Se ilusiona con estar en la mítica Santa Fe-Coronda
El fenómeno Milena Toledo
La cita es en el Centro Acuático San Isidro (Casi). Milena Toledo espera puntual, antes de arrancar su jornada de entrenamiento, con una sonrisa expansiva y una simpatía eléctrica que anticipa una charla fluida, casi tanto como sus propias brazadas. Detrás de ese carisma, se esconde un auténtico terremoto deportivo. Hace apenas unos días, su nombre quedó grabado en el “Desafío Misiones” tras unir El Brete con Costa Sur, pero lo que realmente sacudió el ambiente no fue solo su victoria entre las mujeres, sino su irrupción en el podio de los hombres.
Ese 7 de marzo, el Paraná fue testigo de una potencia inusual. Milena no se conformó con el primer puesto femenino; nadó brazo a brazo con la elite masculina hasta finalizar segunda en la general absoluta. Quedó a un paso del vencedor, Máximo Yesa, y relegó al segundo lugar de los varones a Rafael Noguera, el campeón anterior. Fue un golpe sobre la mesa y un mensaje claro de lo que es capaz esta guerrera cuando se propone conquistar el horizonte.
Y como si fuera poco, unos días después se reinventó por completo. De cero, en tiempo récord, se puso el traje de triatleta y se quedó con el tercer puesto del podio femenino en una competencia nacional. No era una historia más. Era la historia de alguien que supo escuchar su cuerpo y que hoy, con 20 años recién cumplidos, se anima a soñar con el Santa Fe-Coronda.
Cuando el destino empujó
Milena no había elegido la natación. En realidad, la natación la había elegido a ella, casi como si el agua la hubiera estado esperando desde siempre. “Yo empecé a los 4 años por problemas de asma. Mi abuela me dijo: ‘¿por qué no vas a natación?’ y arranqué en Costa Delfín”, recordó.
Pero hubo un momento que marcó todo: una competencia en el Capri donde el miedo casi la deja afuera. “Yo no quería nadar, tenía miedo. Y mi profe, Fernando Pérez, me alzó y me llevó a la pile. Si no me metía, el Colo no me veía", relató.
Ese instante, que parecía menor, terminó siendo decisivo. “Se tenía que dar.” resumió. Porque Gustavo “Colo” Breitenbruch la vio, detectó algo distinto y la sumó al pre-equipo del Capri. Allí empezó una historia que no pararía de crecer, pasando de las piletas locales a los torneos nacionales con una velocidad asombrosa. “Tenía siete u ocho años y ya estaba en el equipo. Fue todo muy rápido.” contó sobre aquellos inicios.
De promesa a pausa obligada
Su mejor versión apareció en 2019, cuando con apenas 13 años brilló en los Juegos Evita. “Saqué primer puesto en 100 mariposa, segundo en 50 espalda y tercero en 50 mariposa. Ese era mi momento, estaba a full”, señaló. Pero la pandemia irrumpió y cambió las reglas del juego. Sin pileta para entrenar, Milena sintió que perdía terreno frente a competidoras de otras provincias. “Me fui quedando atrás… y nunca volví a tener ese nivel”, admitió.
Después vino otra decisión fuerte: dejar. Se inscribió en la Licenciatura en Genética y cursó dos años, pero el agua quedó en pausa, aunque nunca en el olvido. “Después también dejé esa carrera porque mo me veía trabajando de eso”, explicó sobre su alejamiento de las aulas para volver a su esencia.
A fines de 2025, el Casi fue el escenario de su silencioso pero firme regreso. “Volví en octubre y me di cuenta de algo: ‘¿cómo voy a dejar esto?’”, contó. Esa pregunta fue su punto de inflexión para empezar el profesorado de Educación Física y lanzarse al río.
El día que todo cambió
Cuando surgió la posibilidad de nadar 10 kilómetros desde Costa Sur hasta El Brete, Milena dudó. “Al principio dije: ‘no sé si nadar tanto’”, reconoció. Pero el empujón de su entorno fue clave. La carrera fue intensa, un mano a mano constante con su compañero de equipo, Rafa Noguera.
“En el final dije: ‘acá apretás o te gana’. Y apreté”, señaló con humor. Al llegar, la sorpresa fue total: no solo ganó entre las mujeres, sino que escoltó al ganador de la general masculina. “Cuando vi los tiempos dije: ‘le gané a Rafa’. Ahí entendí que estoy bien y que puedo mejorar.” sostuvo.
Lejos de conformarse, Mile decidió ir por el triatlón. Entrenó apenas un mes y con equipo prestado: bici, casco y traje. “En el agua salí primera. Después me subí a la bici y me pasaban todos. Y corriendo también”, recordó entre risas. Sin embargo, su base de nadadora fue el trampolín perfecto para quedarse con el tercer puesto femenino en una competencia de nivel nacional.“Eso me motivó. El agua ya la tengo. Mejorás lo otro y listo.” analizó con la mirada puesta en el futuro.
El sueño del Santa Fe-Coronda
Nada de este presente fue en soledad. El regreso del Colo Breitenbruch a su vida deportiva trajo un nuevo objetivo: preparar el Santa Fe-Coronda, la maratón acuática más emblemática del país con sus 56 kilómetros de recorrido. “Mi objetivo es terminarla”, contó con humildad. También destacó el apoyo de Gabriel Rodríguez en sus entrenamientos actuales y la motivación constante del gran triatleta y nadador Rafa Noguera.
Pero el sostén más fuerte estuvo en su casa. “Mi familia es mi principal soporte. Siempre están, me acompañan, me preguntan cómo estoy”, expresó con ternura. A los 20 años, con una sonrisa que no se apaga y el ADN competitivo a flor de piel, esta todoterreno entiende que la constancia es todo. Su historia, como el Paraná que tanto ama, todavía tiene mucho por contar.