2026-06-13

Morosidad récord en créditos y consumo en picada

Alto nivel de incumplimiento en pagos de créditos en electrodomésticos

Los pagos por financieras registran los peores retrasos. En Misiones rondaría entre el 20% y el 30%. Afirman que las familias destinan más ingresos a cubrir gastos básicos

La creciente morosidad en los créditos para la compra de electrodomésticos se convirtió en una de las principales señales de alerta sobre la situación económica de los hogares argentinos. Según datos difundidos recientemente a partir de informes del Banco Central (BCRA), el nivel de incumplimiento en las financiaciones destinadas a la adquisición de artículos para el hogar alcanzó el 48,2% en abril, más del triple que un año atrás, cuando se ubicaba en 14,8%.

El dato encendió las alarmas en todo el sector comercial. Las principales cadenas de venta de electrodomésticos del país enfrentan dificultades derivadas de la creciente cantidad de clientes que no logran sostener el pago de las cuotas. A la vez, el fenómeno se desarrolla en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la desaceleración del consumo y el fuerte encarecimiento del crédito.

Uno de los factores que explican el aumento de la mora es el elevado costo del financiamiento. Actualmente, los planes de financiación para la compra de electrodomésticos presentan costos financieros totales que, según distintos relevamientos, oscilan entre el 243% y el 305% anual. En algunos casos, los préstamos personales comercializados por entidades financieras vinculadas al consumo alcanzan porcentajes todavía mayores.

La situación genera una paradoja. Mientras miles de consumidores recurren al crédito porque no cuentan con liquidez suficiente para realizar compras al contado, las elevadas tasas de interés terminan dificultando aún más el cumplimiento de los pagos y alimentando un círculo que impacta tanto en las familias como en el sector comercial.

En Misiones, referentes del rubro coinciden en que la situación es compleja, aunque difieren respecto del impacto directo que tiene la morosidad sobre las empresas. Entre los productos más demandados y con mayor mora están aires acondicionados y heladeras.

A nivel provincial

Carlos D’Orazi, responsable de D’Orazi Márquez, señaló que los niveles de incumplimiento observados en la provincia se ubican por debajo de los registros nacionales, aunque igualmente resultan preocupantes. “Nosotros, a nivel zonal, estamos todavía al límite de romper la barrera del 35 por ciento. A nivel nacional ya hay algunas empresas que llegaron al 50 por ciento”, afirmó.

Para el empresario, el problema no se limita únicamente a quienes dejan de pagar, sino también a las consecuencias que eso genera sobre los clientes que sí cumplen con sus obligaciones financieras. “El bueno termina pagando por el malo”, resumió y se refirió al que acumula deuda. Según explicó, el elevado riesgo de incobrabilidad lleva a las financieras a incrementar considerablemente las tasas de interés que aplican sobre los préstamos destinados al consumo.

Tasas muy altas

“Hoy una tasa financiera supera ampliamente el 100 por ciento. Las entidades justifican esos valores en el riesgo que asumen, pero termina ocurriendo que quien paga en tiempo y forma financia, indirectamente, a quienes no cumplen”, sostuvo.

D’Orazi consideró que el mecanismo genera una situación injusta para los consumidores responsables y cuestionó que el sistema continúe expandiendo el crédito pese a los elevados niveles de mora.

“Si el riesgo es tan alto, habría que revisar cómo se otorgan estos créditos. No puede ser que después todo el costo termina trasladándose a quienes sí pagan”, expresó.

Tarjetas explotadas

El empresario también describió un cambio en el comportamiento de los consumidores durante los últimos meses. Indicó que muchas personas llegan actualmente a las financieras luego de haber agotado sus posibilidades de financiamiento en el sistema bancario tradicional.

“Los bancos redujeron los límites crediticios para evitar un mayor endeudamiento de los clientes. Entonces mucha gente que antes utilizaba tarjetas ahora busca alternativas para financiarse y termina recurriendo a préstamos más caros”, explicó.

A su entender, el problema de fondo está relacionado con la pérdida de capacidad de compra de los salarios frente al incremento de los gastos cotidianos.

“El poco efectivo que queda se va en luz, agua, combustible, impuestos y gastos básicos del hogar. Cuando una familia termina de cubrir todo eso, queda muy poco margen para comprar bienes durables”, afirmó.

Importación que favoreció

D’Orazi también observó que algunas medidas orientadas a facilitar la importación permitieron reducir el precio de determinados productos. Sin embargo, consideró que esos beneficios quedan parcialmente neutralizados por el incremento permanente de otros costos.

“Nosotros podemos bajar un lavarropas o una heladera porque hay más oferta o porque se puede importar, pero después aumentan los combustibles, los servicios, los impuestos y el consumidor sigue sin recuperar capacidad de compra”, señaló.

Consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, manifestó que la recuperación dependerá fundamentalmente de una mejora de los ingresos reales o de una reducción significativa de la carga impositiva.

“La gente no llega. O aumentan los salarios o bajan los costos que tiene que afrontar una familia. No hay muchas más alternativas”, sostuvo.

Panorama comercial

Por su parte, Roberto Amarilla, gerente de Electromisiones, explicó que la empresa trabaja con sistemas de financiación administrados por entidades externas, por lo que el riesgo de incobrabilidad no impacta directamente sobre la operación comercial.

“Operamos con créditos a través de financieras tercerizadas. El riesgo de incobrabilidad es nulo para nosotros porque lo asume la financiera. Independientemente de que el cliente pague o no, la financiera nos cancela la operación”, explicó.

No obstante, confirmó que la morosidad también está presente entre los clientes que adquieren productos a través de esos mecanismos de financiación. “Tenemos conocimiento de que los niveles de mora se ubican entre el 15 y el 18 por ciento”, indicó.

Aunque reconoció la existencia del problema, Amarilla aseguró que la principal preocupación actual del sector está vinculada a la caída de las ventas.

“Estamos entre un 30 y un 35 por ciento por debajo de los niveles interanuales”, afirmó.

En ese contexto, destacó el papel que cumplen las promociones bancarias y los programas de financiamiento para sostener la actividad comercial.

“Sin las promociones bancarias sería todo muy difícil”, señaló.

A diferencia de los meses anteriores, el gerente de Electromisiones observó algunas señales positivas durante junio. “Se nota un leve repunte. Por lo menos se dejó de caer”, indicó.

Según explicó, parte de esa mejora estaría vinculada al incremento de la demanda de productos tecnológicos y de entretenimiento impulsados por eventos deportivos de alcance internacional cómo ser el Mundial.

“Televisores, extensores de señal, soportes para TV, barras de sonido y notebooks mejoraron durante las últimas semanas”, detalló.

En este marco, ambos referentes coinciden en un punto central. Es decir, el consumo continúa condicionado por la pérdida del poder adquisitivo y por la creciente dependencia del crédito para concretar compras que, años atrás, muchas familias podían afrontar con mayor facilidad.

En un escenario donde los ingresos corren detrás de los costos cotidianos y donde financiar una compra puede implicar asumir tasas de interés muy elevadas, la venta de electrodomésticos plantea un desafío para empresas, entidades financieras y consumidores, en un contexto donde la recuperación del mercado parece ser más lenta de lo esperado.

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