2026-06-10

Dirige la Camerata Misiones en Buenos Aires

“Dirigir bien una orquesta es lograr que cada músico logre la mejor versión de su partitura”

Keiko Silvero, directora de orquesta posadeña, reflexiona que cada día aprende un 1% más y que todo en la vida funciona en equipo. “Hay que buscar lo que nos apasiona”, sugirió

Keiko Silvero es una posadeña de 29 años que actualmente es directora asistente de la Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín que agrupa a 130 jóvenes músicos de todo el país que desarrollan este arte en el Palacio Libertad, ex Centro Cultural Kirchner,  de la ciudad de Buenos Aires.

Su llegada a este sitio de excelencia musical no fue al azar, porque Keiko tiene una vida ligada a la música desde su infancia. Fue parte de la Orquesta Grillos Sinfónicos en Posadas y luego se trasladó a Buenos Aires donde se recibió de directora de Orquesta en la Universidad Católica Argentina (UCA) con una distinción al mérito académico.

Es la directora de la recientemente creada Camerata de Misiones que se presentará por primera vez el 2 de julio en la Casa de Misiones y que agrupa a jóvenes misioneros  que vienen ensayando un concierto que ofrecerá piezas de Mozart, Piazzolla y Ramón Ayala.

El Territorio diálogo con la talentosa Keiko Silvero.

¿Cómo te definís, violinista, directora de orquesta o profesora de música?

Esos son los tres caminos que elegí para aprender y enseñar. Creo que hay un punto en común en todas esas actividades y que es el fascinante mundo de la música donde por más títulos que tengas siempre se sigue  aprendiendo, porque es como la vida misma. Todos los días si tenés ganas de crecer podés incorporar un conocimiento nuevo. Y con la música  pasa lo mismo. Hay un concepto en la filosofía japonesa que a mí me gusta mucho que es el ‘kaizen’, que significa cada día un 1% más.

¿Qué nos podés contar de tu trabajo en el Palacio Libertad como directora de la orquesta sinfónica juvenil?

Llegué a este puesto después de haber ganado el año pasado el concurso nacional de jóvenes directores de orquestas, que se hace en Río Negro, organizado por la Orquesta de la Fundación Patagonia. En esa ocasión el fundador y director titular de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional, Mario Benzecry, me propuso trabajar como su directora asistente. Somos un grupo de 130 músicos de todas partes del país. Todos tienen entre 18 y 29 años. Y es un lugar donde hay muchas ganas de aprender sobre el arte y la música.

¿A principios de mayo fue tu concierto debut?

Sí. Fue una experiencia realmente maravillosa y conmovedora. Uno en la vida sueña siempre algo grande pero en mi caso jamás soñé algo así. Y cuando llegó ese momento de subir al escenario no lo podía creer. Fueron dos conciertos, uno en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y otro en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad.

¿Cual es el perfil de un buen director de orquesta?

Hay una película que se llama ‘Todo al mismo tiempo en todas partes’ que puede ayudarme a responder esto. Porque trasladando ese mensaje de la película a lo que sucede en un escenario con una orquesta en la que cada músico tiene su instrumento y su partitura y sabe cuándo debe entrar y ejecutar su acción, el director es el que tiene que mirar, escuchar y sentir ese todo formado por muchas partes para que el resultado sea el buscado. Para eso es fundamental entender el ensamble, que significa que todos sonamos en un mismo tiempo siguiendo una partitura, que es una especie de contrato mal escrito, porque hay información que está ahí y hay algo más que se tiene que deducir. Y en ese punto nace la interpretación. Eso requiere todo un estudio previo de esa partitura, de la historia de esa melodía, de su autor, de lo que quiso expresar y de lo que ahora nosotros queremos comunicar. Un buen director de orquesta debe inspirar a los músicos a que puedan interpretar una partitura lo mejor que puedan.

Además de estudiar en ámbitos académicos, también recorrés el país para conocer las orquestas que funcionan en las provincias...

