Tiempos de ajuste, una adaptación constante
El ajuste sigue avanzando en plena reestructuración económica del país y áreas como la deportiva sufren un colapso lento, difícil de disimularlo. El Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) tuvo que bajar su calidad de cobertura y hasta contrajo el número de becas para deportistas.
Según un informe de la agencia ‘Táctica. Laboratorio del deporte argentino’ la partida total para Deportes en el Presupuesto 2026 nacional es cerca del 66 por ciento más pequeña en términos reales que la del presupuesto previo al presidente Javier Milei en el 2023. Además, el total de atletas becados en 2023 era de 1.690 y ahora es de 600, y de 110.000 atletas alojados en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) se pasará a poco más de 54 mil. Sin dudas un retroceso marcado.
Actualmente son menos de cinco los misioneros becados por el Enard, entre ellos la luchadora olímpica Camila Amarilla, quien se refirió a este respaldo económico como determinante para continuar con su carrera: “Lamentablemente no tengo sponsors. Soy becada por resultados a través del Enard y la Secretaría de Deportes. Vivo en el Cenard, aunque la mayor parte del tiempo estoy viajando”.
“El 2025 fue cuando más se notó el ajuste. Solo nos renovaron el alojamiento a mí y a otro compañero. Antes éramos más. Ahora queda esperar qué pasa y ver cómo seguimos con lo que tenemos”, admitió.
Ante este panorama, que parece estar lejos de encontrar una salida, hay que reinventarse. Buscar alternativas que no dejen apagar la llama competitiva de los que cargan con la difícil tarea de transitar en la delgada línea del presente.
En Misiones se viene trabajando desde hace ya varios años con herramientas como la ‘ley de sponsorización’ -hoy casi archivada en los cajones por su difícil aplicación- y apoyo constante a los deportistas que representan a la provincia.
Precisamente esta ley está vigente desde 2017 y ayudó a un puñado de entusiastas como es el caso de Analía Zacarías, quien confesó que facilita en lo económico pero es de difícil aplicación por la falta de confianza de los capitales privados. “La parte más engorrosa es el contacto con la persona correcta de una empresa y que esa empresa tenga la visión”, confesó.
Hay que reconocer, entonces, que ‘la cosa no está fácil’ para todos. El ajuste nacional trajo duras consecuencias que el propio Ministerio de Deportes de Misiones trata de contener con herramientas propias como ceder su espacio físico para entrenamientos o prestar su movilidad para el traslado a torneos.
Ocurre con las chicas de Brujas Vóley, que se entrenan en el Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) pero tienen que juntar más de 12 millones de pesos para cubrir combustible de traslado, alojamiento e inscripción para participar en la Liga Nacional de vóley femenino que se realizará el próximo mes en Mendoza. La solución: rifas y organización de torneos con la meta de lograr la recaudación que necesitan.
Por otra parte, si bien el modelo ‘público-privado’ de otras provincias parece funcionar a la hora de respaldar a sus deportistas, en Misiones es difícil de lograrlo si no hay una buena sintonía entre sus talentos y la confianza de los patrocinadores.
Hay pocos modelos deportivos exitosos en la provincia. Uno de ellos es el Oberá Tenis Club que se posiciona como equipo top 10 de la Liga Nacional de básquet. La construcción de la identidad celeste fue constante a lo largo de estos última década, al igual que el proyecto serio que se materializó primeramente con apoyo del estado provincial, y más adelante con capitales privados.
Hoy OTC es ‘éxito garantizado’ para los sponsors que encuentran seriedad en cada paso que da el gigante de Oberá, a tal punto que el apoyo privado se lleva un porcentaje importante en la presentación de balances. Es como un oasis en el desierto.
“El 70% del presupuesto es aporte privado de las empresas que siempre apoyaron a OTC. Eso para el sostenimiento del básquet profesional, que realmente se hace muy difícil. Todos los meses terminamos de pagar sueldos y demás, y lo que va quedando hasta un nuevo pago, siempre lo ponemos en los fondos de inversión, plazos fijos o compramos dólares, porque tenemos que pagar en dólares a los extranjeros. Esto funciona como una empresa, no hay mucha ciencia en esto, más que vivir así y controlar todo. Por cualquier cosa, se piden dos o tres presupuestos”, remarcó Sergio Feversani, presidente del club.
Son tiempos difíciles para el deporte en general. Bien es sabido que el argentino siempre se adapta para sortear los obstáculos, no importa su tamaño, pero también es cierto que muchos territorios que parecían conquistados hoy están quedando a la deriva. No significa que el es fin, pero sí que la adaptación para volver a ocuparlos puede llevar años y hasta décadas.