2026-03-29

Se realizó entre chicos de séptimo de primaria y 1°, 2° y 3° de secundaria de Puerto Rico

Vapeo y alcohol, puertas de entrada al consumo entre los adolescentes

Un estudio reveló que los adolescentes recurren a estas sustancias para integrarse al grupo y afrontar malestares emocionales. El vapeador como sustituto del cigarrillo.

El vapeo y el alcohol son usados por los adolescentes para facilitar la socialización y aparecen como mecanismo para gestionar el estrés y los conflictos familiares. Estos son algunos de los datos que arrojó el reciente “Estudio de Conductas de Riesgo y Prevención en Adolescentes Escolarizados” realizado a estudiantes de siete escuelas de séptimo grado, 1°, 2° y 3° del secundario de la localidad de Puerto Rico. Se encuestaron 132 adolescentes: 53,8% mujeres y 46,2% varones, de los cuales el 84,1% corresponde al nivel secundario y el 15,9% restante pertenece al séptimo grado.

El informe además refleja que el 84,9% de los estudiantes encuestados tiene celular propio y que la edad de inicio en redes sociales fue entre los 8 y 11 años. La percepción de riesgo en el consumo de sustancias fue alta: cocaína (94,7%) marihuana (84,8%) cigarrillos (81,8%) vaporizadores (78,0%) y  tranquilizantes sin prescripción médica (68,9%). Por el contrario, las conductas vinculadas a las pantallas (45,0%) y las apuestas (48,5%) presentan menor percepción de riesgo.

El trabajo se desarrolló de manera articulada entre la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones y Control de Drogas y la Municipalidad de Puerto Rico, con el apoyo técnico del Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec). Del estudio participaron activamente siete de las 17 instituciones educativas que habían sido incluidas en el marco muestral (alcanzando una tasa de respuesta global del 43,0%) por lo que desde los organismos aclararon que los resultados “deben interpretarse como descriptivos de la población encuestada en las instituciones participantes, sin posibilidad de generalización al universo de estudiantes del municipio”.

Sustancia en el entorno

La exposición a las sustancias, ya sea en el entorno familiar como en el grupo de pares, constituye un factor de riesgo documentado para el inicio del consumo, se sostuvo en el informe en el que se indagó sobre esto durante los últimos 12 meses en ambos contextos.

En ese ítem, el cigarrillo tradicional emerge como la sustancia de mayor exposición en el ámbito familiar, con un 60% de adolescentes reportando haber presenciado su consumo en el hogar. Los vaporizadores alcanzan una exposición del 24,7%, mientras que los tranquilizantes sin prescripción médica (9,4%) y la marihuana (3,5%) presentan prevalencias considerablemente menores.

Por su parte, en el patrón de exposición en el grupo de pares los vaporizadores concentran la mayor prevalencia (77,5%), triplicando la exposición observada en el entorno familiar. Esta cifra resulta alarmante y evidencia la penetración de estos dispositivos en las dinámicas sociales adolescentes. Los cigarrillos (32,5%), la marihuana (22,5%) y los tranquilizantes (8,8%) completan el perfil de exposición entre pares.  

“La inversión del patrón de exposición entre cigarrillos (mayor en familia) y vaporizadores (mayor en pares) ilustra un cambio generacional en las preferencias de consumo. Mientras los adultos del entorno familiar mantienen el tabaco tradicional, los adolescentes han adoptado los dispositivos electrónicos como su forma predominante de consumo de nicotina”, describen.

Por otra parte, en lo que respecta al consumo alguna vez en la vida, del total de adolescentes con registro válido (129), el 28,7% (37) reportó haber consumido alguna sustancia al menos una vez en su vida, mientras que el 71,3% (92) declaró no haber consumido nunca. En cuanto al consumo por tipo de sustancia en el período de un año, entre la cantidad de chicos que reportaron haber consumido alguna vez, los vaporizadores predominan con un 56,8% (21), seguidos de cigarrillos con 29,7% (11). Los tranquilizantes sin prescripción y la marihuana presentan prevalencias del 2,7% cada uno (1). El 8,1% restante de este subgrupo (3) no reportó consumo de estas sustancias en el último año.

Edad de inicio en el consumo

Entre los estudiantes que fueron encuestados, el informe deja ver que los cigarrillos presentan una edad de inicio promedio de 13,2 años, con un rango de 11 a 18 años. Los vaporizadores muestran una media de 13,4 años, con rango entre 11 y 15 años. Las bebidas alcohólicas evidencian el inicio más temprano, con una media de 13,3 años, pero se destaca un caso extremo de inicio a los 9 años.

