2026-01-18

Estadísticas a la carta

La inflación de diciembre mostró que la escalerita del índice sigue en sentido ascendente, pero la Casa Rosada eligió mostrar el resultado anual, que es mucho más generoso en las comparativas. Se firma el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, y Lula aprovechó para marcar la cancha. En Misiones, se hacen malabares entre el alivio fiscal y nuevas inversiones.

“Todas las personas pueden obtener estadísticas para probar cualquier cosa. El 40% de las personas sabe eso”. La frase no proviene de un libro ni de un analista político o económico, viene de un dibujo animado. Bueno, tal vez sí hay algo de análisis político y social en el fondo del mensaje de una serie animada. La frase es de Homero Simpson y la usa para responder a una crítica que el periodista Kent Brockman le hace sobre el trabajo de su equipo de seguridad ciudadana, que no está dando los resultados esperados por sus vecinos.

La referencia sirve para repasar lo que pasó esta semana con la presentación, y difusión, de las estadísticas sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) –inflación– de diciembre que realizó el gobierno nacional. En un acto casi desesperado por instalar la idea de que ya se le ganó a la inflación, desde la Casa Rosada desplegaron una estrategia que consistió en elegir qué número resaltar y contra qué compararlo. Lo hicieron sin base científica alguna, simplemente de manera antojadiza.

Así, eligieron resaltar la acumulación anual -de enero a diciembre- en lugar del índice de diciembre. Y es que la inflación anual, a comparación de años anteriores, fue más baja. Pero la mensual, en comparación a los meses anteriores, fue más alta. De hecho, el índice tuvo un crecimiento del 86% de julio a diciembre, pasando de 1,5% en mayo a 2,8% en diciembre.

Por eso el gobierno nacional eligió mostrar el 31,5% acumulado del año. Pero el relato no quedó ahí. Además, eligió compararlo con períodos anteriores. Y ahí la cosa fue más antojadiza aún. Porque usualmente para decir que uno tiene el mejor índice de un período se tiende a usar décadas o algún período de tiempo redondo. Pues no, la Casa Rosada eligió una comparación más acotada, antojadiza y conveniente. Y entonces salió a afirmar que tiene el menor índice anual de inflación de los últimos ocho años (desde la del 2018 hasta la del 2025).

Es que si elegía la década debería haber incluido el final del gobierno de Cristina Fernández o el inicio del gobierno de Mauricio Macri, años con menor inflación que la del 2025. De hecho, en 2015 la inflación fue de 26,9%, en 2016 el acumulado alcanzó un 40,5%, mientras que en 2017 se redujo a 24,8%. De ahí la antojadiza decisión de tomar sólo el período 2018-2025 para comparar, de manera tal de asegurarse un relato triunfante.

Esto es una muestra más de que el gobierno sigue insistiendo con la idea de instalar un discurso triunfalista, en medio de una sociedad a la que cada vez la inflación le preocupa menos y tiene por delante problemas que empiezan a ser más preocupantes y de los que no se avizoran posibilidades de resolución ni medidas para paliarlos. Como la pérdida de puestos de trabajo.

La preocupación por el empleo

Esta semana volvimos a asistir a noticias de empresas que cierran o están a punto de hacerlo. Además, el Indec dio a conocer estadísticas de actividades generadoras de puestos de trabajo que encienden alertas. La capacidad instalada de la industria está en el 57,7%, es decir que la mitad de los puestos de trabajo de la industria están parados o fueron dados de baja. No son números, son personas sin trabajo o con su trabajo en riesgo.

Esta empieza a ser la mayor preocupación de los argentinos. Acá otra vez entran las estadísticas. Es que en las encuestas, como las de Atlas-Bloomberg, desde julio pasado el riesgo a perder el trabajo es la mayor preocupación, sobre la inflación y la inseguridad. La corrupción es otro ítem que gana terreno. Es que las perspectivas para este año no son buenas en materia de empleo. Ni siquiera las que emanan del propio Estado.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central con datos de unas 40 consultoras privadas dice, en su capítulo orientado al trabajo, que los analistas creen que no habrá mejoras sustantivas en la creación de empleo en 2026. Estiman que la desocupación será de 6,8% para el cuarto trimestre de 2025 y que pasará a 7,3% durante el primer semestre de 2026. Para el cierre del año esperan un leve descenso a 6,9%, con lo cual quedará por encima del año pasado.

