2026-01-21

“El desafío que tenemos como padres es trabajar con los chicos la frustración”

Chucho Acasuso subraya que el fracaso “te hace crecer” y que “todo lo que soy es gracias al tenis”. Anhela una sociedad más equitativa, no le cierra la puerta a la política y baraja la chance de radicarse en Misiones

Hay bullicio por doquier. Van, vienen, voces, festejos, pero en un espacio al aire libre, casi como en otro contexto, José Acasuso se sienta y comparte sus primeras reflexiones. Cuenta de la energía de Milo, su hijo de 6 años, menciona a Dante de 4 que está en otra etapa (“Son polos apuestos”, dice), remarca que el teléfono “se calmó”, aunque repasa que “agarré la época del celular en la que comunicación no era tan fluida” y le saca el jugo al verde de Misiones.

Distendido con El Territorio en la charla en el complejo La Terraza, Chucho –antes de vacacionar - se pegó una vuelta exprés por Posadas poco antes de fin de año ya que es cara visible de una empresa constructora que, entre lo más reciente, está al frente de un edificio en la Costanera. “Estamos con otros proyectos”, cuenta, “en breve vamos a arrancar otros edificios, se fue dando. Siempre hice cosas inmobiliarias y tenemos otros proyectos que llevan su tiempo. Se generó una relación espectacular, es una empresa familiar, muy buena gente y estamos contentos”.

¿Qué descubrís cuando venís a Misiones?

Le gusta mucho a Micaela -su mujer-, no le gusta el tereré (risas), le encanta, le gusta la vegetación, bueno, la relación con mi familia, siempre tratamos de venir, cuando venimos dice para quedarnos más tiempo y pasar con los tíos, primos… de hecho en un momento que todavía está ahí, no lo decidimos, está la posibilidad de venir a vivir en algún momento, nada, cada vez que podemos venimos.

¿Extrañás la competitividad?

Extraño la competencia, compito en cualquier cosa: juego a los dados, las cartas y quiero ganar. Pero bueno, obviamente para competir tenés que hacer mil cosas en las que yo, bueno… estaba cansado, el cuerpo ya no respondía de la misma forma, pero no extraño y siempre me preparé para el retiro. Me retiré a los 28 y obviamente si tenía la posibilidad de seguir jugando hubiera seguido. Pero me preparé y sabía que en algún momento se iba a cortar, di vuelta la página y empecé otra vida.

Chucho hace una mirada cronológica y repasa: “Mi último torneo fue en Roland Garros 2011 y ahí dejé de jugar. No anuncié porque no quería apurarme, pero sabía que ya no iba a volver a jugar y en 2012 en el torneo de Buenos Aires, ahí creo que era un buen lugar anunciar el retiro”.

Pasó más de una década, ¿en qué momento hiciste el duelo post deportista profesional?

Fui haciendo el duelo el último año y medio, momento en que tuve la lesión en 2010 y estuve casi todo el tiempo parado, porque cuando me retiré dije ‘bueno, ahora voy a tratar de aprovechar el tiempo libre y hacer cosas que no podía hacer porque jugaba’. Más o menos pasó un año y empecé a trabajar en la empresa de marketing deportivo, en ese momento no me veía trabajando en una cancha de tenis, ni como entrenador ni con una academia. Vino esa posibilidad que era seguir ligado al deporte desde otro lado. Estuve tres años, fue una experiencia espectacular, me permitió conocer el mundo empresarial, en relación de dependencia… si bien manejaba mi agenda y tiempos estaba bajo un régimen de trabajo, de vacaciones, etcétera, porque yo toda mi vida era mi propio jefe. Aprendí mucho, después dos años en provincia de Buenos Aires (área de deporte federado) y es como que no tuve mucho tiempo de pensar y plantearme el retiro, porque ya empecé a hacer otra cosa.

