2025-02-02

Emprendimiento en Ruiz de Montoya

De arrancar como un hobby a comercializar licor de yerba

Gloria y Alejandro empezaron a elaborar el producto como un regalo, pero después decidieron ofrecer en distintas ferias

La yerba se suele utilizar para tomar un mate o un tereré con los seres queridos. Pero también se usa para fabricar distintos productos, con otras improntas. Por ejemplo, en la localidad de Ruiz de Montoya, Gloria Müller (61) y Alejandro ‘Alex’ Müller (63) realizan licores con esta materia prima.

“La elaboración de licores la empezamos como hobby hace más de 35 años y hace 15 tenemos presencia en distintas ferias en la región, donde creció el interés de las personas para su consumo”, expuso el montoyense. En tanto, su esposa sostuvo que primero realizaban el producto como regalo para ocasiones festivas y luego, tras recomendaciones de los conocidos, empezaron a vender.

La pareja incorporó en 2011 la elaboración del licor en la búsqueda constante de elaborar nuevos sabores y sobre todo ofrecer a turistas locales y extranjeros un producto con gusto tradicional y único, que los represente en distintos lugares. En ese mismo año, también añadieron los sabores té negro, jengibre y cocú.

El proceso

El proceso del licor de yerba mate lleva su tiempo. La pareja explicó que primero se selecciona yerba mate canchada desde el secadero de una cooperativa de la localidad y luego en frascos de vidrio se macera por quince días con caña dulce. “Tras filtrar y luego del enfriado natural, lo obtenido se mezcla con el líquido macerado, posteriormente se le agrega una proporción de alcohol de cereal y en botellones se reserva el licor por 30 días en un lugar fresco y oscuro”, explicó la montoyense.

Previo al envasado en botellas de 250 centímetros cúbicos, se debe hacer un filtrado fino y ya está listo para la comercialización. Por lo tanto, el tiempo que lleva para la realización desde un inicio hasta el envasado puede ser alrededor de 60 días para el comercio y consumo. Entre los elementos principales, se encuentran yerba canchada, caña común, agua de pozo profundo, alcohol cereal o etílico, requeridos por los productores para la elaboración.

Todos los licores tienen su tiempo, tanto de preparación-maceración y estacionamiento. La mayoría llevan aproximadamente 45-60 días hasta su envasado. “Sí hemos comprobado que, a mayor tiempo de estacionado en espacios adecuados, cambian a un sabor más intenso y agradable. Nosotros hemos estacionado licor de yerba mate por 7 años y posteriormente al consumir comprobamos un sabor muy especial y rico”, dijo Gloria. Es por eso que evitan sacar a la venta apenas fabricado un producto. Le dan un descanso de mínimo un mes.

El licor de yerba es solicitado tanto por gente local como por turistas. “A nivel provincial tiene aceptación y le gusta al que compra, pero por la costumbre que tenemos los misioneros de consumir mate en distintas infusiones, no es muy buscado”, expuso Alejandro. A su vez, agregó que los visitantes preguntan y piden luego de degustar y sentir el sabor. Esto hace que sea solicitado y vendido.

Comercio

Si bien primero realizaban el producto para obsequiar, tras varios años se abrieron al mercado. En la actualidad dan a conocer la variedad de licores que tienen en distintas ferias y expos de Ruiz de Montoya y la zona. “Nuestro objetivo para este año es el registro de la marca y producto en distintos estamentos provinciales, para luego abrir un local comercial de exposición y venta”, comentó Alejandro.

Actualmente, se puede adquirir en Ruiz de Montoya o en las ferias que la pareja asiste. Algunos licores fueron llevados a distintos países como recuerdo o para obsequiar a un ser querido que está en el extranjero. “Cuando un cliente vuelve, pide el mismo sabor y agrega otro, quiere decir que está satisfecho con el trabajo que hacemos, eso nos hace sentir orgullosos y bendecidos”, comentó Gloria.

Además, la pareja siempre está en búsqueda de nuevos sabores. En 2024 incorporaron gustos de plantas consideradas de uso medicinal, como ser la Marcela, el Romero, la Ruda. Para este año, tienen el proyecto de sumar al Ajenjo y el Ubajay, que son sabores que gustaron al consumidor.

Además de la yerba mate, tienen otros 45 sabores a la venta, entre los que se destacan por ejemplo café, té negro, ciruela, ananá, naranja, mango, Guabira, frutilla, Tía María, Dulce de leche, Chocolate, anís, hierbas, apepú, quinoto, limón, pindo, pitanga, rosella, acerola, Gancia, cocú, entre otros.

El proceso de elaboración y envasado no es algo constante, ya que su consumo no es masivo. Por lo que se dedican determinados días, sobre todo por las variedades de frutos, hojas, raíces, semillas que encuentran en la región en distintas épocas del año.

“Cada uno tiene un proceso de elaboración hasta que logramos el punto a nuestro gusto, mucho de prueba y error. Siempre buscamos que el producto final tenga un sabor agradable, no superado por el alcohol, para que sea amigable al cuerpo. Tenemos como regla que el cliente al adquirir uno de nuestros licores, se lleve un sabor especial de nuestra región. Hoy la comercialización de los mismos es parte también de nuestros ingresos económicos”, comentó el montoyense.

Para la pareja, esta tarea no es diaria ya que no es costumbre de los misioneros un alto consumo de los licores, pero sí disfrutan poder ofrecerlos y difundirlos en los distintos eventos que participan en las diversas localidades a las que los invitan y pueden asistir. Una actividad que inició como un hobby trascendió y en la actualidad, tienen diversos sabores y metas por cumplir.

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