Misiones no está ajena a esta situación. Se conoce que desde mediados del año pasado el sector forestoindustrial está en alerta, con suspensiones y hasta cierre de aserraderos. En el sector de la agricultura las cosas no están mejor, y con los precios de la yerba desplomados y sin regulación, la posibilidad de que se pierdan puestos de trabajo estables y temporarios está a la orden del día.

El sector comercial es otro de los que está siendo muy golpeado. En Posadas se multiplican las firmas que presentan un Plan Preventivo de Crisis para reducir costos y tratar así de evitar una reducción de personal, con la esperanza de que esto en algún momento arranque. Pero lo hacen reconociendo que las esperanzas de que esto sea en el corto plazo están casi perdidas. Es que no hay en el panorama señales de que desde el gobierno nacional vaya a haber cambios en la política económica que ayuden a aliviar los apretados bolsillos del trabajador o el mini emprendedor, que son la mayor porción de la base del consumo masivo.

El gobierno insiste con que puede revertir esta situación con la reforma laboral. Más del relato, ya que con sólo aprobar una ley no se logrará atraer inversiones. Hace falta mucho más. En primer lugar, levantar el cepo a las empresas, ya que no es para nada atractivo llegar a invertir a un país que luego pondrá restricciones a las casas matrices para recuperar el dinero de la inversión, y posteriores ganancias. Acá no es el riesgo kuka lo que frena, es la cantidad de promesas electorales aún sin cumplir del propio gobierno nacional.

Más allá de eso, Diego Santilli parece haber tenido que terminar sus vacaciones en estos días para empezar a recorrer el espinel de gobernadores en busca de apoyo a la reforma laboral que en febrero estará lista para tratarse en el Senado. Le está siendo difícil conseguir apoyo al apartado fiscal de la ley, ya que los cambios repercutirán en la coparticipación, y por ende en las arcas provinciales.

Le marcó la cancha

En el plano internacional están pasando cientos de cosas al mismo tiempo. Algunas lejanas y otras más cercanas a nosotros. Este sábado el hecho más importante para la región fue la firma del convenio marco entre el Mercosur y la Unión Europea para crear una zona de comercio conjunta. Un acuerdo que trae ruidos internos en los países de Europa y ruidos internos en el bloque sudamericano.

El contexto de la firma terminó elevando la tensión entre Javier Milei y Lula Da Silva, dos presidentes que por motivos y caminos diferentes intentan ser líderes mundiales. Lula tiene los pergaminos y la experiencia, y de hecho ya es un líder mundialmente instalado. Por su parte Milei tiene las ganas y las palmaditas en la espalda de Donald Trump para intentarlo.

Las tensiones en el contexto de este acuerdo empezaron ya el año pasado. Lula quería conseguir que el acuerdo se firmara en diciembre pasado, bajo su presidencia del bloque y en el encuentro en Foz de Iguazú que lo tenía de anfitrión. Pero Europa no llegó con los acuerdos internos. No obstante, ello, Milei había amenazado con no asistir si el acuerdo avanzaba. Excusas varias, pero la realidad era no regalarle la foto triunfal con la localía a su archienemigo regional.

Esta vez movió Lula. Avisó que no iría a sacarse la foto tras la firma del acuerdo en Asunción, Paraguay. Foto en la que sí estuvieron los demás presidentes del bloque. En su lugar habrá un funcionario enviado. Pero para marcar la cancha, y mostrar el peso propio que tiene en la geopolítica internacional, Lula se aseguró que la comitiva de la Unión Europea, encabezada por su máxima autoridad, Ursula von der Leyen, pasara a saludarlo un día antes. Lula se encargó de demostrar su peso político internacional, haciendo que las autoridades europeas vayan a él. Mientras, los demás presidentes de la región deberán reunirse en conjunto con ellos en Asunción.

