Enfatizó que forja y actualiza las representaciones culturales
“Hay un cine local que nace y un público que busca identificarse”
“Ahora me encuentro en la escuela de cine de Cuba dando clases; es un gran honor dar una capacitación y ver gente de todo el planeta que está creando”, cuenta Axel Monsú, cineasta y productor reconocido, quien analizó la coyuntura de este ámbito. Distinguió que hay un cine regional y local que “está naciendo”, lo calificó como una “herramienta de construcción comunitaria” y marcó que a través de ello se representa la identidad cultural de una sociedad.
¿Qué es el cine cómo instrumento?
Es muy amplio, pero sobre todo es una herramienta que desde que comenzó y a lo largo de la historia creó cultura, simbología, identidad, retratar la identidad de las culturas y también desde allí empezar a dialogar como una herramienta simbólica en la sociedad. En Misiones tenemos una ley de cine que entiende al cine como una herramienta de construcción de identidad y de diversidad cultural. Desde una perspectiva del Tratado de la Unesco de la diversidad cultural, la cultura se compone de valores, creencias, normas, símbolos.
El cine como tal retrata todos estos elementos y es interesante ver que nosotros como sociedades y también lo que distingue al ser humano de otras especies es que somos seres simbólicos que nos comunicamos a través de la palabra; y a través de la palabra todos estos elementos que componen a la cultura se van reformulando, actualizando, cambiando. Y el cine tanto como el arte tiene la capacidad de transformar la mirada que tenemos sobre el mundo, de transformar nuestra manera de ser, de educarnos; por eso la importancia de preservar la identidad cultural de los pueblos, desde el cine y desde las otras artes. Si hablamos de desarrollo económico y marketing, lo primero que hablamos es de identidad.
El cine nace como un dispositivo tecnológico -repasó Monsú-, empieza en ferias como experimento, donde la gente se sorprende “de cómo era posible reproducir el movimiento. Luego se fue usando para narrar, emocionar y a partir de allí tuvo un papel preponderante en la globalización, en cómo las ideas, las culturas y el mercado se fueron globalizando. Entonces, es una herramienta transformadora que a nosotros nos devuelve una imagen y una historia de lo que somos”.
En la misma línea, analizó: “Dentro de lo audiovisual podemos hablar de distintos lenguajes, del cinematográfico hablamos de las películas que vemos en las salas. Estas son un dispositivo tecnológico que media el encuentro con ese mensaje que transmite la película y nos predispone físicamente de una manera, es un momento en que colectivamente nos sentamos en una sala oscura a ver una misma historia. Eso tiene una potencia y un lenguaje predeterminado. Después, el lenguaje en sí se amplió, surgió la televisión con un lenguaje más derivado de la radio y hoy estamos mediados todo el tiempo por un lenguaje audiovisual en las redes sociales.
¿En qué momento está el cine?
El cine hoy se encuentra en crisis, en el sentido de cambio, como lo ha estado siempre. Hoy dicen que va a desaparecer porque la gente no va al cine, me parece que desde que comencé en la actividad escuchamos que los espectadores son menos y sin embargo, es impresionante la inversión global que hay en cine y cómo genera un gran impacto en nuestras sociedades. Los bienes culturales y las películas van incidiendo en nuestra vida cotidiana, el cine es una herramienta global que tiene una gran potencia y el mercado lo tiene en claro, por eso invierte en cadenas cinematográficas, en grandes producciones. Sin embargo, los países más pequeños no le damos tanta importancia y perdemos terreno y también le quitamos espacio al desarrollo de nuestra cultura, al no invertir no sólo en la producción de película sino a todo lo que está asociado. Hay toda una cadena comercial que se desarrolla a través del cine y todas esas potencias saben sacarle provecho y nosotros no llegamos a tomar esos frentes.
En Misiones, cuando comenzó el Oberá en Cortos, en 2003, tuvimos que hacer un certamen regional porque no existían suficientes producciones audiovisuales dentro de la provincia, largometrajes no existían; la primera película de autores misionenses, no teníamos autores locales y hoy, desde que existe la ley, se han producido casi 40 obras audiovisuales. Nosotros, como parte de una cooperativa productora de cine, hemos hecho diez películas propias y otras en las que brindamos servicios. Hubo una evolución en ese sentido.
