2026-05-28

"Seño Agus": el maestro jardinero que rompió prejuicios y hoy es el favorito de los chicos en Santo Tomé

Agustín Mateo Fernández, de 27 años, se recibió en 2022 como el único varón de su promoción. Hoy trabaja en el Jardín Municipal Semillitas, combina la docencia con el deporte y el carnaval, y dice que su mayor logro es el cariño de sus alumnos y sus familias.

Agustín Mateo Fernández es santotomeño, tiene 27 años, y hace 5 años se recibió de maestro jardinero. Si bien impresiona con su altura (1.89), actualmente se desempeña como seño de sala de 3 años en el Jardín Municipal Semillitas, y es muy querido por sus alumnos y tutores.

El docente contó que llegó a la carrera a Nivel Inicial casi como un juego. Fue con una amiga al Instituto de Formación Docente Jorge Luis Borges con la intención de inscribirse a la carrera Técnico en Informática, y terminó inscripto para jardinero.

“Comencé a estudiar en el año 2019, no sabía qué estudiar, ese año había salido de la secundaria. Quería estudiar profesorado de Educación Física, pero no pude. Y una de mis amigas que estudiaba Nivel Inicial me insistió que me inscribiera a su carrera. Al principio le dije que no. Y cuando llegamos al Borges, ella (su amiga) le dice a la celadora: ‘él se quiere notar para maestro jardinero’, y yo respondí ‘por qué no?’, y así empecé”.

Recordó que al principio no le gustaba la carrera. “Todo empezó como un juego en realidad, y me terminó gustando”, dijo.

El inicio de clases fue en abril de 2019, y la imagen era aturdidora. “Éramos 64 alumnos, 63 mujeres y yo el único varón, allá atrás en el fondo. Y todo el mundo miraba”.

Hubo docentes que celebraban la incorporación del sexo masculino en una carrera tan señalada para mujeres. Y hubo “seños” claves para que Agustín arranque, continúe y termine la carrera. Entre ellas: Marina Almirón y Diana Sosa, sus primeras ‘seños conformadoras’, “ellas siempre me alentaron todo el momento, fueron las que más estuvieron para mí, como mi coordinadora de carrera, la profesora Silvia Zubizar”.

La carrera tuvo “altos y bajos”, y las oportunidades de ejercer en un pueblo chico se reducían por el hecho de ser varón. “Tuve muchos obstáculos a la hora de acercarme a un jardín. Varias veces me decían que por ser simple hecho varón… por el tema de los nenes… Para hacer mis observaciones, la profe Marina me decía que fuera a donde ella era directora, y previamente ella hablaba a los papás de que yo iba a ir. Y bueno, fui a ese jardín, el Vicky Jean Navajas. Ahí empecé mi desempeño en primer año”. Contó que debía ir un día a la semana, pero gracias al equipo de trabajo que conoció y al cariño de los chicos terminó yendo todos los días.

El segundo año fue pandemia, y Agustín al no tener contacto con los chicos estuvo a punto de dejar la carrera ya que una de sus amigas había dejado, pero por el consejo de su madre sorteó el ‘bajón’. “Ya tenía regularizadas todas las materias, y empecé a rendir, y me fue re bien, y comencé el tercer año. Cuando empezaron las clases, que empezamos a dar Práctica 3, estaba muy ansioso, no sé, estaba convencido de que me iba a ir bien”. Recordó que la profesora Diana Sosa la ayudó mucho con los planes porque se prestaba a la confusión, y con paciencia, el Seño aprendió. Las prácticas de 3er año las realizó en el Jardín Vicky Jean Navajas. Tuvo como docente conformadora a la señora Carla Cabral. Y luego pasó al Jardín La Casita de Totón, de la Escuela Normal, con la seño Alejandra Ríos como conformadora.