Sí. Siempre busqué hacer cursos de capacitación en distintos lugares del país. Me gusta conocer en cada lugar cómo funcionan las orquestas. Así fue que estudié en Córdoba, Entre Ríos, Tierra del Fuego y en distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires.

Y en Misiones trabajaste dirigiendo orquestas...

Sí. Fui directora asistente en la Orquesta Juvenil Escuela Grillitos Sinfónicos. Un espacio donde también me formé cuando era adolescente y vivía en Posadas. También fui violinista de la Orquesta del Parque del Conocimiento. Enseñé en la carrera de Tecnicatura de Dirección de Orquesta Infanto Juvenil del Instituto Combate Mbororé. Y hace cuatro años fundé la Orquesta Tersina.

¿Que es Tersina?

La Orquesta Tersina es un espacio profesionalizante e independiente que funciona hace cuatro años en Posadas. Está integrado por 36 músicos que vienen de las escuelas orquestas de la provincia, que hay casi 30 en distintos lugares de Misiones. Y funciona como una especie de puente entre esa formación y el nivel profesional del Parque del Conocimiento.  Empezamos desde cero y allí aprendí que hacer música no es sólo cuestión de estudiar y practicar una partitura y luego ensamblar en la orquesta. Es mucho más que eso. Hay que saber gestionar ese proyecto. Producirlo. Armar equipos de trabajo. Que son habilidades muy necesarias para cualquier desarrollo profesional.

¿Cuál es la próxima presentación de la Orquesta Tersina en Posadas?

Los invitamos a conocernos. Vamos a estar el viernes 19 a las 20 en el  Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento. Y el domingo 21 a las 20 en el auditorium de la Fundación Grillos, en Comandante Miño 2418.

Y además sos directora de la Camerata Misiones. Contanos sobre esta orquesta...

La Camerata Misiones es una orquesta que se formó este año y con la que vamos a debutar el jueves 2 de julio en la Casa de Misiones. Todos los que integramos esta orquesta somos músicos misioneros que vivimos en Buenos Aires y que nos juntamos para dar vida a esta orquesta con la que queremos representar a nuestra provincia ejecutando música clásica pero también música de artistas de nuestra tierra. Por eso para el debut tenemos un programa que ofrecerá piezas de Mozart, Piazzolla y Ramon Ayala. Todos los integrantes de la Camerata Misiones tenemos una trayectoria de formación musical y por eso ahora vamos en busca de la excelencia artística.

¿Cómo nació tu interés por la música?

Yo crecí en un ambiente musical. Mi papá Hugo Silvero, durante muchos años tuvo un local comercial en Posadas que se llamaba Electronica Silvero. En ese comercio, donde estuve gran parte de mi infancia, tuve el primer contacto con un teclado. Y ahí de manera autodidacta empecé a jugar y a aprender al mismo tiempo. Me fascinaba ese lugar porque ahí había muchos parlantes, micrófonos y todo el tiempo se estaba escuchando música. Creo que ese ambiente de buena calidad de sonido fue el clima que me ayudó a conectarme con los distintos ritmos y sobre todo a ejercitar mi oído, desde muy chiquita.

¿Y qué pasó en la escuela con esa niña a la que le gustaba la música?

En la escuela primaria, que fue en el Santa María tuve mi primer acercamiento institucional a la música, en el coro. Recuerdo con mucho afecto al profesor Eduardo  Chimileski que fue quien me sugirió conocer la orquesta de Grillos Sinfónicos a la que luego me uní, ya cuando estaba cursando el secundario en el Instituto Janssen, donde también incursioné en el violín.

Piano, violín. ¿Algún instrumento más?

Sí. Toqué trompeta durante cuatro años en la Estudiantina de Posadas. También el Taiko, que es un instrumento japonés, compuesto por un conjunto de tambores. Lo aprendí en la Asociación Japonesa de Posadas y después fundamos el grupo de jóvenes que tocamos el taico en nuestra ciudad.

