarse, como la edad, los antecedentes familiares o determinadas condiciones genéticas. Otras, en cambio, están relacionadas con hábitos y enfermedades que pueden controlarse.

Entre los principales factores de riesgo identificados por la Mayo Clinic figuran el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial, los tratamientos prolongados de diálisis y los antecedentes familiares de cáncer renal.

Aunque no existe una forma garantizada de prevenir la enfermedad, abandonar el cigarrillo, mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y realizar controles médicos periódicos pueden contribuir a reducir el riesgo o favorecer la detección temprana de distintos problemas de salud.

Diagnóstico y tratamiento

La detección suele comenzar mediante estudios por imágenes y la ecografía abdominal puede ser el primer paso, mientras que la tomografía computada y la resonancia magnética permiten determinar con mayor precisión el tamaño, la ubicación y la extensión del tumor.

Una vez confirmado el diagnóstico, es fundamental establecer el estadio de la enfermedad dado que esta información permite conocer si el cáncer permanece limitado al riñón o si se extendió a ganglios linfáticos, vasos sanguíneos u otros órganos, un dato clave para definir el tratamiento más adecuado.

Cuando el tumor está localizado, la cirugía suele ser la principal alternativa terapéutica y dependiendo de cada caso, puede realizarse una nefrectomía parcial, que preserva parte del órgano, o una nefrectomía total.

En los estadios avanzados o metastásicos, las opciones terapéuticas evolucionaron significativamente en los últimos años. Actualmente se emplean estrategias como la inmunoterapia, que busca potenciar la capacidad del sistema inmunológico para reconocer y destruir células tumorales, y las terapias dirigidas, diseñadas para bloquear mecanismos específicos que permiten el crecimiento y la propagación del cáncer.

A pesar de su relevancia dentro de las estadísticas oncológicas, el cáncer de riñón continúa teniendo una visibilidad pública menor que otros tipos de tumores. No obstante, el objetivo no es generar alarma, sino promover el conocimiento de la enfermedad y de sus posibles señales de advertencia.

En una patología que con frecuencia se desarrolla de manera silenciosa, prestar atención a los síntomas, conocer los factores de riesgo y sostener controles médicos periódicos puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una oportunidad de tratamiento en etapas más tempranas.

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