Recordó que ese fin de año (2021) llegaban los finales, Agustín rindió tres materias: Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Didáctica y Sociología, con excelente resultado. Y dejó Ciencias Naturales de la Educación, a la que tildaban de ‘pesada’, para mayo de 2022. Como todos los años, los jardineros realizan en esta fecha la ‘caminata aeróbica’ tradicional por el día de los Jardines de Infantes. Y justo coincidió el mismo día su final y la caminata con los jardines, actividad que no pensaba perdérsela por nada del mundo. “Ese día me bailé todo, y a la tarde tenía que rendir. Cuando la profe me dice ‘pásame tu libreta’ uno sabe que aprobó, no sabía si lloraba o no, porque es una de las materias que uno tiene que aprobar sí o sí para hacer residencia”, recordó.

En esa época Agustín estaba haciendo sus observaciones en la Escuela la 811, “en el Panambí Verá con la señora Gladys Arias, ella fue mi cuarta conformadora de residencia, ya en cuarto año, en 2022”. Al poco tiempo, la seño Gladys se jubiló, y ocupó su lugar la señora Silvia Saucedo, a quien hoy considera una amiga.

El siguiente jardín para observar fue el de la Escuela Normal, La Casita Totón, con la docente conformadora Patricia Chamorro, era sala de cuatro.

Con cada docente que lo recibió en su sala a Agustín, conformó un vínculo muy lindo, tanto laboral como de amistad.

Su residencia finalizó en noviembre, y el 7 de diciembre de 2022 se recibió con su última materia aprobada.

Anécdotas que llenan el alma

Cada relato de Agustín denota la sensibilidad de un adulto que trabaja con niños, al borde de las lágrimas en varias oportunidades. “Amo mi profesión. No me di cuenta al comienzo, pero después se fue desarrollando todo. Al comienzo era algo de jugar”.

Recordó que, para un Día de la Tradición, no sabía cómo inculcarle tradiciones a los niños tan chiquitos y se le ocurrió organizar una visita a la chacra donde vive junto a sus padres, y que tengan contacto con las vacas, los caballos, las gallinas, y puedan comer torta frita con mate cocido, y escuchar chamamé. Dijo que fue una muy linda experiencia, recibiendo el acompañamiento de las docentes y de los tutores que hasta ahora recuerdan a los pequeños vestidos de paisanos yéndose de excursión a la chacra.

La actuación, el canto y el baile son una constante en la sala del Seño Agus. En una época, recordó, implementó, micrófono en mano, un segmento que se llamaba ‘la hora del chisme’, donde cada niño contaba las cosas que hacía en el día. Así, con mucha paciencia, Agustín afianzaba hábitos de alimentación, de higiene y de respeto al otro niño. “Yo contaba mi historia, lo que hice el día anterior, y ellos también. Es un trabajo que te permite jugar también”, dijo.

¿Prejuicios?

En cuanto a los prejuicios de la sociedad, Agustín dijo: “me acuerdo que mis amigas habían hecho un cartel que decía ‘Soy seño’, y lo subí a Twitter con la frase ‘sí se pudo burro’, y se viralizó un montón que me había recibido. Hubo varios comentarios buenos y otros malos, y yo tomo los malos como de quienes vienen. Yo no conocía esa gente. Tuvo récord esa publicación. Empezaron a compartir un montón de gente, algunos comentarios eran re buenos y otros no. Y siempre hay gente mala, que no saben qué hacer y molestan, pero eran cuentas falsas, entonces por eso”.

Dijo que mientras estudiaba escuchó de que hubo anteriormente un muchacho que estudiaba para maestro jardinero, pero que dejó en pleno cursado. “Yo soy el único santotomeño, en realidad, que estudié esa carrera y la terminé. No sé si hay más jardineros en la provincia, si hay bienvenido sea, porque es una profesión muy linda”.

Contó también que diferentes amigas le habían dicho que estudiara Nivel Inicial en circunstancias distintas, como que veían sus aptitudes. Pero él se cerraba en que quería ser Técnico Informático en ese momento.

En relación a la vida cotidiana, agradeció a Dios no sentir ningún tipo de rechazo. “Mis tutores al comienzo suelen tener un poquito de recelo, pero yo les digo tranqui, y al final de año me terminan adorando. Yo tengo esa actitud, les digo ‘vayan nomás tranquilo, que él va a estar bien’, porque el comienzo de año en el periodo de adaptación ellos lloran, es parte del proceso, yo les calmo, después ellos mismos les saludan a los papás”.

