Con Guaraní le hizo un gol al Boca de Bianchi

“Si en el fútbol no estás preparado, te devoran”

Ariel Avaca supo desde chico que iba a estar ligado al fútbol. Fue jugador y se formó para ser DT y analista. Paraguay le abrió las puertas y llegó a lo más alto
miércoles 02 de septiembre de 2026 | 7:00hs.
Avaca se sigue formando para estar listo para las oportunidades.  Foto: julián Grondona
Avaca se sigue formando para estar listo para las oportunidades. Foto: julián Grondona

Siempre quiso estar ligado al mundo del fútbol. Es el último misionero que, con la camiseta de un club de la tierra colorada, le hizo un gol a Boca.

Las lesiones tempranas lo sacaron rápidamente del campo de juego, pero encontró su lugar del otro lado de la línea de cal.

Deportivo Santaní, su primera experiencia en Paraguay.

 

Arrancó su carrera como DT en Guaraní, pasó por todas las categorías y emigró a Paraguay, lugar que lo hizo crecer en todo sentido. A sus 48 años, Ariel Avaca sigue con la misma pasión que cuando arrancó como entrenador.

¿Te acordás todavía del partido con el  Boca de Bianchi?

Sí me acuerdo. Me acuerdo muchos momentos del partido, eso queda en la retina, en la cabeza, es inolvidable. A uno que jugaba a la pelota, eso, el minuto de fama digamos, que se cumplió.

¿Sabías después que te ibas a dedicar a esto, al fútbol?

Era chico y quería seguir jugando a la pelota, pero tuve lesiones, distintas circunstancias que me hicieron dejar el fútbol muy joven. Estaba muy vinculado al fútbol, era muy profesional, era cuidadoso, pero me alejé en temprana edad.

¿Y cómo llegás a ser técnico?

Yo ya estaba trabajando en otro rubro, alejado del fútbol, y viajamos al mundial de Brasil con un amigo que iba a ir a un club y ahí armamos la dupla, que terminó dirigiendo La Picada. A partir de ahí empezó todo. Yo, de todas maneras, ya estaba haciendo el curso.

¿Qué te dio Paraguay?

Me hizo crecer mucho profesionalmente, si bien mi paso por Guaraní me sirvió. En Guaraní yo dirigí todas las categorías, desde inferiores, masculino, femenino, primera división, todas las categorías. Fueron mis primeras armas siendo director técnico.

Paraguay me hizo crecer mucho, en todos los sentidos, profesionalmente, personalmente, alejado de la familia. Tuve la experiencia de estar en varios equipos, de conocer al futbolista paraguayo, la idiosincrasia paraguaya, estar metido. Sin duda que me hizo crecer como profesional.

¿Cómo trabajás siendo de afuera?

Me tocó trabajar en Paraguay siempre con cuerpos técnicos paraguayos y siempre me dieron mi lugar. Roberto Torres, campeón con Libertad, con Cerro Porteño me dio lugar y también me lo gané con trabajo. No es fácil entrar en otro lado y que te acepten.

Creo que me fui ganando mi lugar. (Héctor) ‘Matador’ Núñez, uno de los máximos referentes de Cerro Porteño, Roberto Bagnoli, Ángel Martínez, me dieron lugar. Con toda esa gente que trabajé y que ojalá algún día pueda volver a trabajar, me dieron mi espacio. Siempre voy a estar agradecido con ellos, pero todo se va ganando con esfuerzo y con dedicación.

¿Qué tenés de ese Ariel que empezó en La Picada?

Que no quiero dejar de aprender, de leer, de ir a cursos, de charlar con gente, de ver entrenamientos, de mirar, de conocer a los jugadores. Hay una frase que yo siempre digo: ‘si en el fútbol no estás preparado, te devoran’. Esa es mi frase de cabecera.

Si vos te vas a ir a un equipo, tenés que estar al tanto del equipo, de la institución, de los jugadores, de qué profe se fue, con qué idea de juego vamos a ir nosotros. Son todas cuestiones o tareas que nos incumbe a nosotros como técnicos.

