2023-02-16

Luego de conocerse que la cifra de enero fue de 6 por ciento

El gobierno busca contener la inflación con nuevas medidas

En el equipo de Massa confían en conseguir un crédito de más U$S 1.000 millones de bancos internacionales, pero en el mismo oficialismo dudan de que se concrete

Cuando la inflación alcanzaba el 6,3% en octubre pasado, el ministro de Economía, Sergio Massa, prometió que en noviembre y diciembre iba a ser de 5 y algo; en enero y febrero iba a bajar a 4 y unas décimas y en marzo y abril a 3 coma no sé cuánto. Lo logró a fin de año: 4,9% en noviembre y 5,1% en diciembre. Pero 2023 arrancó mal: 6% otra vez. Lejos de su previsión. Ahora la ilusión del 3% para abril, dos meses antes de que se oficialicen las candidaturas presidenciales, ha quedado en veremos.

“El número no nos gusta, estabilizamos en un piso alto y el ministro decidió tomar más medidas macroeconómicas que se conocerán en las próximas horas para seguir un sendero a la baja”, reaccionaron cerca del despacho de Massa. Cuando el martes anunció disposiciones para abaratar la carne vacuna, el hiperactivo jefe del Palacio de Hacienda había anticipado el mal número y que iba a reaccionar con una batería de políticas a lo largo de la semana.

En las últimas horas en el Ministerio de Economía confiaban en la posibilidad de conseguir un crédito llamado Repo (el acrónimo en inglés de “acuerdo de recompra”) a un año por más de U$S 1.000 millones de parte de bancos internacionales. Con ese préstamo aspiraban a reforzar las alicaídas reservas del Banco Central, pero no iban a quedar en manos de esta autoridad sino en las del Tesoro, según fuentes del equipo de Massa.

En Wall Street se preguntan para qué el gobierno usará las divisas, si para seguir recomprar bonos en moneda extranjera o para “patinarlos” en el mercado cambiario. También prevén que los bancos busquen después recolocarlo en manos de tenedores de bonos. Precisamente, la garantía del crédito serían títulos públicos.

El equipo económico asegura haber recibido ya siete ofertas de entidades financieras foráneas por tasas de interés menores al 10% en dólares. Agrega que aún están definiendo detalles y aclaran que todavía Massa no definió cuándo aceptar las propuestas.

Pero en el resto del gobierno se muestran menos optimistas que el ministro: “El Repo viene difícil”. ¿Por qué? “Porque no hay dólares, básicamente. Y no paran de salir”. Incluso bromean: “Hay que rezar”. La acumulación de reservas es uno de los ejes de la política antiinflacionaria del gobierno, junto con la reducción gradual del déficit fiscal y su menor financiamiento con emisión monetaria. Se descarta por ahora una nueva suba de la tasa de interés.

Massa confía

El fuerte rebote de la inflación de enero ya estaba descontado hace semanas, pero el regreso al 6% mensual igual pegó duro. Se trató del segundo aumento consecutivo del índice, lo que representa un fuerte revés para la estrategia de Sergio Massa. Pero a pesar de este nuevo sinsabor, el ministro de Economía sigue sosteniendo que es factible cumplir con su objetivo, que es bajar a menos de 4% para abril.

En febrero será difícil ver resultados. El aumento del precio de la carne impactará de lleno en este mes, luego de pegar solo marginalmente en enero. Y también se registraron importantes subas en servicios regulados, como la energía. Por lo tanto, la apuesta oficial es que las medidas en curso y las que vengan se empiecen a notar a partir de marzo.

Cumplir la promesa de baja de la inflación tiene importantes derivaciones políticas. Para Massa podría ser la diferencia entre ser o no candidato a presidente por el Frente de Todos. Y para eso precisa resultados rápidos en materia inflacionaria, que hasta ahora no se le están dando. Por ahora, su mérito es haber impedido una “espiralización” con peligro de híper tras la salida de Martin Guzmán del ministerio de Economia. Pero la “desinflación” luce aún lejana.


El consumo, en niveles prepandémicos

Por la inflación, el consumo se estanca en niveles prepandémicos. El nuevo índice de consumo que elabora la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que presentaron ayer su presidente, Mario Grinman, y su economista jefe, Matías Bolis Wilson, mostró un alza el mes pasado del 5,5% respecto a enero del año anterior, pero una leve caída del 0,3%, lo que en la práctica es un parate, si se lo compara con diciembre último y se descuenta la estacionalidad (los factores estacionales de cada mes). El volumen de ventas de todos los rubros medidos en este indicador se ha recuperado del bajón de la pandemia, pero se encuentra casi igual que en enero de 2020, apenas un 0,1% por debajo de ese mes previo a la cuarentena decretada en marzo de aquel año.

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