“Hasta ahora me saludan mi ex alumnos, y papás también, se hace un vínculo grande con los chicos, me invitan a su cumpleaños. Siempre soy ‘seño’, todo el tiempo”.

El Seño

Actualmente Agustín está a cargo de la Sala de Tres del Centro de Desarrollo Infantil Semillitas, el jardín maternal municipal. A su vez, estudia en el Instituto Borges, y realiza cuánto curso puede para ir sumando puntaje y, el día de mañana, lograr un cargo en el sistema educativo correntino. “Los cargos salen muy poco, y van quedando los que tienen mejor puntaje, y buen concepto de nota, y eso te equivale un punto más extra”.

Comenta que sus amigas lo llaman ‘Juan Pueblo’, porque se sienta en la plaza y empiezan a aparecer sus alumnos de todas las épocas, hasta de cuando era residente. Siempre escucha ‘seño Agus, acá estoy’, y así se repiten las situaciones. “Todo el mundo me conoce”, dijo.

El “seño Agus” también hace deportes, “hago el hockey, que conocí el año pasado y juego para el equipo ‘Capibara’. Mi profe se llama Karen Lenz, es de Misiones y me tuvo la santa paciencia para enseñarme. Ahora estamos jugando en la Liga de la Costa del Uruguay”.

“Y también juego al handball, que ya es un hobby de la secundaria. Hace unos días fui a un (torneo) nacional fase 1, juego para un equipo de Virasoro desde 2023”, afirma el joven recalcando que los deportes son su cable a tierra. “A veces nadie sabe lo que nosotros llevamos por dentro, porque también nosotros servimos de psicólogo para los nenes, para los tutores, también para los papás; entonces uno va cargando. Para no explotar por un lado o por otro, voy y juego al hockey, o juego al handball”.

Pero, como buen santotomeño, también es carnavalero. “Al principio tenía miedo por el tema de mis alumnos, y después vi algunas docentes del mismo rubro, nivel inicial, entrando al carnaval, y bueno. Entro desde chico. Mi actual comparsa es Ipanema, soy Mestre de Sala gracias a la familia Suárez, que me adoptó como su hijo varón”.

“A mí me encanta bailar, para mí el baile también es un hobby que hago, no lo practico mucho, pero el carnaval es para mí es un hobby, me encantan las coreografías, y a mis alumnos también les enseño a bailar. Las mamás me dicen que por mi culpa les encanta bailar. Organizamos los ‘viernes locos’, yo salgo con música y bailamos”.

También, los fines de semana trabaja en un salón de eventos, donde anima fiestas junto a otras maestras jardineras.

Su familia

Agustin es soltero, vive con sus padres, no tiene hijos, pero sí tiene sobrinos, doce en total. “Tuve tiempo de practicar cuando los cuidaba, aunque no tenía mucha paciencia”, sonrió.

Es el menor de cinco hermanos, y es el único que terminó la secundaria y un estudio terciario. Agradeció a su familia y a su círculo íntimo el apoyo en todo momento cuando eligió esa carrera que hoy llena de orgullo a sus padres. “Yo quería estudiar educación física, no estábamos en una situación económica como para hacerlo, y seguí este camino. Ellos apoyaron lo que elegí. Y ahora estoy estudiando Técnico en Informática, una carrera de la que me recibo este año. El apoyo de mis papás siempre estuvo. Ellos anduvieron con mis ‘tarecos’ de la residencia, me llevaban las cosas en el auto, porque en moto no podía llevar, era mucho. Tenía que dar clase y mi familia me prestaba cosas, una de mis tías me prestaba la guitarra de ella, o el sonido; o me ayudaban con mis disfraces para las clases o los desfiles”.

Recordó que su familia siempre le decía que no debía prestar atención a comentarios negativos, debía siempre seguir adelante, sin importarle nada más. Hoy Agustín es el orgullo de su familia.

Antes de finalizar la entrevista, el Seño Agus llamó a otros jóvenes a hacer lo que les gusta, que se animen, sin importar el qué dirán, y lamentó que la carrera se haya cerrado en Santo Tomé.

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