Como analista, mira al menos seis partidos del rival en la previa.  Foto: julián grondona

 

Me quedó ser profesional y no quedarse, porque por ahí uno dice, ‘bueno, yo ya estuve en la Primera División de Paraguay, en la elite’, pero no me quedé con eso. Seguí, seguí, me voy a un curso, hablo con gente. Estuve hace poco en Defensa y Justicia, hablando con Mariano Soso, pidiendo consejos y aprendiendo.

En Paraguay ¿tuviste la chance de estar con Alfaro, con su grupo de trabajo?

Me lo crucé muchas veces cuando iba a ver los partidos. Lastimosamente, cuando estábamos nosotros (en Sol de América), él no hizo la recorrida de los entrenamientos que hizo posteriormente, de los entrenamientos de los clubes locales. Sin duda que dio un golpe en la mesa y levantó a Paraguay.

Cuando se fue dijo ‘la revolución había que hacerla de arriba para abajo, de la selección a los clubes, ¿lo ves como una posibilidad?

Tocó una fibra muy íntima, como él lo dice siempre. Potenció a los jugadores y fundamentó qué era lo mejor para ellos, y, a partir de ahí, empezó a trabajar y hubo un crecimiento notorio. Después podían llegar hasta un determinado lugar. El país estaba atrás de esa selección por todo lo que hizo en la Eliminatoria, en los amistosos. Él decía ‘hay que sacar lo guaraní’.

¿Qué identifica al jugador paraguayo?

La garra, el esfuerzo y los que pueden jugar, que jueguen también. Eso le llevó a tener buenos resultados y potenció lo mejor que tienen los jugadores.

Ahora viene más trabajo todavía, porque dejó muy alta la vara. A partir de ahí, hay que bajar esa idea a los chicos, con la sub 20, con la sub 17, clasificar a mundiales. Pero es un trabajo del día a día, un trabajo largo.

Y que no te pase lo que pasó con la camada del 2010...

El tema es poder empezar a trabajar ya y no quedarse en lo que hizo Alfaro. Hay buenos jugadores, hay buenos chicos, hay buena selección. Elegir bien es una tarea difícil. Pienso que el perfil de Alfaro encajó justo para esta selección y ahora no queda otra que seguir trabajando.

El fútbol paraguayo tiene buenas cosas. El tema es poder alinear e ir todos por el mismo carril. Es selección mayor, juveniles, dirigentes, encaminar el fútbol local, que es muy importante, potenciar el fútbol local, porque muchos chicos que estaban en el Mundial salieron del fútbol local.

Potenciar el fútbol local le va a dar al jugador una preparación para que no vuelva rápido. Es formar jugadores para que se vayan y se potencien, no que vayan y vuelvan. Esa tiene que ser una la mentalidad. Sacar a los jugadores para afuera, potenciarlos,, pero que no vuelvan al año. Que se sigan formando allá afuera, con los mejores y eso va servir sin duda a la Selección.

¿Y te gustaría volver a la Argentina dirigir?

Sí, me gustaría. Yo siempre dejo puertas abiertas para dirigir en cualquier lado. Por suerte, la familia está predispuesta también a ir a cualquier lado. Ellos me acompañaron en Paraguay las veces que pudieron. Me gustaría el fútbol argentino, lo sigo mucho. Sigo mucho a los clubes de la provincia.

¿Qué ves desde afuera? ¿Qué ves del fútbol misionero?

Veo un fútbol con mucho talento. Hay muy buenos jugadores, muy buenos jugadores. El tema es que hay ordenar todo. Hoy sólo con talento ya no alcanza y al jugador, tampoco le alcanza con un sueldo en el club. Son distintas cuestiones para ordenar el fútbol nuestro, es difícil, pero no imposible.