“La concentración del inicio entre los 11 y 15 años subraya la importancia de implementar intervenciones preventivas desde el nivel primario, antes de que se consoliden los patrones de consumo. El caso de inicio de consumo de alcohol a los 9 años constituye una señal de alerta sobre situaciones de vulnerabilidad extrema que requieren abordajes específicos”, se remarca.

Entre las motivaciones de consumo que los adolescentes reportaron “en la submuestra de respuesta válida (36), la socialización emerge como la motivación predominante (30,6%), lo que evidencia la función del consumo como un facilitador de la integración y la validación dentro del grupo de pares. La reducción de ansiedad ocupa el segundo lugar en importancia (22,2%), sugiriendo que una proporción relevante de los adolescentes utiliza las sustancias como un mecanismo de afrontamiento ante el malestar emocional”.

Entre las otras motivaciones se encuentran la búsqueda de placer (11,1%), la mejora del sueño (5,6%), la evasión de problemas (5,6%) y la recomendación de un compañero (5,6%). “Un 19,3% de los consumidores analizados (7) no especificó una motivación predominante o se encuadró en categorías minoritarias no listadas en el desglose principal”, explican.

Pantallas y tecnología

El uso de dispositivos tecnológicos y el tiempo de exposición a pantallas constituyen conductas de creciente preocupación en la población adolescente  por lo que el estudio indagó sobre la tenencia de dispositivos, la edad de primer contacto con la tecnología y la percepción de riesgo asociada a estas prácticas.

En términos de acceso, el 89,4% de los adolescentes reporta poseer un teléfono celular propio (118 sobre el total de la muestra) y los datos muestran un inicio de uso de los dispositivos a edades significativamente tempranas: así en lo que respecta al acceso a internet, la media de inicio se sitúa en los 8,7 años (115), a los redes sociales el promedio es a los 10,1 años (114), a los videojuegos, el inicio se reporta a los 10,7 años (69).

Delinear políticas públicas

Los resultados de este estudio permiten hacer ciertas recomendaciones para trabajar la problemática. En ese sentido, aconsejan diseñar campañas específicas sobre riesgos de vaporizadores, desmitificando la percepción de inocuidad respecto al tabaco tradicional; implementar programas de prevención desde el nivel primario, anticipando la edad de inicio documentada.

Asimismo, desarrollar estrategias de trabajo con familias, abordando el clima familiar como factor protector; incorporar componentes de fortalecimiento de habilidades sociales y manejo del estrés en las intervenciones preventivas; establecer mecanismos de detección temprana y derivación para el grupo que percibe necesidad de ayuda e incluir la problemática del uso de tecnología y juegos de apuestas en los programas de prevención de adicciones.

Vaporizadores, un tendencia que preocupa

Los vaporizadores emergen como la sustancia de mayor prevalencia tanto en la exposición entre pares (77,5%) como en el consumo personal (56,8% entre el subgrupo de consumidores). Este hallazgo es consistente con la denominada “epidemia de vapeo” documentada a nivel internacional, particularmente en población adolescente. La percepción de menor riesgo respecto al tabaco tradicional, combinada con la variedad de sabores y el diseño atractivo de los dispositivos, facilitó su adopción masiva entre jóvenes.

Si bien se cree que el daño de estos dispositivos es menor al que causan los cigarrillos tradicionales, su uso se asocia con dependencia nicotínica, síntomas respiratorios y una mayor probabilidad de transición posterior hacia el consumo de otras sustancias, lo señala el informe y también lo remarcan con cada vez más fuerza los profesionales de la salud.

“El vapeo se incorpora como una teoría del método para dejar de fumar, y la verdad que es todo lo contrario, esto lleva a un consumo dual, y encima lamentablemente esto capta a los más jóvenes, por lo que desde la salud queremos trabajar sobre el daño y lo nocivo que es el cigarrillo electrónico porque también tiene nicotina, la sustancia adictiva, pero además hay mas de siete mil sustancias que también tiene el cigarrillo, que además son recargables y con agregado de saborizantes, lo que también lo hace atractivo, pero son muy dañinos, producen citotoxicidad, irritan el sistema respiratorio”, había advertido recientemente el doctor Guillermo Rolón a El Territorio.

“No sólo irritan el sistema respiratorio, sino que hay otro agravante: los productos calentados son a batería, y estas pueden reventar y generar quemaduras, sobre todo en la ingle, pero vemos quemaduras también en las manos, en la boca, en la cara”, había señalado.

En cifras

9

Es la edad en la que un chico reconoció haberse iniciado con el consumo de alcohol. La edad media de iniciación es de 13,3 años.

89,4%

De los adolescentes reporta poseer un teléfono celular propio y los datos muestran un inicio de uso de los dispositivos a edades tempra

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