¿Además de tocar instrumentos también aprendiste danza?

Sí. Desde los 3 años empecé ballet con la profesora Teresita Sesmero. También recuerdo a esta gran bailarina como muy buena en su capacidad de enseñar. Estudié con ella hasta los 15 años. Y esa ejercitación corporal también me ayudó  en mi carrera musical, porque podía combinar la música desde lo que sentía a través de los oídos con lo que podía expresar también con el cuerpo. El movimiento de los brazos y del cuerpo es fundamental en mi trabajo de dirigir orquestas y siento que ese aprendizaje me ayudó a comprender y manejar mejor mi cuerpo.

¿Te gusta ser parte de una orquesta o un grupo?

Sí. Desde niña me interesó aprender sobre la música, pero también practicarla en comunidad. Quizá esta cuestión tenga que ver con mi lado japonés. Porque soy hija de madre japonesa. Mi madre se llama Shizuko Hashimoto y con ella aprendí los primeros pasos de la filosofía de esa cultura. Y justamente el centro de eso es el respeto al otro para lograr una mejor convivencia social.

¿Conocés Japón?

Sí. Ya viajé dos veces porque tengo tías allá. Me gusta mucho ese país y aprendí de su cultura. Yo soy producto del encuentro entre esas dos culturas, la japonesa y la argentina. Y de ambas siempre traté de aprender y sacar la mejor enseñanza. Y en ese sentido soy de las que creen mucho en la comunidad porque somos en la medida en que compartimos con quienes habitamos un espacio. No existe el crecimiento personal sino lo hacés con los que te rodean. Todo en la vida funciona en equipo. Cualquier persona que hace música no lo hace para sí misma, sino para compartir con los demás.

¿Qué valorás de la cultura argentina y de la japonesa?

En nuestra cultura por ejemplo es muy bueno el sentido de la solidaridad. Los argentinos tenemos eso en la piel. Ayudar a quien te necesita. Dar una mano siempre a pesar de las circunstancias. Somos muy familieros y amigueros. Y de corazón abierto en cada hogar. Y de la cultura japonesa admiro el sentido de la organización para lograr vivir todos en un espacio tan pequeño, haciendo la vida de una manera en la que todo funciona como un engranaje perfecto. Ellos tienen un sentido de macromentes o de macrocomunidad. Esto lo aprendí allá y lo aplico a las orquestas de acá. Hay una conciencia del otro, que yo por ejemplo no te conozco pero sé que te tengo que respetar. Y eso se ve en cada espacio público, donde son tantos y sin embargo todo funciona porque cada miembro tiene plena conciencia de esa cultura comunitaria.

¿Qué mensaje podés dar para algún joven que se está iniciando en la carrera musical?

Que busquen aquello que los apasiona. No importa cómo, porque los argentinos somos muy creativos y logramos cosas increíbles muchas veces con pocos recursos pero con mucha inspiración e inteligencia. Que hablen en su comunidad, con sus amigos, con su familia, con sus compañeros de estudio o de trabajo. No se encierren. No intenten lograrlo solos. Ármense comunidades. Sean extremadamente perseverantes con sus sueños. Nunca crean que la luz de otros puede opacar la propia. El mundo necesita de todas las luces.

Perfil

Rocío Keiko Silvero (29)
Directora de orquesta y violinista
Lugar de nacimiento: Posadas Estudios: Escuela primaria en Colegio Santa María. Escuela secundaria Instituto Arnoldo Janssen.

Estudios superiores: licenciada en Dirección de Orquesta egresada de la  Universidad Católica Argentina (UCA); técnica en Instrumentista de Orquesta con orientación en violín, Universidad Nacional de las Artes.

Lugar de residencia: Ciudad de Buenos Aires. Trabajo actual: directora asistente de la Sinfónica Juvenil Nacional LIbertador San Martín.

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