2026-04-15

La red de tejedoras colabora con la asociación civil Dar a Luz

Mantitas del Amor: cuando tejer un abrigo es también tejer comunidad

Con materiales donados y trabajo voluntario, garantizan mantas y prendas para recién nacidos. El grupo es abierto e invitan a tejer desde casa o sumarse a los encuentros

En cada punto hay una historia y una decisión: la de dar tiempo, paciencia y cariño sin esperar nada a cambio. Así trabajan las integrantes de Mantitas del Amor, un grupo de mujeres que encontró en el tejido una forma concreta de acompañar a los bebés del Hospital Materno Neonatal y a sus familias en uno de los momentos más sensibles de la vida.

El proyecto nació casi sin proponérselo. Lo que empezó como un encuentro entre conocidas con ganas de tejer, se transformó en una red solidaria que hoy no para de crecer.

Integrantes de Mantitas del Amor tejen prendas para bebés del área de neonatología. Foto: Marcelo Rodríguez

 

“Cuando iniciamos este grupo apenas nos conocíamos, hoy somos amigas, y decidimos aprovechar lo que sabíamos hacer. Algunas tejen crochet, yo tejo a dos agujas, aunque estoy aprendiendo crochet también”, contó Silvia Alegre, una de las impulsoras.

El motor es simple: trabajar con lo que hay. Restos de lana guardados en casa, ovillos donados, retazos que vuelven a tener sentido. Con eso confeccionan mantitas, chalecos, escarpines, baberos y, especialmente, “panceritos”, una prenda versátil y abrigada que puede adaptarse al crecimiento del recién nacido. “Se ensanchan y las mamás los pueden usar hasta los dos o tres meses. Son muy útiles y abrigan mucho”, explicó Silvia.

Cada prenda es única: hecha a mano y lleva horas de trabajo.

 

“Cada manta tiene algo de nosotros, nos inspirarnos en lo que sabemos, en lo que vemos, y cada una le va dando su impronta. Hacemos cuadraditos llamados granis, que son muy populares a nivel mundial, con relieve, combinando de diversos colores; y luego los vamos uniendo”, agregó Graciela Halty.

Redoblar la apuesta

El año pasado, en apenas unos meses de trabajo (el grupo se formó en junio) lograron una producción significativa: 38 mantitas, 13 chalecos, 3 escarpines y 6 baberos. Este año, con el grupo más consolidado, la meta es clara: duplicar la apuesta. Sus producciones se pueden ver en el Instagram: @mantitas_del_amor

Pero para eso hace falta algo esencial: materia prima. “Lo que estamos necesitando en estos momentos es la donación de lanas. Tenemos la mano de obra, pero falta material”, remarcan. Cualquier aporte suma: desde pequeños restos hasta madejas completas.

Encuentro y creación

Las reuniones son parte clave del proceso. Se organizan, generalmente, los lunes o de manera quincenal, en la casa de Margarita Amarilla, quien abrió las puertas de su hogar para sostener este espacio. Allí no sólo se teje: también se aprende, se comparte y construyen comunidad.

Así lo describió Andrea Mazo, recientemente jubilada, y que encontró en el grupo una nueva forma de habitar el tiempo. “Hay que usarlo en algo productivo, en algo solidario. Cada mantita lleva algo de nosotros. Es una manera de seguir cuidando, de seguir estando para otros”, dijo.

El grupo es abierto: puede sumarse cualquiera, sepa o no tejer. “Si no sabés, te enseñamos”, aseguraron. La idea es ampliar la red, multiplicar manos y sostener el gesto.

Actualmente lo conforman Érica Ortiz, Anahí Prieto (de Apóstoles), Claudia Pacheco, Lucía Caruso, Sandra Spaciuk (de Bernardo de Irigoyen), Verónica Letrinuk, Marta Meza, Andrea Mazo, Silvia Alegre, Graciela Halty, Margarita Amarilla, Mónica Chiappe Rockembach, Griselda Christin y Patricia Márquez.

El nombre no es casual. “Una manta no sale así nomás. Lleva tiempo, dedicación y mucho amor. Por eso elegimos Mantitas del Amor, porque en cada una va nuestro cariño para esos bebés que quizás nunca conozcamos”, explicó Margarita.

Las prendas se donan a través de la asociación civil Dar a Luz, que articula con el hospital y se encarga de que lleguen a quienes más lo necesitan, especialmente en el área de neonatología.

“Detrás de cada entrega hay algo más que abrigo. Hay un mensaje silencioso pero potente: alguien pensó en vos, alguien dedicó horas de su vida para que ese comienzo sea un poco más cálido”, finalizó Margarita. Ella, al igual que sus amigas eligió detenerse, tejer y dar. Punto a punto, construyeron algo más grande: una trama solidaria que abriga cuerpos, pero también historias.

Para colaborar

Qué necesitan

  • Donaciones de lana (hipoalergénica, de cualquier color o cantidad)
  • Restos de ovillos que puedan reutilizarse
  • Materiales para tejido en general

Cómo sumarse:

  • Pueden unirse al grupo de tejedoras, aunque no sepan tejer (enseñan desde cero)
  • Participar de encuentros presenciales
  • Colaborar tejiendo desde tu casa

Formas de ayudar

  • Acercando materiales
  • Donando lana
  • Sumando tiempo y manos al proyecto

Contactos:
Margarita: 376-4741377
Érica: 376-4243761

Te puede interesar