Sigo viendo el talento que tiene el jugador misionero y cada vez se expande más. Veo chicos que se están yendo a Paraguay, están tomando otro camino. El talento del jugador misionero está. Después, hay que trabajarlo, tiene que ser cada vez más profesional.

Yo trabajaba en Posadas y quería ser lo más profesional posible. Mis trabajos eran lo más profesionales posibles o al menos aspiraba a eso, con errores, con aciertos, pero aspiraba a eso. Después me fui puliendo cada vez más.

Y cuando fuiste a Paraguay, ¿había mucha diferencia entre lo que habías aprendido acá?

Yo me fui adaptando muy rápido. Primero me fui a Deportivo Santaní y no veía tanta diferencia. Era la segunda categoría del fútbol paraguayo. En lo físico quizás sí, pero tácticamente, estratégicamente, no.

El fútbol es igual en todos lados. Después la impronta que lo pone cada uno. La idea, el qué va a hacer tu rival, cómo vos querés plantear al equipo, qué jugadores tenés. Todas esas cuestiones se van armando en el día a día.

¿Y cómo querés que juegue tu equipo?

Pienso que tenés que tener tu identidad y ver al rival. Yo estoy con el departamento de análisis constantemente, lo manejo mucho. Y es una herramienta clave saber de tu rival. Yo pienso que el trabajo, la planificación de la semana se basa a quién enfrentás el fin de semana.

Qué trabajo vas a hacer para potenciar lo bueno y filtrar tus debilidades. Qué vas a resignar vos como equipo en pos de tener una ventaja en otro lado. Después puede salir o no, pero yo soy de los entrenadores o del analista que ve mucho al rival. Son 90 minutos y si nos sale una jugada ensayada, ganamos. Es lo que yo le digo a los jugadores.

No hace falta esa jugada ensayada o lo que vimos en el video, nos salga cinco veces en el primer tiempo y cinco en el segundo. Con que nos salga una vez, que concretemos una, ganamos. Y viceversa, que a eso no le salga al rival.

¿Cuántas horas de fútbol, más o menos, por semana mirás?

Yo veía los últimos cuatro partidos del rival seguro y dos veces más el último partido completo.

Miro seis partidos del rival, a partir de ahí hacés el análisis, bajás toda la información y empezás a planificar lo que va a venir en la semana.

¿Y cómo le bajás esa información al jugador?

Nosotros trabajamos en una plataforma y le enviamos a los jugadores el partido completo y en YouTube ves las visualizaciones, entonces tenemos control ahí las visualizaciones y el tiempo de visualización. El promedio de tiempo de visualización de los jugadores es 25 minutos.

Eso es lo que ven los jugadores del rival que van a enfrentar o del partido que ya jugaron. Con eso nosotros hacemos nuestro informe semanal y se lo explicamos a los jugadores. Obviamente, no todos son iguales. Con un jugador lo hablamos individual pero en el campo, con otro en la sala de video. Otro no quiere imágenes y se lo explicamos en la en la pizarra.

Tenés que saber caerle a cada uno. Eso nos da más chances de conocerlo, de que nos salgan bien las cosas. El departamento de análisis hoy es fundamental y una herramienta clave para nosotros.

¿Te imaginabas todo esto cuando empezaste a jugar a la pelota?

Sí, me imaginaba estar metido en el fútbol. Después, esto te va llevando cada vez más y uno se va metiendo. Ahora me toca al lado del director técnico, del analista y me gusta, me apasiona.

Hay que meterle mucho esfuerzo y sacrificio. Después, puede tocar un club mejor o no tan bueno, pero lo importante pasa por el trabajo. En un torneo entran 20 y sale campeón uno. Entonces, vas a pasar momentos no favorables, entre comillas, pero es tan lindo este deporte.

Perfil

Ariel Avaca
DT y analista de fútbol
Jugó en Guaraní y empezó como ayudante en La Picada. En la Franja dirigió en todas las categorías y también al femenino. En Paraguay estuvo como ayudante técnico en Deportivo Santaní en la Intermedia y como analista en Sol de América en Primera División.

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