Jueces del mundo por pedido de Francisco, analizarán el impacto de la inteligencia artificial
Mientras por estas horas el mundo reza por la salud del Papa, en forma previa Francisco había agendado una cumbre sobre inteligencia artificial a ser abordado con jueces de todo el mundo a concretarse los días 4 y 5 de marzo en la sala de debates Casina Pío IV de la Academia de Ciencias y Ciencias Sociales, en los jardines de la Santa Sede. Entre los jueces que viajan a Roma para el evento se encuentra el misionero, César Jiménez, que preside el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU) de Argentina.
Será uno de los más de 60 magistradas y magistrados, investigadoras e investigadores y referentes en la materia llegados de distintas partes del mundo que se darán cita en la sala de debates de Casina Pío IV, con el objetivo de reflexionar y compartir experiencias innovadoras que, sobre todo, puedan ser de utilidad a las comunidades en situación de vulnerabilidad.
“Esta cumbre surge como respuesta al poderoso llamamiento hecho por Francisco para dar prioridad a las consideraciones éticas en el desarrollo y el empleo de la inteligencia artificial (IA), expresándose en contra de permitir que las máquinas tomen decisiones que deberían permanecer bajo control humano, especialmente en áreas como los sistemas automatizados de armamento, la administración de justicia, la búsqueda de la verdad y el ejercicio ciudadano de la democrática.
En ese sentido, el Papa introdujo el concepto de “algor-ética2, enfatizando la necesidad de una moderación ética de los algoritmos y programas de IA como condición de garantía para su uso en servicio de la humanidad”, sostienen desde el Comité Panamericano que junto a su rama académica, el Instituto de Investigaciones Jurídicas Fray Bartolomé de las Casas (IFCB), realizarán en la Ciudad del Vaticano el encuentro “Inteligencia artificial, justicia y democracia”, en el marco de los talleres de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.
La apertura
Se anticipa que el martes 4 de marzo, las palabras de bienvenida estarán a cargo del cardenal Peter K. A. Turkson, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS, por su sigla en inglés) y de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (PASS); de sor Helen Alford, presidenta de la PASS; Marcelo Suárez-Orozco, concejero de la PASS; y Roberto Andrés Gallardo, presidente de COPAJU y del IFBC.
Así piensa el Papa Francisco sobre la IA
El juez Jiménez de Menores, actuará como panelista y coordinador de este encuentro sobre inteligencia artificial que el Santo Padre se expresó en varias oportunidades. Justamente la invitación cursada a los jueces -al que tuvo acceso El Territorio-, escrito en inglés, da cuenta de lo que piensa el Papa Francisco sobre la inteligencia artificial.
A continuación, se detallan los principales tramos del extenso documento compartido por el Sumo Pontífice a los jueces que serán parte del encuentro.
La inteligencia artificial es una herramienta extremadamente poderosa, empleada en muchos tipos de la actividad humana: de la medicina al mundo del trabajo; De la cultura a al campo de las comunicaciones; de la educación a la política. Ahora es seguro asumir que su uso influirá cada vez más en la forma en que vivimos, en nuestras relaciones sociales e incluso la forma en que concebimos nuestra identidad como seres humanos. La cuestión de la inteligencia artificial, sin embargo, a menudo se percibe como ambigua: Por un lado, genera entusiasmo por las posibilidades que ofrece, mientras que por otro da lugar al miedo por las consecuencias que presagia. En este sentido, podríamos decir que todos nosotros, aunque en mayor o menor grado, experimentamos dos emociones: somos entusiastas cuando imaginamos los avances que pueden resultar de la inteligencia artificial, pero, al mismo tiempo, nos asustamos cuando reconocemos los peligros inherentes a su uso. Al fin y al cabo, no podemos dudar de que el advenimiento de la inteligencia artificial representa una verdadera revolución cognitivo-industrial, que contribuirá a la creación de un nuevo sistema social caracterizado por complejas transformaciones de épocas.
Por ejemplo, la inteligencia artificial podría permitir una democratización del acceso al conocimiento, el avance exponencial de la investigación científica y la posibilidad de dar un trabajo exigente y arduo a las máquinas.
Sin embargo, al mismo tiempo, podría traer consigo una mayor injusticia entre las naciones avanzadas y en desarrollo o entre las clases sociales dominantes y oprimidas, planteando la peligrosa posibilidad de que se prefiera una “cultura del descarte” a una “cultura del encuentro”. Todo lo previo forma parte del discurso de Su Santidad el Papa Francisco en la sesión del G7 sobre Inteligencia Artificial.
Otros conceptos
A su vez en la citada invitación a los magistrados, el Papa Francisco sostiene que con la aparición de la Inteligencia Artificial (IA), estamos a punto de comprender la promesa de las últimas herramientas tecnológicas de la humanidad, que tienen un gran potencial transformador.
Añade que la IA tiene potencial, pero su avance no debe socavar la protección de los ciudadanos, la privacidad de los datos, la desinformación o los esfuerzos contra la discriminación. Debemos esforzarnos por comprender cómo la IA está remodelando la economía, la sociedad, el trabajo y la familia. Como con otras poderosas herramientas humanas, la IA es un producto de creatividad humana y tiene el potencial de mejorar condiciones de trabajo, democratizar el acceso al conocimiento, abrir nuevos caminos en la educación, avanzar en la investigación científica, ayudar a los avances médicos, luchar contra el cambio climático, automatizar tareas rutinarias y complejas, y más. Sin embargo, el papa Francisco destaca la dualidad de la IA, mostrándose prometedora y preocupada.
Según el Pontífice la IA ofrece múltiples posibilidades y plantea riesgos, como el aumento de la desigualdad, la desinformación, el desplazamiento de trabajadores, el refuerzo de sesgos y la corrosión de la democracia, la justicia y la dignidad humana.
En su mensaje del 23 de enero de 2025, en el Foro Económico Mundial, el Papa Francisco señala: "Sin embargo, existe el riesgo de que la IA se utilice para avanzar en el 'paradigma tecnocrático', que percibe todos los problemas del mundo como solucionables solo a través de medios tecnológicos. Dentro de este paradigma, la dignidad humana y la fraternidad se subordinan con frecuencia en la búsqueda de la eficiencia, como si la realidad, la bondad y la verdad emanaran inherentemente del poder tecnológico y económico. Sin embargo, la dignidad humana nunca debe ser violada en aras de la eficiencia. Los desarrollos tecnológicos que no mejoran la vida de todos, sino que crean o empeoran desigualdades y conflictos, no pueden llamarse verdaderos progresos. Por ello, la IA debe ponerse al servicio de un desarrollo más sano, más humano, más social y más integral”.