El acuerdo con la Unión Europea lleva 25 años trabajándose, con idas y vueltas. La firma, que oficialmente estará a cargo de los cancilleres de cada país, da pie a una alianza que engloba al 25% del PBI mundial e implica un mercado común de 780 millones de personas, el cual promete transformar las relaciones de ambas regiones.

El tratado propone la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, la reducción de barreras no arancelarias y la unificación de regulaciones en áreas como inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos. El acuerdo permitiría al Mercosur acceder de manera preferencial a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, lo que beneficiaría sobre todo a su sector agroindustrial y a la exportación de minerales, alimentos procesados y manufacturas agropecuarias. Para la Unión Europea, el acuerdo fortalecería su presencia en América del Sur y diversificaría sus proveedores estratégicos, especialmente en un contexto de competencia global creciente.

Aliviar el bolsillo

Mientras tanto, la microeconomía sigue sin arrancar y los gobiernos provinciales buscan la manera de amortiguar los golpes del bolsillo de sus ciudadanos sin seguir perdiendo recaudación. Es que los servicios del Estado, como salud y educación, son cada vez más demandados, porque en épocas de bolsillos flacos al vecino se le hace cada vez más difícil pagar por ellos en el sector privado.

Buscando ese alivio sin pérdida de ingresos, el gobernador Hugo Passalacqua anunció esta semana la prórroga hasta el 10 de febrero del vencimiento del impuesto inmobiliario. Uno de los ítems fiscales que abonan los propietarios de inmuebles en el inicio de cada año. Además se mantiene vigente el paquete de beneficio para quienes quieran poner al día el impuesto automotor, la patente, de su vehículo.

Esta es una manera inteligente de buscar el orden en las cuentas provinciales. Cuentas que como se dijo tienen un incremento de gastos por la demanda creciente de servicios que antes prestaban los privados y que cada vez más debe prestar el Estado, por el contexto de crisis económica.

Mientras tanto sigue el acompañamiento al sector privado para que crezcan las inversiones y se generen más y mejores puestos de trabajo genuinos en la tierra colorada. En ese sentido, esta semana se conoció que hay al menos cinco frigoríficos de Misiones que iniciarán los trámites para exportar carnes. De esa manera, se abrirá la posibilidad de ampliar el mercado para esas empresas, que podrán ampliar sus plantas y plantillas.

Al mismo tiempo llegan a Misiones inversiones desde el extranjero. Está muy avanzada la instalación de una empresa china en Apóstoles, donde trabajarán con la producción de productos de uso cotidiano a base de bambú.

Las arcas provinciales sienten el impacto de la crisis en la caída de la recaudación y la coparticipación. Esto exige una administración más puntillosa y eficiente. Desde esa base comenzó hace algunas semanas un relanzamiento de la gestión de Passalacqua, con cambios en el gabinete que van a continuar, para incorporar caras nuevas con un perfil técnico y mirada política, una combinación que puede ayudar a hacer más eficiente la administración pública. Porque el Estado no es una empresa cuyos números deben cerrar a cualquier precio. El Estado es una maquinaria cuyos números deben cerrar, con la gente adentro. Por ello es fundamental seguir una lógica de trabajo que privilegia el contacto directo con la gente en un contexto nacional extremadamente adverso.

Allí los intendentes cumplen un rol importante. Por un lado, haciendo cambios internos para llevar sus gestiones en el mismo sentido que la provincia, esto se ve por ejemplo en la gestión de Leonardo Stelatto en Posadas. Por otro lado, sumándose al gabinete para traer su experiencia local al orden provincial, tal el caso de Carlos Sartori que se sumó al equipo de Passalacqua semanas atrás.

Tener un gobierno dando soluciones en el terreno, es lo que se necesita en estos tiempos donde se intenta con estadísticas tapar la situación compleja que atraviesa la comunidad. Porque hoy el problema no es qué estadística se elige mostrar, sino qué realidad se tapa en esa elección. Mientras el gobierno nacional celebra números prolijos para en su Excel, en el territorio que contienen las provincias crecen la incertidumbre laboral, el freno productivo y el desgaste social. La economía no se ordena sólo con relatos ni con comparaciones convenientes, se ordena cuando los datos coinciden con lo que vive la gente.

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