De testigos a sospechosos, el crimen de 'Nacha' Faeir y una investigación que continúa
La condena a 25 años de prisión contra Levi Necke Da Silva (31) por el homicidio de Nazareno Adrián Faeir (25) no significó el cierre definitivo de la causa, por el contrario, el fallo dictado por el Tribunal Penal Uno de Oberá abrió un nuevo capítulo judicial con la investigación para determinar el posible rol que tuvieron otros dos hombres señalados durante el debate oral como piezas centrales dentro de la trama que terminó con el asesinato del joven en Fracrán.
Los jueces Horacio Paniagua, David Milicich y Jorge Villalba condenaron a Necke Da Silva a partir de la evidencia que lo coloca en la escena del crimen, principalmente sus huellas dactilares en la ventana de vidrio de la casa, prueba con rigor científico considerada determinante, además de otros elementos y testimonios que sentaron las bases del veredicto. Pero además, en línea con el pedido del fiscal Juan Pablo Fernández Rissi y del abogado Humberto Gales, ordenaron remitir actuaciones a las fiscalías de instrucción de San Vicente y Oberá para que se investigue a Sergio Omar Da Silva por una posible participación en el homicidio y a Santiago Espíndola por presunto falso testimonio y delitos de acción pública.
La decisión no fue casual. Durante el juicio, ambos hombres pasaron de ocupar el lugar de testigos a quedar bajo una fuerte sospecha judicial a raíz de inconsistencias, contradicciones y datos que nunca terminaron de encajar en torno a lo ocurrido la madrugada del 16 de marzo de 2024.
Necke Da Silva se defendió y acusó
Desde el inicio del debate, Necke Da Silva intentó despegarse del crimen apuntando directamente contra Sergio Da Silva, Espíndola y también mencionó a Agustín Correa. Sostuvo que los tres estaban vinculados a robos rurales, de motos, tabaco, armas, y eran frecuentes protagonistas de hechos delictivos en San Vicente. Según su versión, habían sido ellos quienes le propusieron ir a robar la motocicleta Honda Tornado de Faeir horas antes del homicidio.
Fue entonces cuando comenzaron a aparecer contradicciones que terminaron siendo determinantes para que el tribunal ordenara profundizar la investigación.
Sergio Omar Da Silva declaró que conoció a Necke Da Silva porque éste actuó como intermediario en una compra de tabaco de unos 400 kilos y aseguró que en la tarde, o sea, horas antes del homicidio, había viajado a San Pedro con Espíndola para bucar el producto. Según relató, en ese contexto Necke Da Silva le preguntó por Nazareno, por su motocicleta y hasta lanzó una amenaza explícita, que "si 'Nacha' no le daba la moto lo iba a matar, que ya había matado a varios en Brasil", aunque, dijo, le restó importancia a esos dichos. También sostuvo que finalmente Espíndola aceptó llevarlo con su moto hasta la casa de la víctima.
Sin embargo, gran parte de ese relato fue contradicho por Espíndola, que negó haber estado con Necke Da Silva ese día, aseguró que nunca hizo negocios con él y sostuvo que ni siquiera lo vio aquella jornada. También negó haber tenido armas y afirmó que pasó la noche en la casa de Sergio Da Silva, algo que el propio Sergio Da Silva negó de plano ante los jueces.
Otra de las contradicciones giró en torno al momento en que supieron que ocurrió el crimen, y a su tiempo, cada uno ubicó al otro como quien recibió primero la noticia.
También aparecieron inconsistencias vinculadas al idioma. Rocío Maribel Dos Santos, pareja de Nazareno y sobreviviente del ataque, declaró que el agresor habló en portugués durante todo el hecho. Necke Da Silva es brasileño, de hecho su apodo es 'Brasilerito' y se confirmó que estuvo en la escena, pero Sergio Da Silva intentó minimizar su manejo del idioma diciendo que apenas conocía "unas palabras", pero Correa afirmó que "habla más en portugués que en castellano", dato que nunca fue negado por Espíndola.
Revelador informe policial
A eso se sumó un informe de la Unidad Regional VIII de San Vicente, fechado el 16 de marzo de 2024, sobre las actuaciones investigativas realizadas en las horas posteriores al crimen de Faeir, incorporado al expediente y que tomó estado público a instancias de la lectura requerida por el fiscal Fernández Rissi.
Según ese informe, Sergio Omar Da Silva fue hallado esa misma madrugada por efectivos policiales en el acceso a la colonia donde vivía, solo, sentado sobre un casco y en medio de la oscuridad. Los policías señalaron que estaba nervioso y, antes incluso de ser interrogado en profundidad, se desligó de cualquier responsabilidad.
Fue en ese contexto que, de acuerdo al acta policial, lanzó una frase que terminó adquiriendo enorme relevancia: "Ese que pasa ahí es Santiago, el que llevó al brasilerito para matar a Nacha". Según el mismo informe, también insistía en que no tenía nada que ver y pedía que lo dejaran ir.
Mientras los efectivos estaban con Da Silva, una motocicleta pasó por el lugar y su conductor observó el procedimiento pero continuó su marcha, actitud que despertó sospechas en los policías, quienes comenzaron a seguirlo porque aparentemente intentaba escapar.
Siempre de acuerdo al informe leído durante el debate, tras una persecución lograron interceptarlo y en ese momento el motociclista arrojó un teléfono celular hacia una zona de malezas. Ese hombre era Santiago Espíndola, a quien además se le secuestró la motocicleta en la que circulaba.
Según consta en las actuaciones policiales, al ser reducido Espíndola dijo: "Déjenme ir, no es mi culpa, el brasileño me obligó a ir. Dijo que si no lo llevaba me iba a dar un tiro". Tras esa secuencia, tanto Sergio Da Silva como Espíndola fueron demorados preventivamente mientras avanzaban los procedimientos. Poco después, Levi Necke Da Silva fue detenido en San Pedro, debajo del piso de la casa que alquilaba desde que llegó escapado de Brasil, donde estaba siendo buscado por narcotráfico, asaltos y tentativa de homicidio.
Con el correr del juicio oral, muchos de aquellos datos iniciales chocaron contra las declaraciones posteriores de Sergio Da Silva y Espíndola bajo juramento. Ambos modificaron aspectos sensibles de sus relatos, incurrieron en contradicciones y ofrecieron versiones incompatibles entre sí sobre dónde estuvieron, con quiénes se encontraron y qué ocurrió aquella madrugada.
Sobre Espíndola, las sospechas son todavía mayores. Los magistrados entendieron que existieron inconsistencias graves entre lo que había declarado previamente y lo dicho durante el debate oral. Además, distintos testimonios lo señalaron como una persona que "siempre andaba armada". En su momento fue sobreseído de la causa que condujo a Necke Da Silva a prisión, y no puede ser imputado por el mismo delito, pero su conducta se encuadraría en el falso testimonio y en delitos de acción pública.
Los familiares de Nazareno siguieron cada audiencia convencidos de que el asesinato no fue obra de una sola persona. "Pedimos justicia y condena para todos los responsables", reclamaron en la vereda del Tribunal una vez concluido el juicio oral.