2026-01-11

Un mundo incierto

La actitud beligerante de Donald Trump siembra incertidumbre en un mundo que ya venía cargado de tensiones. Europa, Medio Oriente, Asia y ahora América viven horas de alta tensión. Mientras tanto, en Argentina la economía no da tregua y el año arranca con una inflación acelerada y con pérdida de puestos de trabajo. En Misiones se busca dar alivio al bolsillo.

Lo que vivimos en este comienzo del año, y al parecer lo viviremos al menos por unos cuantos meses más, es la progresiva erosión de un orden internacional basado en reglas multilaterales y una transición hacia un mundo de esferas de poder y proyecciones militares unilaterales. Esto genera niveles de incertidumbre acerca de lo que pasará en el corto, mediano y largo plazo, que nos lleva a afirmar que este 2026 nos metió en un mundo que es totalmente incierto.

Todo se desató a partir de la decisión de Donald Trump de invadir Venezuela, secuestrar a Nicolás Maduro y su esposa para llevarlos a comparecer ante la Justicia de los Estados Unidos y tomar el mando virtual del gobierno de Venezuela. Desde allí, y en adelante, todo fue incertidumbre.

Pero la actitud beligerante de Trump no es un hecho aislado, simboliza una tendencia a actuar sin consenso global, lo que a su vez alimenta reacciones de otras potencias. La misma actitud es la que había tomado en febrero del 2022 Vladimir Putin, premier de Rusia, cuando decidió invadir el este de Ucrania para apropiarse de sus territorios.

En aquel momento el mundo salió a criticarlo y enfrentarlo. Ni siquiera sus aliados más poderosos, en términos armamentísticos y económicos, como China o Irán se atrevieron a defenderlo abierta y públicamente. Se entendía que esas actitudes no eran convenientes para un mundo que lo que buscaba era certidumbre global. Ahora Trump, con sus decisiones, revalida aquella acción de Putin y habilita a otras potencias a actuar de manera similar.

Y ahí está ahora Rusia escalando su accionar violento contra Ucrania o China amenazando cada vez con más intensidad a Taiwán e, incluso ahora, a Japón. La inestabilidad regional, que parecía ser patrimonio de Medio Oriente, con pueblos enfrentados desde hace siglos y con líderes que caen y suben por décadas, ahora parece trasladarse a todo el mundo.

Poder unilateral y amateurismo argentino

La primera de las noticias geopolíticas del año fue la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, por la cual fuerzas estadounidenses atacaron objetivos en Caracas y secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, trasladándolos a Nueva York para enfrentar juicios en tribunales federales. Esta acción fue presentada por Trump como una “acción de cumplimiento de la ley”, pero fue ampliamente condenada como un acto de agresión y violación del derecho internacional por países de todo el mundo.

Lo ocurrido no es un episodio aislado de confrontación, sino un claro intento de proyección de poder unilateral de Estados Unidos que busca convertir al resto de América en su “patio trasero”, desafiando normas del derecho internacional y poniendo en riesgo la estabilidad regional, y del resto del mundo.

Las advertencias de varios gobiernos sobre el peligro de establecer precedentes para intervenciones similares en otros países reflejan el temor de que la doctrina imperial de Trump, que ya amenaza con medidas similares a Colombia, México y Groenlandia. La situación de Groenlandia genera, además, un enfrentamiento retórico entre Trump y los líderes de Europa, tensando una relación que era fundamental para mantener la calma en el viejo continente, que ve como Rusia acecha su región este. Argentina, directamente vecina y afectada por la crisis venezolana y la geopolítica regional, se ve forzada a reposicionar su diplomacia en un contexto donde una potencia externa decide intervenir militarmente en otro país latinoamericano sin autorización multilateral. Y lo debe hacer con un gobierno que en política internacional se ha mostrado como un amateur. Y en la ocasión esto se notó.

