2026-01-25

La posadeña recibe el apoyo del Enard

Camila Amarilla se desplaza entre la vocación y el ajuste

La representante de la lucha olímpica expone la otra cara del alto rendimiento: recortes, becas y el esfuerzo para continuar

Sostener una carrera deportiva de alto rendimiento en Argentina nunca fue sencillo. Pero en tiempos de ajuste, con recortes presupuestarios y un escenario económico incierto, el desafío se vuelve aún más complejo. Camila Amarilla lo sabe bien. La luchadora misionera, integrante de la selección argentina de lucha olímpica, transita este 2026 entre la ilusión intacta y una realidad que obliga a redoblar esfuerzos fuera del colchón del apoyo estatal.

De regreso en Misiones para iniciar la pretemporada, Amarilla aprovecha unos días en casa, lejos del ritmo intenso del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), donde vive gran parte del año. “Es muy lindo estar acá, con mi familia, desconectarme un poco de lo que es entrenar todos los días en Buenos Aires. Pero ya arranqué igual con los entrenamientos pensando en las próximas competencias”, contó.

Y agregó un valor que excede lo personal. “También es importante estar con los chicos, que me vean, acompañarlos y compartir este tiempo”.

A sus 22 años, Camila ya es una referencia para la lucha misionera. No solo por sus resultados, sino por el recorrido que implicó salir de la provincia a los 18 para apostar de lleno a su sueño deportivo. “Me fui a Buenos Aires casi sin decir nada, solo le dije a mi familia que me iba a hacer esto de perseguir mí sueño deportivo en la lucha. Ellos siempre me apoyaron”, comentó.

El calendario 2026 no da respiro. Entre los principales objetivos aparecen el clasificatorio a los Juegos Panamericanos, que se disputará en mayo en Estados Unidos, el Panamericano sub 23 -su último en esa categoría- y los Juegos Sudamericanos hacia fin de año. “Ya estoy con el tema de la visa porque el clasificatorio es en Estados Unidos. Es un año importante y muy movido”, resumió.

En ese camino, la experiencia internacional también dejó huella. Sus viajes de entrenamiento por Asia marcaron un antes y un después. “Mi primer viaje sola fue a la India en el 2025, larguísimo, muy distinto a todo. Después Japón, que siempre quise conocer. Cuando se dio, lo disfruté al máximo. Fueron experiencias increíbles, no solo por lo deportivo, sino por lo que te enseñan como persona”, expresó.

Sin embargo, detrás de la competencia y los viajes, la estructura económica es frágil. Camila no cuenta con sponsors privados. “Lamentablemente no tengo sponsor. Soy becada por resultados a través del Enard y la Secretaría de Deportes. Vivo en el Cenard, aunque la mayor parte del tiempo estoy viajando”, explicó.

Esa beca es hoy su principal sostén para continuar en la élite.

Los recortes recientes se sintieron fuerte. “El 2025 fue cuando más se notó. Solo nos renovaron el alojamiento a mí y a otro compañero. Antes éramos más. Ahora queda esperar qué pasa y ver cómo seguimos con lo que tenemos”, admitió, sin dramatizar pero con claridad. El ajuste en el Presupuesto 2026, sumado a la retracción del apoyo privado, deja a muchos atletas al límite de abandonar o postergar sus proyecciones.

El impacto no es solo individual. Camila observa con atención lo que sucede con los más chicos, esos que hoy entrenan en la Escuela de Lucha de Misiones y sueñan con llegar lejos. “Ellos tienen muchísimo potencial y lo demuestran todos los días. Entrenan aunque no estén dadas todas las condiciones. Pero claramente un sponsor o un apoyo económico hace una diferencia enorme, sobre todo para los viajes”, señaló. Y advirtió: “Si no lo paga el Enard, corre por cuenta de uno”.

Aun así, su mensaje es de confianza: “Creo que pueden llegar muy lejos, incluso más lejos que yo. Todo depende del entrenamiento, de la disciplina y de animarse”.

El sueño olímpico aparece como faro. Camila no lo oculta. “Es mi sueño. Tengo un póster de Los Ángeles conmigo, siempre. Este año arranco el ciclo olímpico y deseo empezarlo y terminarlo ahí”. Mientras tanto, combina entrenamientos, competencias y estudios. Actualmente cursa la carrera de periodismo deportivo en la Universidad de Palermo, en una modalidad a distancia con convenio con el Enard. “Hay muchos viajes, pero se puede llevar. Me gusta y va de la mano con el deporte”, dijo.

Antes de volver al entrenamiento, dejó un mensaje para quienes la miran como espejo. “Todo lo que se propongan lo pueden lograr. Pero hay que animarse y arriesgarse. Incluso si el resultado no llega, el solo hecho de intentarlo ya es un paso más”.

En tiempos de ajuste, la historia de Camila Amarilla expone una realidad que se repite en silencio, el talento está, la vocación también. La pregunta es cuánto más pueden resistir los sueños cuando el apoyo se achica.

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