Incertidumbre en Río Negro y Neuquén
Peras y manzanas del Sur, al borde del descarte masivo por bajos precios
En las provincias de Río Negro y Neuquén productores de fruta están descartando peras que tenían guardadas en depósitos refrigerados por no encontrarles compradores que paguen precios mínimos para su transporte y comercialización. Ante la escasa oferta de pagos, deben desocupar las instalaciones para hacer lugar a nuevas frutas que se están cosechando. Actualmente los compradores ofrecen pagar unos 200 pesos por kilo de peras Williams de calidad exportable. El valor es irrisorio para los productores que sólo de costo de cosecha tienen unos 100 pesos y el resto para dividir entre impuestos y otros costos. Por lo que al final, el importe pagado incluso en varias cuotas, no alcanza ni siquiera para garantizar el envío de las frutas a alguna industria que pueda utilizarlas y evitar el descarte en los campos. Una situación angustiante que tiene muchas similitudes con lo que les pasa hoy a los productores yerbateros.
Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, habló con El Territorio y explicó la difícil situación que viven los productores. Remarcó que los problemas vienen de arrastre, en particular desde el año pasado y que ahora hay mucha incertidumbre por si será posible cosechar peras y manzanas los próximos meses.
Las peras de menor calidad no se cosechan y se pudren en las chacras.
“Como primera instancia el sobrestock de frutas que tenemos hoy viene del año pasado que no se pudo vender. Así, esta fruta se guardó y se juntó ahora con la cosecha del 2025. En pera particularmente tuvimos que tirar porque estaba embalada pero no se consiguió destino de mercado. Es casi toda fruta de exportación. Por eso no puede aguantar más días en cámara y se decide tirar”, explicó el referente de los productores.
Agregó que este año, para más complicaciones, hay un menor interés de compra. “Está caído el mercado, no hay tanto consumo. En productos de exportación al no haber una mejor calidad, también hay frutas que está quedando sin cosechar y se dejan en la planta”, comentó.
Por otro lado detalló que la fruta se tira porque tampoco hay interés de industrias alimenticias en llevarse la producción. “Las industrias (de jugos por ejemplo) tienen una cierta capacidad de procesamiento, no es que puede absorber todo en cualquier momento. Además la pera a diferencia de la manzana, se ocupa menos, no hay tanta demanda por concentrado de pera”.
El directivo enfatizó que el problema con el descarte de producción recién empieza.
“La pera de variedad Williams, la pera de agua, es la primera en salir. Ahora se terminó de cosechar pero quedó una parte que no está sirviendo para exportación por menor tamaño. Esa fruta se va a terminar tirando también porque la industria no la está pidiendo”.
Precios no cubren ni los costos
Para los productores el origen de la desgracia que viven se da con los precios muy bajos y las condiciones de pago que deben soportar. “Hoy el kilo de pera se está pagando unos 200 pesos y para cubrir los costos deberíamos recibir unos 35 centavos de dólar (unos 385 pesos). Ahí hay una diferencia enorme. Por otro lado las industrias están ofreciendo por peras (de menor calidad) unos 80 pesos por kilo. Pero a nosotros la tarea de recolección y embalaje nos cuesta unos 100 pesos por kilo. Entonces si el productor hace la cosecha es más para tener sanidad en los suelos de las plantaciones”.
Con respecto a los pagos que reciben agregó que “se nos paga en cómodas 12 cuotas. Hay incluso casos de productores a los que todavía se les debe algo de la cosecha del año pasado”.
Desde el sector se detalló que la cosecha de peras y manzanas se da en enero, febrero y marzo. Con posterioridad los productores deben estar atentos a tareas de mantenimiento de sus plantaciones, que incluyen movimientos de suelo, fertilizaciones, entre otros. “Todo para tener o mantener una calidad de exportación en el año. El productor entrega su producción en los primeros meses del año y después está 10 meses cobrando una cuota, de estos 200 pesos que hoy es el valor que se está pagando”, explicó Hernández.
Según relató el directivo la crisis de precios se dio en forma reciente. Hasta los últimos años los valores alcanzaban para mantener las plantaciones y a los trabajadores que llegan todos los años por las cosechas. “Los valores dentro de todo no eran malos, la manzana se pagaba bien y con eso se podía subsidiar el mantenimiento de las peras. Pero ya el año pasado la situación empeoró y la carga impositiva se hizo muy difícil de mantener”.
Puntualizó que así llegaron “a este año totalmente atípico, hace muchos años que no teníamos que tirar frutas, me arriesgo a decir que hace más de 15 años no pasaba. Pero tenemos costos muy altos que están promoviendo que no se puedan seguir con las labores culturales que requieren las plantaciones. Y eso va a generar exclusión, tampoco se les podrá seguir pagando a los cosecheros que llegan todos los años desde provincias como Tucumán, Santiago del Estero, también hemos tenido gente de Misiones. Todos los trabajadores que llegan por la cosecha y ese dinero que juntan luego también se mueve desde esta zona hacia sus provincias”, recordó.
Pedidos y soluciones
Ante la dura realidad, desde la Federación de Productores de Frutas de Río Negro y Neuquén acercaron propuestas y reclamos al gobierno nacional para evitar más pérdidas. “Estamos planteando esta crisis y el lunes y martes voy a reunirme en Buenos Aires con gente del Ministerio de Economía. Estamos pidiendo algunas medidas urgentes como declarar la emergencia económica para las producciones. Diferir impuestos por un año y que no se les descuente de esos 200 pesos que nos pagan los aportes y contribuciones para el personal”.
Agregó que también piden financiamiento para el capital de trabajo a tasas bajas. “Hasta ahora no hemos tenido ninguna baja de impuestos y nuestros costos han venido subiendo. Ese problema en definitiva hace que sea más difícil exportar porque no estamos siendo competitivos y queda más producción en el mercado interno que no la está consumiendo”.
Para el directivo parte de la solución pasa porque el productor reciba algo de los impuestos que se le cobra a la cadena comercial de las frutas. “Si se sacara el IVA a las frutas, por ejemplo, el consumidor tendría una fruta más barata, pero no habría beneficio al productor”, analizó.
Recordó también que desde hace años promueven la fijación de un precio de referencia para dar más estabilidad al primer eslabón de la cadena.
“Nunca tuvimos la posibilidad de sacar una ley para que se respete un valor mínimo de referencia para las frutas. Hemos presentado propuestas pero ni senadores ni diputados han logrado avanzar con una ley. Hoy el precio que se paga depende de la buena voluntad de los compradores que no están obligados a nada”.
También enfatizó que es clave la baja de impuestos. “Necesitamos que nos bajen el costo impositivo. Que podamos pagar un nivel menor en el inicio de la cosecha. Estamos en una situación difícil”, resumió finalmente.
El consumo interno está por el suelo
En cuanto al consumo interno de peras y manzanas, Hernández informó que desde el año pasado se notó una brusca baja que continúa hasta el día de hoy.
“Desde el 2020 y posterior a lo que fue la pospandemia hubo un crecimiento importante en el consumo de frutas (unos 9 kilos por persona al año). Pero ya a partir del 2024 se empezó a mostrar una normalidad y tendencia a un menor consumo. Históricamente el mercado interno se llevaba el 30 por ciento de lo que se producía, un 40 por ciento se exportaba y el resto quedaba para la industria”, recordó.
Aclaró: “Nunca pudimos llegar a lo que tendría que ser un consumo básico por persona que serían unos 12 kilos al año. Son unas 60 frutas al año, es decir apenas una fruta diaria (peras y manzanas) por dos meses. Hoy estamos por debajo de los 5 kilos al año”.