Decir en qué momento está el cine es difícil, hay muchas perspectivas de analizarlo. Podemos decir que está en crisis porque todo está cambiando y transformándose; podríamos decir, si pensamos en las estadísticas, que en las salas comerciales para ver películas extranjeras el público está bajando, pero también hay un montón de espacios como cineclubs que han crecido en todo el país y que tienen una gran concurrencia y es un público que no está contabilizado.
Desde ese lugar puedo percibir que hay un cine regional y local en Misiones y otras provincias y regiones del mundo que está naciendo, que hay un público local que busca ver sus películas, identificarse con otro tipo de películas y que se enmarcan en lo que llamamos formatos de narrativas.
¿Qué aporte hace a la comunidad?
Es una herramienta de construcción de identidad, de reflexionar, de pensarnos, de garantizar nuestra diversidad cultural, de que nos puedan conocer en otros lugares del mundo. Nuestro cine misionense está llegando a otros lugares del mundo.
Mi ópera prima Por tu bien estuvo en el festival de Moscú, en Italia, España, Filipinas, la India, en Latinoamérica, ahora se va a proyectar en Estados Unidos y eso es nuestra manera de vivir llegando a otros puntos del planeta.
También el cine como tal es un trabajo altamente calificado, que nuestro territorio pueda producir o brindar un servicio técnico por ejemplo a Netflix, significa que en nuestro territorio hay personas altamente capacitadas con herramientas técnicas y todo eso se desarrolló desde abajo por la misma gente que apuesta por quedarse en Misiones.
Esto genera trabajo y un movimiento económico, más si son producciones grandes como lo de Netflix o realities, son cientos de personas contratadas, que tienen capacitación, pero también la hotelería entre otras áreas que son contratadas. O sea, el cine tiene muchas perspectivas de impacto en la comunidad, por un lado su impacto cultural. Y por otro, lo que implica en términos de industria, trabajo registrado y crecimiento económico.
¿Hay una revalorizacion o está estancado?
Sobre si hay una revalorización, sí, la hay. Desde la perspectiva de la comunidad es súper activa, ahora me encuentro en la escuela de cine de Cuba dando clases; es un gran honor dar una capacitación y ver gente de todo el planeta que está creando, o sea hay una revalorización del cine, dada de sus hacedores culturales. Por otro lado, siempre los recursos son escasos. Sería buenísimo que en Misiones encontráramos un diálogo entre las otras industrias de otros bienes que tenemos que son pilares y las historias que producimos en nuestro territorio, y la presencia de las empresas en el cine local, porque esa relación entre las empresas y el capital pueden ser muy productivas.
¿Mantiene un rol comunitario y de reflexión?
Respecto de su rol comunitario y reflexión, me parece que lo hace y hay muchas formas de acercarnos al lenguaje audiovisual y el cine. Una es desde una mirada autoral, y ese espacio de disfrute genera al espectador una transformación cultural. Por otro lado, el cine es una herramienta de transformación comunitaria, porque a través del cine podemos hablar de un problema de salud en un barrio, podemos aprender sobre una epidemia o un espacio que nos afecta y entender cómo trabajarlo. Hay comunidades que se apropian y eso les permite encontrar soluciones.
¿Cómo se hace para mantener ese objetivo?
A veces se habla que nosotros, como seres humanos, desarrollamos nuestra capacidad cognitiva y nuestro lenguaje, a través de determinadas ideas del mundo y del entorno; y esas ideas se dan de representaciones culturales que son forjadas del primer vínculo, que es la familia; luego la escuela y el entorno que vivimos.
El cine forja y actualiza esas representaciones culturales de los valores que tenemos; en los últimos años como sociedad crecimos un montón en entender de violencia de género, diversidades, hay películas que fueron hechas en otros momentos que hoy serían imposible porque naturalizan atrocidades que antes cometíamos como sociedad.
Y la cultura fue modificando esas creencias, entonces esa es una de las funciones que el cine ejerce. Y es importante que un país que se estructura en símbolos defienda y construya su cultura, su identidad; que nosotros, como comunidad, entendamos cómo es la mejor manera para convivir y el cine es una herramienta que genera ese impacto en la población.
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