Elecciones
En Perú temen conflicto si no se conocen hoy resultados
Especialistas en opinión pública y encuestas advierten que el balotaje de hoy entre la derechista Keiko Fujimori y el nacionalista Roberto Sánchez puede acabar en un conflicto si las urnas no determinan un ganador claro este domingo.
“Si el resultado no tiene una diferencia de punto y medio por lo menos (y cada punto son 250.000 votos), esto se va a poner muy complicado”, señaló a Clarín Hernán Chaparro, un influyente especialista en opinión pública de la Universidad de Lima.
Aunque en Perú se prohíbe publicar sondeos días antes de la votación, los análisis que circulan entre diplomáticos y la prensa confirman la paridad entre los dos postulantes, pero incluso con una leve diferencia de unas pocas décimas a favor de Sánchez. Fujimori, horas atrás, posiblemente al tanto de esos datos, evitó comprometerse a reconocer los resultados: “vamos a ver”, afirmó.
“El comentario de Keiko es preocupante… mucha gente se pregunta qué va a pasar, si van a comenzar a impugnar mesa tras mesa, con el trasfondo que implicaría eso”, le dijo Chaparro a Clarín.
Un aliado importante de Fujimori, el exalcalde de Lima y excandidato presidencial Rafael López Aliaga, ha planteado también la posibilidad de un fraude.
Esta semana calificó a la Oficina Nacional de Procesos Electorales y al Jurado Nacional de Elecciones “como una vergüenza”. López Aliaga, del partido Renovación Popular (uno de los 35 postulantes en la primera vuelta), insiste en que "le robaron los votos" para no llegar al balotaje, pero no ha aportado evidencias, solo el reclamo de que todo el proceso debería anularse.
Para los analistas, ese ruido de fondo genera un clima peligroso de imprevisibilidad y conspirativo. Sucede en un escenario muy complicado. Estos especialistas descartan que la elección se limite a una disputa ideológica entre izquierdas o derechas. Chaparro remarca, en cambio, que lo que existe es un choque entre dos mundos: el de la ciudad y el de la sierra, con poblaciones como de dos países que no se quieren y donde pesa de modo significativo “una cultura muy racista”.