Rápido para los mandados de Trump, Milei fue uno de los primeros presidentes en salir a apoyar las maniobras de los Estados Unidos. Celebró el secuestro de Maduro y la toma de control del gobierno de Venezuela. Pero se apresuró y quedó en offside. Milei y su entorno fueron de los primeros en pedir por la asunción de Edmundo González y Corina Machado al frente del gobierno venezolano. Algo que Trump desechó 24 horas después de derrocar a Maduro, cuando abrió los canales de diálogo con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro y mujer fuerte del régimen chavista.

El gobierno argentino, liderado por inexpertos que creen que se las saben todas, accionó intempestivamente en lugar de escuchar a los expertos en relaciones internacionales que recomiendan cautela. Mientras Milei celebraba las andanzas de Trump, el resto del mundo, de derecha a izquierda, criticaba la medida por ir en contra del derecho internacional y por abrir la puerta a acciones similares en otras regiones, a manos de otras potencias.

Puerta abierta a la incertidumbre

Luego de lo que sucedió en Venezuela comenzó una escalada de tensión entre las potencias del mundo, porque cada cual apunta a hacer lo que quiere, sin medir consecuencias en terceros.

En Europa la guerra en Ucrania sigue en niveles críticos de violencia, con ataques rusos contra infraestructura civil y misiles hipersónicos cerca de la frontera con la Unión Europea que han provocado muertos y cortes de energía, intensificando la tensión entre Moscú y los miembros de la Otan más cercanos como Polonia y Rumania.

En Asia hay también una escalada de tensión. China amenaza cada vez con más intensidad a Taiwan, a quien considera parte de su territorio y apunta contra las autoridades de ese país por considerarlas independentistas.

Ambas potencias, Rusia y China, también escalaron esta semana su tensión retórica con los Estados Unidos. Con Rusia debido a la decisión del gobierno de Trump de capturar barcos, con bandera rusa, que sacaron petróleo de Venezuela en las últimas semanas, mientras que con China esta semana no hubo un “punto de quiebre” concreto, el clima de tensión fue más estratégico, enmarcado en disputas comerciales, geopolíticas y militares que abarcan desde Taiwán hasta mercados globales.

Pero Trump amenazó a las dos potencias con represalias fuertes si no actúan como el pretenden. Puede ser cierto que la capacidad militar de los Estados Unidos es ampliamente superior a la de Rusia y levemente superior a la de China. Pero lo que es seguro es que la capacidad de los Estados Unidos se verá muy reducida si la comparación se haría con una sociedad entre China y Rusia. Y ni hablar si a ellos se suman sus socios de los Brics como Brasil, India y Sudáfrica. Por cierto, esta semana que comienza habrá ejercicios militares de entrenamiento conjunto de estos cinco países en el sur de África. ¿Mensajes para alguien? Tal vez para Trump.

¿Y la economía?

Misteriosamente toda esta incertidumbre cívico-militar todavía no tuvo grandes repercusiones en el mundo financiero y económico. Es que, por ahora, salvo lo de Venezuela y lo de Ucrania, el resto es retórico. Eso lleva a que los mercados financieros muestren cierta estabilidad. Además, Con Venezuela, uno de los mayores depósitos de petróleo del mundo, en manos de los Estados Unidos la producción de crudo parece tener cierta calma.

Esto, en cierta forma, es un alivio para la Argentina que atraviesa un inicio de año complejo, con un panorama aún sombrío para la economía de bolsillo. Es que la microeconomía sigue en caída libre y sin visos de mejoras en el corto y mediano plazo. Por el contrario, las señales indican un deterioro.

No hace falta hacer interpretaciones de la realidad para verlo, alcanza con tomar los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para verlo.

Esta semana se supo que en noviembre la industria cayó un 9 por ciento en comparación con el mismo mes del 2024. El panorama para diciembre se mantendría en las mismas condiciones, o empeoraría. Y en enero ya comenzamos el año con anunció de despidos en varios rubros, por citar dos empresas se supo que una fábrica de papas fritas echó a cerca de 300 personas en el inicio del año y que Mercado Libre dejó en la calle otro centenar de empleados.

