“Hay que trabajar para que los hombres también cuenten con herramientas para lidiar con sus problemas emocionales”
La salud mental está hoy en día en boca de todos, sin embargo, se trata de una cuestión profunda en la que median distintos factores externos e internos. “La salud mental no se reduce a estar enfermo o sano, sino que es un proceso que está influenciado por factores sociales, económicos e históricos”, explicó Nicolás Aranda, director de Salud Mental de la cartera sanitaria provincial. Señaló además que las personas pueden necesitar apoyo terapéutico ante eventos como la pérdida de un trabajo o un ser querido, sin que esto implique un diagnóstico clínico, sino más bien la necesidad de “un espacio de escucha”.
En ese marco, el funcionario resaltó el creciente número de consultas por ansiedad y depresión, especialmente en la población joven, y señaló factores sociales, económicos y digitales como desencadenantes claves de esta problemática. Este fenómeno, indicó, aumentó desde la pospandemia del Covid-19.
Aunque parte de este malestar puede atribuirse a la crisis económica y social, un aspecto cada vez más visible es el impacto de la vida digital. “La aceleración de la vida a través de las redes sociales y la actividad digital genera un estado general de ansiedad”, advirtió en diálogo con el programa Acá te lo contamos por Radioactiva 100.7. Esto a raíz de la constante búsqueda de aprobación online en redes sociales así como también la imposibilidad de desconectar del trabajo, lo que genera un “malestar continuo”. Esta situación lleva a que muchas personas busquen ayuda para poder tener herramientas para controlar ese estado.
Uno de los datos más alarmantes que compartió Aranda fue el elevado número de suicidios, particularmente entre varones, que es mucho más alto que entre mujeres, cuando son ellas las que más buscan ayuda en la consulta. Según explicó, la población joven, especialmente las mujeres de entre 15 y 35 años, es la que más acude al consultorio, no obstante, parece haber una deuda pendiente con la salud mental de los hombres. Aranda sugirió que los hombres, culturalmente, son menos propensos a buscar ayuda, lo que agrava los problemas y aumenta el riesgo de suicidio.
“Ahí hay una cuestión de cómo lidiamos los varones con nuestra salud mental y propongo siempre que se tiene que volver una línea de cuidado más, así como renegás para ir al clínico, en algún momento tenés que pasar quizás por una consulta si tuviste pérdida de familiares. Hay que trabajar para que los hombres también cuenten con herramientas para lidiar con sus problemas emocionales”, señaló. “Hay una cuestión cultural de que el hombre debe soportar un montón de cuestiones”, lamentò
Regulación de la tecnología y autodiagnóstico
En cuanto al uso de la tecnología por niños y adolescentes, Aranda propuso “regular la vida digital”, ya que la tecnología vino para quedarse. No obstante, recalcó que la participación en actividades comunitarias cara a cara sigue siendo fundamental como un factor protector. “Lugares donde podemos tener participación, que puede ser desde un club, un equipo de fútbol, una iglesia, un voluntariado”, enumeró. Destacó ejemplos como la Estudiantina, que permite a los adolescentes encontrar un espacio de contención fuera del entorno virtual, pero destacó el papel de los tutores responsables y adultos.
Aranda también hizo un llamado a ser cautelosos con la autodiagnosis a través de Internet, mencionando el fenómeno de “Doctor Google”. Aunque éste puede ofrecer orientaciones, “el criterio profesional es siempre importante”, insistió.
“Cuando hablamos de salud mental tenemos que preguntarnos por la causa, que no siempre está en el cerebro como piensan algunos sino que puede ser social, , un vínculo de pareja, la historia personal o un combo de todo ese tipo de situaciones que generen un ataque de pánico”, remarcó.
En relación con la atención pública, Aranda recordó que existen 22 Centros de Atención Primaria de la Salud (Caps) en Posadas con equipos psicosociales y que en todos los hospitales de la ciudad hay servicios de salud mental. No obstante, reconoció que la demanda creció tanto que a veces hay demoras en los turnos, pero aseguró que la atención es de todas maneras garantizada.