De Jardín América a Asunción, la travesía de una familia misionera para cumplir el sueño de su hijo y ver a Boca
Hay amores que no entienden de distancias ni de sacrificios, y el que siente esta familia de Jardín América por la camiseta xeneize es uno de ellos. En la antesala de un cruce decisivo por los octavos de final de la Copa Conmebol Sudamericana -donde Boca busca sellar su pase a la siguiente fase ante el debutante Recoleta Fútbol Club-, un grupo de fanáticos misioneros convirtió la ilusión en ruta y la distancia en un abrazo colectivo.
Aprovechando la cercanía geográfica con Asunción, ubicada a poco más de 400 kilómetros de su ciudad natal, los hinchas coordinaron la travesía a través de un grupo de WhatsApp. Juntaron cada peso para el combustible, aseguraron las entradas y, con el corazón lleno de expectativas, encararon el viaje hacia la capital paraguaya para decir presente en el emblemático estadio Defensores del Chaco.
"Nos organizamos entre todos y salimos a la madrugada"
La travesía comenzó en la penumbra de la noche, con la fe intacta y el termo bajo el brazo. "Vinimos un grupo en autos particulares, juntamos la plata para el combustible y para la entrada, y salimos a las 4 de la madrugada desde Jardín América", relató Noemi Kornoski, una de las impulsoras de la travesía, en diálogo con El Territorio.
El viaje transcurrió sin contratiempos por rutas tranquilas que acompañaron el andar del grupo hasta el mediodía. A su llegada, la calidez del pueblo paraguayo completó el marco de una jornada especial: "Llegamos cerca del mediodía, almorzamos y la verdad que los paraguayos son muy amables, nos trataron muy bien", destacó con gratitud.
El sueño cumplido de 'Nachito'
Detrás del esfuerzo logístico y los kilómetros recorridos, el viaje guardaba un propósito mucho más profundo para Noemi: el rostro iluminado de su hijo, 'Nachito'. Por primera vez, el pequeño tuvo la oportunidad de ver en vivo y en directo al club que le quita el sueño, sintiendo el retumbar de los cantos y los colores azul y oro latiendo a pocos metros.
Acompañada también por su esposo, Tomas Tabarez, Noemi no pudo ocultar la emoción al ver la sonrisa de su hijo dentro del estadio. Para esta familia jardinense, el marcador final será una anécdota frente a la certeza inigualable de haberle regalado a Nachito un recuerdo que guardará en el corazón para toda la vida.