2026-04-11

Centro de Almaceneros afirma que muchos asociados bajaron las persianas

En almacenes clientes compran menos artículos para llegar a fin de mes

Según Came, el comercio minorista registró caída del 5,6% (en su último informe correspondiente a febrero). Los quioscos añaden más productos de otros rubros y promociones a fin de atraer clientes y sumar ventas

El comercio minorista atraviesa un escenario complejo en todo el país. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), las ventas minoristas pymes registraron en febrero una caída del 5,6% interanual a precios constantes, acumulando un retroceso del 5,2% en el primer bimestre del año. A pesar de una leve mejora mensual, el consumo continúa debilitado y con una marcada tendencia a la compra selectiva y de menor volumen, en línea con la pérdida de poder adquisitivo. 

En este contexto, el panorama para los almacenes y kioscos de Posadas y zonas aledañas es crítico. Así lo expresó Ismael Ortigoza, referente del Centro de Almaceneros, quien señaló que en el último tiempo “se han cerrado muchos kioscos y muchos almacenes”, principalmente por la imposibilidad de sostener los costos, como los alquileres.

En este sentido, tras una recorrida realizada por El Territorio se pudo constatar la caída de ventas en estos comercios y las fuentes consultadas coincidieron que “el cliente cada vez compra menos porque no le alcanza”. Preponderan las búsquedas de ofertas y promociones de cualquier artículo e incluso las segundas y tercas marcas. 

Situación almacenes
A pesar de este escenario, Ortigoza remarcó que aún quedan muchos comercios en pie. “Gracias a Dios seguimos trabajando. Nosotros trabajamos en familia, que es lo más lindo”, sostuvo, aunque reconoció que el nivel de ventas es bajo. “Hay poca venta, pero lo que hay que hacer es no bajar los brazos”, agregó.

Ortigoza, con 53 años de trayectoria en el rubro, comparó la situación actual con otras crisis económicas del país, aunque advirtió que el presente es particularmente complejo. “En el 2001 era bravo, pero no tanto como ahora. Hoy no hay circulación, no hay plata en la calle”, afirmó.


Frente a este contexto, los almaceneros buscan estrategias para sostener la actividad. Entre ellas, destacó la compra comunitaria de mercadería para abaratar costos. “Nos juntamos periódicamente y compramos en conjunto, traemos azúcar de Tucumán, sal, poroto, maíz. Salimos a buscar precios porque eso es fundamental”, explicó.

Cambios en el consumo
El referente también describió un cambio en los hábitos de consumo. Según indicó, cada vez más clientes compran productos en pequeñas cantidades, de acuerdo a su capacidad económica diaria. “Antes te pedían medio kilo o un kilo, ahora te dicen ‘dame por 100 o 200 pesos’. Compran para el día”, detalló.

En esa línea, remarcó que la venta fraccionada volvió a ser una práctica habitual. “Todo lo que se puede fraccionar, se fracciona”, dijo, al tiempo que aconsejó a quienes pueden hacerlo que compren mercadería no perecedera para resguardarse de los aumentos, “porque dicen que no pero hay aumentos seguidamente”.

Otro indicador de la crisis es la reducción en el uso de la tradicional “libreta fiada”. Ortigoza contó que llegó a tener más de 50 cuentas abiertas, pero actualmente mantiene solo seis. “No se puede sostener. Hoy se trabaja con gente de confianza”, explicó.

Actualmente, se estima que en Posadas hay alrededor de 8.000 comercios entre almacenes y kioscos, aunque el número se ha reducido por cierres recientes y cambios de rubro.

Pedido de ayuda 
Finalmente, el referente pidió mayor acompañamiento estatal para el sector. “Creo que es momento de que el Gobierno dé un poco de aliciente a los pequeños almaceneros. Nosotros sostenemos a la gente humilde y algún crédito blando nos vendría muy bien”, concluyó.

Otras productos para vender más
Por otro lado, hoy en día es cada vez más casual que el quiosco o almacén de barrio tenga varios rubros que ofrecer: desde carnicería, panificados e incluso verduras más allá de las mercaderías tradicionales como arroz, fideo o aceites, entre otros. 

“Tener más productos nos ayuda a sostenernos, eso ayuda un poco más. En nuestro caso tenemos verdulería y es lo que más sale. No tanto la mercadería que se vende adentro”, dijo Fernando Solis, responsable de Doña Lucía II en Posadas. El comerciante indicó que “incluso los fines de semana venden comida hecha en la parrilla”, y es ahí también donde el almacén se mueve con alguna que otra bebida o artículo más pequeño. Añadió que “las ofertas también son muy importantes”. “Ponemos dos kilos de papa en promoción, dos o más kilos de fruta, para que el cliente llegue y nos compre”. 


Coincidió que la caída del consumo se siente, “pero hay más estabilidad, y en el caso del consumidor ya no deja cosas sino que compra con lo que le alcanza”. “Lleva lo justo y necesario, el cliente dejó de llevar cosas demás”. Por otro lado, también manifestó que “se resguardan comprando en el mayorista que sale más barato, la gente se rebusca porque en otros lados puede comprar con tarjeta en un quiosco o almacén tiene que tener efectivo o transferencia”. 

Al ser consultado por como resiste un comercio de barrio en un contexto de recesión, Solis remarcó: “estamos hace bastante e tiempo en el rubro y el cliente busca lo más económico, donde está más barato ahí compra”. 

Por su parte, Facundo Machado, junto a su familia tiene un minimercado desde hace casi 20 años cerca del casco céntrico de la ciudad. El comerciante relató que desde fines del año pasado “se siente más la caída de las ventas”. Contó que el negocio tiene varios rubros para ofrecer y el más afectado es el de la carne. “La carne subió mucho y eso perjudicó las ventas”, sostuvo. 

Indicó que si bien cuentan con otras alternativas para ofrecer, “es uno de nuestros fuertes”. 
“El cliente compra mayormente para el día a día, y hace rendir lo que compra porque también en muchos casos no alcanza. Consulta precios y opta mucho por segundas marcas”. 

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