Inmerso de nuevo en el mundo del tenis, estuvo dos años como entrenador de Guido Pella y acompañó en algunos torneos a un joven tenista peruano que provenía de la Academia Gumy-Lombardo, hasta que cuando nació su hijo mayor dejó de viajar.

En ese recorrido, ¿qué fue lo que más aprendiste?

En tenis es como que estás en una burbuja, en un mundo muy chiquito y cerrado. Tenés tu equipo de trabajo que está 24/7 para lo que necesitás, cuidándote para rendir dentro de la cancha. Y después es como que empezás la vida de verdad digamos, esto de trabajar en una empresa, quedarme en casa, generar nuevos proyectos. Ni hablar cuando formé mi familia, toda esa vida que cuando sos jugador no estás pensando. Son etapas que voy cumpliendo, el tenis para mí fue otra vida, ya pasaron más de diez años.

Y en esos dos años como entrenador de Guido (Pella, extenista), ¿entendiste el rol del entrenador?

Sí, obviamente que como entrenador pasás a un segundo plano. Ahí hay que hacer el click, a muchos les cuesta, no sos más el protagonista. Estás ahí para ayudarlo, acompañarlo, tratar de hacerlo crecer. Lo que más te cambia es la cabeza, por la edad, la experiencia que tenés con los años de la vida. Pero no solamente para el tenis, para cualquier ámbito, vas madurando, cambiando. Todos tenemos una estructura de pensamiento y con los años vas cambiando, a mí me pasó eso. Es adaptarte al paso del tiempo, ese es el desafío de descubrir cosas nuevas.

¿Hiciste terapia cuando jugabas?

Si, hacía terapia con un psicólogo deportivo y ahora hago terapia personal y la verdad que es como que encontré a la persona con la que me siento cómodo, hablando; siento que las sesiones valen la pena, que saco provecho, que me ayuda a entender muchas cosas y a trabajar muchas cosas.

¿Y qué aprendiste del éxito versus fracaso?

Nunca fui tan radical en mi pensamiento, siempre traté de mantener el equilibrio para todo. Cuando ganaba y te endiosaban nunca me creí y cuando no me iba bien nunca me creí el peor del mundo. Nosotros, y en general las personas, sobre todo en deporte como el tenis estamos acostumbrados a convivir con el fracaso, porque son muchas más las veces que perdemos que las que ganamos. Si bien miro mi récord de partidos y es positivo, en la cantidad de torneos, no sé cuánto jugué, habrán sido más de 300 profesionales y gané tres, es como que todo el tiempo convivimos con el fracaso y eso está bueno porque te hace crecer. Son momentos en que parás la pelota y decís: ‘qué estoy haciendo mal, qué debo cambiar’. Es hoy un poco el desafío que tenemos con mi mujer y todos los padres con los chicos de hoy con esto, que los chicos tienen tolerancia cero a la frustración. Es el mundo que vivimos, con todo lo que hay hoy, es un lindo desafío pero hay que estar atentos y trabajar. Es difícil.

¿Cuál fue una alegría significativa?

Deportivamente la carrera que tuve y haber tenido la posibilidad de representar a Argentina, es el sueño de todo deportista representar a tu país y tuve la posibilidad muchas veces, es como que no me quedó nada en el tintero. Y a nivel personal mi familia, de poder haberla formado, tener mis hijos y es un desafío constante de la crianza, que los chicos crezcan en un ambiente sano; estamos felices en eso con mi mujer, pero es un trabajo constante, ponerle cuerpo y cabeza porque criar a un chico no es fácil.

¿Y una decepción?

Deportivamente, capaz ganar otros torneos y por ahí la Copa Davis, las dos finales que perdimos, no tuvimos esa suerte. Pero siempre dormí tranquilo, porque cuando intentás todo para que eso suceda y no sucede, bueno, no depende sólo de vos. Nunca me maquiné, ni estuve pensando en ese punto, nada. Al contrario, siempre fui como de mirar el vaso medio lleno, jugar para mi país, dos finales, poder haber tenido la carrera que tuve, vivir del tenis. Siempre agradecido con el tenis porque todo lo que soy y tengo es gracias al tenis. A nivel personal, tendría que ser muy rebuscado. Si hubiera ocurrido me saldría rápido. Soy afortunado, tengo mi familia y es lo más importante.

