Chapecó ya trabaja relizando pruebas y perfeccionando la técnica
Con drones, buscan monitorear y eliminar criaderos de mosquitos
La vigilancia y el control de enfermedades transmitidas por vectores sigue siendo uno de los mayores desafíos de los gobiernos, dado que su propagación tiene un verdadero impacto en la salud pública.
En ese marco, países como China, Estados Unidos (con aplicación en Indonesia) y Brasil, ya experimentan con drones para el monitoreo y la eliminación desde el aire de criaderos de mosquitos transmisores de dengue (zika, chikungunya y fiebre amarilla) y malaria. Estos dispositivos no tripulados están configurados para detectar desde las alturas en lugares inaccesibles los sitios donde crecen larvas de mosquitos y así evitar, con la aplicación de un producto, que completen su ciclo hasta convertirse en mosquitos.
Es así que desde Posadas se continúa con la interiorización en esta herramienta en base a los avances que se llevan adelante en la localidad brasileña de Chapecó en conjunto con el municipio y la Universidad Comunitaria de la Región de Chapecó. Allí estuvo hace unos días Fabricio Tejerina, el director de Vigilancia y Control de Vectores de la Municipalidad capitalina, quien detalló algunas cuestiones.
Esta tecnología ya está bastante desarrollada en el ámbito del campo para la aplicación de ciertos productos en los cultivos y así evitar ingresar con vehículos. La facilidad también tiene su fuerte en que estos aparatos se programan en cuanto a cantidad de aplicación por hectárea y hasta el tipo de gota para esparcirlo.
“A partir de ese desarrollo se pensó con drones para poder aplicar productos domisanitarios, que tiene que ver principalmente con el control de vectores. En este caso, podemos hablar principalmente del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, fiebre amarilla, chikungunya”, contó Tejerina.
En ese sentido, sostuvo que en Chapecó están desarrollando diferentes investigaciones con respecto al uso de los dones como herramienta para aplicar larvicida. “Es un producto de una bacteria, la Bacillus thuringiensis, exclusivamente para larvas de mosquitos, puede ser para larvas de otro insecto, pero tiene bastante especificidad para larvas de mosquitos. Es inocuo para los otros animales y principalmente para las personas, no afecta en nada”, remarcó.
Hace un año empezaron con diferentes ensayos de aplicación en el cementerio, en chatarrerías, lugares más abiertos y a partir de eso fueron ajustando la técnica, principalmente la altura del dron, el tamaño de la gota, la cantidad de producto por hectárea o por superficie.
“La idea en Posadas es empezar a pensar esa herramienta para usar en chatarrerías, el cementerio, lugares inaccesibles, casas abandonadas donde no se puede entrar y no se puede aplicar de otra forma; sería una forma bastante práctica. Son ideas que luego hay que llevarlas a la práctica. La idea es que el municipio empiece a explorar esta alternativa como forma de nuevas estrategias aplicadas a la lucha vectorial”, indicó el profesional.
El desafío también implicará en Posadas trabajar en ordenanzas y en el desarrollo del software “para con el dron chiquito hacer un mapeo y reconocer los lugares donde hay que aplicar el producto. Es decir, si vos en una manzana tenés 50% lugares donde hay patio, 50% lugares donde hay techo, calle o lugares que no vale la pena tirar el producto, entonces, la idea es desarrollar ese software para que el dron mapee ese lugar e identifique los lugares y el dron aplicador luego pase y de esa manera aplique solamente en los lugares que hay patio o que hay criaderos”.
En base a lo que se hizo en Brasil, los investigadores de la Universidad de Chapecó concluyeron en estas primeras aproximaciones en que: “Se logró el objetivo del estudio, demostrando que la aplicación aérea de BTI a través de drones representa una alternativa viable para el control vectorial. Los hallazgos indican que el uso de drones puede ampliar la cobertura operativa y contribuir a una mayor eficiencia en las acciones de prevención de la arbovirosis. Se verificaron efectos agudo y residual, lo que indica una buena cobertura de potenciales criaderos a nivel del suelo”.