2026-04-05

Costa Sur vivió una jornada de alto nivel y grandes historias

El otro torneo que se jugó en la arena

Entre el alto nivel y la competencia, el Circuito Argentino también se vivió desde lo humano. Cruces familiares, viajes y reencuentros marcaron una jornada cargada de emoción.

El sol pegó fuerte ayer sobre la arena de Costa Sur, pero aun así, nadie se movió. Entre gritos, aplausos y puntos que se definieron al límite, Posadas vive un fin de semana distinto, donde no todo pasó por el resultado. En medio del alto nivel del Circuito Argentino de Beach Vóley, también se jugó otro torneo; el de las historias, con recorridos, esfuerzos silenciosos y sueños que encontraron en la arena mucho más que una competencia.

La arena de Costa Sur no solo entregó partidos de alto nivel, también regaló escenas que quedarán en la memoria. Una de ellas se dio en la mañana de ayer, cuando el fixture cruzó a dos generaciones frente a frente; de un lado, la dupla juvenil de Walter Vega y Nicolás Díaz; del otro, Fabián Vega junto a Arellano. Padre e hijo, separados por la red.

El resultado fue contundente (21-7 y 21-9), pero el marcador quedó en segundo plano. El momento tuvo otro peso. “Sabíamos que podía pasar y fue raro… pero hermoso”, contó Walter después del partido. “Adentro de la cancha querés ganar siempre, no importa quién esté del otro lado. Pero cuando terminó, lo primero que hice fue abrazarlo”, agregó.

Del otro lado, Fabián lo vivió con la misma intensidad. “Uno siempre quiere ganar, eso no cambia nunca, pero verlo a él ahí, compitiendo a este nivel, es un orgullo enorme. Hoy me tocó perder, pero gané como papá”, expresó. La escena del abrazo final, con la arena todavía caliente y el público aplaudiendo, resumió mejor que cualquier resultado lo que dejó ese cruce.

Historias como esa convivieron durante toda la jornada con otras que llegaron desde lejos. Entre ellas, la de las paraguayas Ara López y Mila Oleñik, que viajaron junto al entrenador y padre de Ara, Hugo López, para ser parte de una competencia que consideran clave en su crecimiento.

Padre e hijo frente a frente en la arena: Fabián Vega (1) y Walter Vega (2).Foto: Julián Grondona

“Para nosotras es muy importante poder venir, competir y medirnos con este nivel”, contó Ara. “Cada partido suma, cada punto te exige y te hace mejor”, agregó. A su lado, Hugo siguió la misma línea. “Este tipo de torneos les da roce internacional, las obliga a adaptarse y crecer. Eso no se consigue entrenando, se logra compitiendo”.

Más allá de los resultados, el viaje también tuvo su lado disfrutable. “Es muy lindo el lugar, la organización, la cantidad de jugadore, se vive un ambiente muy especial”, coincidieron.

Costa Sur, con sus ocho canchas activas y el movimiento constante, se transformó en un punto de encuentro donde el deporte también fue excusa para compartir.

Otra de las postales que dejó el torneo fue la vuelta de una dupla que supo recorrer el país y que decidió reencontrarse justo en casa. Alejandro Cardozo, de Posadas, y Matías Miranda, de Candelaria, volvieron a competir juntos después de varios años.

Compañeros desde juveniles y protagonistas de buenos resultados en el circuito hasta aproximadamente 2020, ambos siguieron ligados al vóley desde la docencia y la formación. Sin embargo, la llegada del Circuito a Misiones fue motivo suficiente para volver a ponerse la camiseta de jugadores.

“Era imposible no estar. Esto lo esperábamos hace mucho”, contó Cardozo. Miranda, con una extensa trayectoria que incluye pasos por la Liga Nacional en clubes como Regatas de Mendoza, Obras de San Juan, Sonder Rosario y Regatas de Corrientes, además de experiencias internacionales con la Selección Argentina juvenil, también valoró el regreso. “Volver a jugar acá, con nuestra gente, tiene un sabor especial”. El reencuentro no solo fue deportivo, sino también emocional. “Compartimos muchos años, viajes, torneos y volver a coincidir en la cancha es revivir todo eso”, coincidieron. Aunque hoy su rol principal está en la enseñanza, por unos días dejaron el silbato de lado para volver a sentir la competencia desde adentro. En ese marco, el secretario de vóley de playa de la federación misionera, César Melgarejo, volvió a destacar la magnitud del evento. “Estamos hablando de atletas de elite, muchos con participación en selecciones. El nivel es altísimo y eso se nota en cada partido”, señaló, al tiempo que remarcó la convocatoria y el crecimiento de la disciplina en la provincia.

El certamen, que reúne a cerca de 60 duplas y reparte un total de 4.200.000 pesos en premios, tuvo ayer una jornada de clasificación exigente, marcada por el calor y la paridad. Cada punto se jugó con intensidad, sabiendo que estaba en juego el ingreso al cuadro principal.

El acompañamiento del público también fue protagonista. Familias enteras se acercaron a Costa Sur, no solo para ver vóley de alto nivel, sino para ser parte de un evento que combinó deporte, playa y un ambiente festivo que se sostuvo durante toda la jornada.

Con ese escenario, Costa Sur vivió días a puro beach vóley, entre historias, emociones y competencia de alto nivel.

Hoy, el torneo entrará en su etapa decisiva con la disputa de las instancias finales, donde se definirán los campeones de una cita que ya dejó su huella en la arena misionera.

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