¿Dónde se encuentra la felicidad?

Son momentos, la felicidad eterna no existe. Hay que buscar buenos momentos y eso depende de cada uno, de lo que le haga bien a cada uno. En este momento me hace bien mi familia, mis hijos, obviamente reniego como padre, pero ver a los chicos crecer con mi mujer es lo que me da felicidad y aparte porque estoy mucho tiempo con ellos. Y después ir logrando cosas laborales, objetivos, proyectos, se van cumpliendo. Disfrutando los momentos como ahora en Misiones. Y los no tan buenos, pasarlos lo más rápido posible.

¿Qué te gustaría mejorar como sociedad, provincia, país?

Mi mujer es política (NdeR: Micaela Morán, ex diputada nacional) y en mi casa se habla mucho, se vive mucho la política. Creo que los tres pilares fundamentales de una sociedad: salud, seguridad y educación tienen que estar. Salud para que todas las personas puedan acceder, educación para que una sociedad funcione y sea educada; y seguridad para que todos podamos caminar libremente y decir lo que queremos y lo que sentimos. Siempre hablo con mi mujer y amigos y a veces digo, qué lastima con el país que tenemos, recursos, con lo lindo que es, hasta tenemos suerte con el clima, que no podamos tener una sociedad como queremos todos, más igualitaria, que haya desigualdades duele ver. Desde mi lugar trato de aportar lo que pueda y lo que esté a mi alcance, pero sin dudas que pienso y hablo mucho y ojalá el país salga adelante.

Sabés que sos un nombre que tiene peso, ¿te tentaron de la clase política?

Sí, muchas veces, muchas veces… de diferentes partidos, pero bueno hoy estoy abocado a mi familia, a la parte profesional desde lo privado; no descarto, no le cierro la puerta a nada, porque no quiero quedar preso de mis palabras, pero por ahora estoy bien así. Y lo que es política, el cartón lo llenamos con mi mujer.

Hoy, sacamos el tenis, si te dicen fútbol o básquet, ¿hacia dónde irías?

Elegiría básquet porque me gusta más, es mi deporte favorito. Pero no sé si tendría las condiciones para llegar al algún lado jugando fútbol o básquet.

¿Y Racing? (NdeR: club del cual es simpatizante). Con ese espíritu competitivo, creés que por ahí pasa la esencia para conseguir algo?

La principal virtud es que generó una identidad propia, hace que los jugadores entienden lo que es Racing, más allá de si es un club más chico o grande, más fanático o menos fanático, pero entienden. Y eso es lo más importante, se ganó un respeto y una identidad, que lo ganás a fuerza de resultados y viene haciendo un trabajo sostenido a nivel dirigencial; el club fue creciendo en todos los aspectos y bueno, esa es la forma para tener resultados. No hay secretos, si hacés las cosas profesionalmente y bien, los resultados van a venir.

Perfil José Javier Acasuso (43) Extenista profesional

Conquistó los títulos ATP en Sopot (2003), Bucarest (2004) y Viña del Mar (2006). Integró el equipo argentino de Copa Davis que fue subcampeón en 2006 y 2008 y estuvo 20º en el ranking ATP en 2006. Tras su retiro en febrero del 2012, trabajó en una empresa que en su momento manejaba la comercialización de la Asociación Argentina de Tenis; además formó parte del área de deporte federado en la provincia de Buenos Aires. Fue vocal de la AAT y durante dos años entrenador del extenista Guido Pella. Actualmente es cara visible de una empresa constructora con emprendimientos inmobiliarios en varios puntos, entre ellos Misiones.

Te puede interesar