Al mismo tiempo, la inflación se aleja del cero que pronosticó para este año el presidente Javier Milei y muestra cierta aceleración en diciembre. Esta semana se conocerá el dato del Indec, pero las consultoras que miden el movimiento de los precios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya adelantaron que allí la variación del índice de precios fue del 2,7 por ciento. Cada vez más cerca del 3 que del 2.

El comercio no repunta, basta con darse una vuelta por el centro de Posadas para encontrarse, en cada inicio de mes, con un nuevo local vacío. Cada local vacío es menos oferta de productos, pero también menos puestos de trabajo y menos familias con un ingreso fijo, para ser gastado en otros comercios. Una rueda que se está frenando y que empieza a tener serias complicaciones en su andar.

La apuesta del gobierno nacional ante esta situación sigue siendo la esperanza del orden macro para que derrame la economía y que lleguen inversiones desde el extranjero. Por eso se aplaudió con fuerza esta semana el anuncio de que la Unión Europea dio un paso importante hacia la firma del histórico acuerdo de libre comercio con Mercosur, programado para el 17 de enero de 2026 en Asunción. El pacto busca eliminar aranceles en la mayor parte del comercio entre bloques y puede otorgar a los productos argentinos -especialmente agrícolas- acceso preferencial al mercado europeo.

La pregunta que cabe ahora es si, en un mundo con el nivel de incertidumbre que refleja este, es posible que empresas globales salgan al mercado a invertir en regiones que se tornan inestables.

En este contexto, y mientras esperamos que nos salgan dólares por las orejas, como vaticinó el presidente meses atrás, Argentina debe salir a pedir dólares prestados para afrontar los pagos de deudas que tiene por delante. Algo que hizo esta semana cubriendo cerca de 4.200 millones de dólares de bonos con vencimiento el viernes pasado.

Recortando para ayudar

Mientras tato en Misiones el gobierno de la provincia continúa con su estrategia para tratar de llevar algo de alivio a los bolsillos flacos producto de las políticas económicas que se impulsan desde la Casa Rosada. Y es que el panorama a corto y mediano plazo no es para nada alentador, en ninguno de los rubros de la economía local, lo que repercute también en las arcas provinciales.

Como medida para acompañar a los misioneros el gobernador Hugo Passalacqua anunció días atrás la prórroga de los programas que buscan llevar alivio fiscal. Se trata de un programa que reduce las alícuotas de Ingresos Brutos al 1,5 por ciento para sectores de la industria y para profesionales matriculados en la tierra colorada.

Además, se mantienen vigentes los beneficios fiscales para aquellos misioneros que decidan poner al día sus deudas de impuesto automotor e inmobiliario, como mecanismos para ayudar a que a las familias de la tierra colorada no se le acumulen deudas. Continúan también los programas Ahora, tendientes a mover el consumo local.

En paralelo, continúa el proceso de reorganización del gobierno provincial, con un trabajo quirúrgico para hacer una gestión más eficiente que pueda seguir dando respuestas, a pesar de la caída de ingreso de fondos a las arcas públicas, producto del plan económico nacional. En ese sentido, esta semana se supo que el Instituto de Macroeconomía Circular de Misiones, el antiguo Ifai, recortó la plantilla de contratados en relación de dependencia en un 40%. El encargado de anunciarlo fue su titular, Roque Gervasoni, quien lamentó tener que tomar esta medida, indicando que es producto de que el resultado fiscal de Nación se logra con recortes durísimos a las provincias. Explicó que hubo un 90% de recortes de ATN, una merma que llega a más del 40% en la recaudación y una fuerte caída en la coparticipación.

En un mundo incierto, y con un país que es llevado a los golpes a modelos económicos que dan la espalda a las economías regionales, para poner toda la atención en la energía, la minería y el mundo de las finanzas, lograr mantener en funcionamiento los servicios básicos que necesitan los habitantes será cada vez más complejo para los gobiernos provinciales. Las frases rimbombantes y marketineras de los voceros libertarios de todas las latitudes empiezan a chocar de frente contra la realidad. Cada día que pasa y no llega la mejora prometida por Milei, los ciudadanos vislumbran una nueva frustración colectiva.

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