2022-02-20

El relevamiento hecho por Misiones se elevó a Nación

Hasta diciembre ya se habían registrado daños en más del 70% de la producción

El Ministerio del Agro, junto a Inta e Inym, realizó un análisis que fue clave para la declaración de emergencia. En enero se sumaron más consecuencias del déficit hídrico y los incendios

Desde diciembre pasado, la provincia de Misiones está en emergencia agropecuaria provincial por las pérdidas que provocó la sequía y los incendios forestales. Así también, desde el último 4 de febrero, Nación hizo lo propio, declarando por resolución la emergencia agropecuaria por déficit hídrico e incendios en la Tierra Colorada.

Los daños y pérdidas siguen en aumento, sobre todo por los incendios de las últimas semanas. No obstante, para proceder a esta declaración nacional, la provincia ya en diciembre presentó el estado de situación sobre las consecuencias que estaba teniendo la falta de lluvias para el sector agrícola, teniendo en cuenta incluso que hay sectores en emergencia (con el 30% a 50 por ciento de la producción afectada) y otra que está catalogada como desastre (más del 80% de afectación).

Para constatar este panorama, la provincia- a través del Ministerio del Agro – realizó en 2021 un relevamiento de daños que plasmó en un documento elevado a la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios.

Allí la Comisión verificó las pérdidas reales y procedió a la declaración, permitiendo de esta manera que Misiones pueda gestionar fondos nacionales para contrarrestar el desolador panorama que viven los colonos.

“El informe está enfocado en los últimos meses del 2021, por eso quedó fuera de análisis los perjuicios que hubo en los meses de enero y febrero de este año”, explicó a El Territorio Martín Ibarguren, subsecretario de Planificación, Extensión y Financiamiento Rural del Ministerio del Agro de Misiones. Y aclaró que este informe debió ser defendido ante la Comisión el 21 de enero. Ello fue menester para la declaración final de emergencia nacional.

Asimismo, Ibarguren detalló que el diagnóstico del grado de afectación ha sido realizado con un relevamiento territorial coordinado por el Ministerio del Agro y la Producción en colaboración con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym). “El relevamiento generó información adecuada y consistente sobre la superficie afectada, afectación en los cultivos, pérdida de plantas, disminución del rendimiento, y afectación de la producción animal. Del relevamiento participaron 71 técnicos, abarcando 113.320 hectáreas; de ellas, 14.495 cultivadas, con 2.483 productores, de 75 municipios y 17 departamentos de la Provincia entre fines de diciembre y principios de enero”, expresó.

A las consideraciones más importantes de este documento pudo acceder este medio, en las que se apunta que hasta el 29 de diciembre, había una afectación de por lo menos el 76% en la producción o capacidad de producción en las 6 microrregiones y en los principales cultivos: yerba mate, té, mandioca, tabaco, maíz y forrajes, y otras. Así también, en la producción animal y forestal.

Según se señaló además, la situación actual viene de arrastre, por la misma causa que provocó la declaración de emergencia a fines del 2020 (ver “Efectos...”). Esto, sumado a las consecuencias de la sequía de fines de 2021 combinada con altísimas temperaturas hizo que haya efectos inéditos y extraordinarios sobre la totalidad de las producciones, incluso sobre cultivos perennes como la yerba mate, el té y el citrus.

Afectación vegetal

Los cultivos perennes fueron sorpresivamente afectados en demasía con el calor extremo y el déficit hídrico. En el caso de la yerba, la sequía del 2020-2021 ya había afectado las plantaciones nuevas (0-4 años) que aún no se encontraban en tiempo de cosecha. Es por ello que junto a las altas temperaturas actuales se encontraron afectadas con mayor profundidad llevando a verificar una pérdida del 59% en el 76% de la superficie relevada. “Este número es representativo de lo ocurrido en las casi 20.000 hectáreas nuevas (0-4). Siendo el costo de implantación de casi $270.000.000. Las pérdidas superan los $2.000.000.000 sólo en plantaciones nuevas”, puntualizó Ibarguren al respecto.

En tanto, adujo que en el resto de las plantaciones activas de más de cuatro años también se han registrado pérdidas de plantas, “lo que es algo muy extraordinario para esta producción” y en muchos casos los productores han tenido que realizar riego manual, algo que -indican - es inédito y que ha aumentado los costos de producción.

Mientras que en cuanto al té, el relevamiento constató la afectación en toda la zona productora determinando que el 92% de la superficie relevada ha comprometido en un 56% el rendimiento hasta la fecha. “En el cultivo de té se cosechan los brotes tiernos durante los meses de septiembre a mayo (época de brotación). Si bien la primera cosecha tuvo rendimientos bajos, en la segunda se evidenció más fuertemente el efecto de la sequía en la disminución de la brotación”, apuntó el funcionario.

De la misma manera ocurrió con los cultivos anuales. Por citar algunos ejemplos, como el maíz, se pudo ver que no recibió precipitaciones importantes desde su siembra lo que impactó directamente en el stand de plantas y en el desarrollo vegetativo y reproductivo “causando aborto de flores, disminución del tamaño de las espigas y en muchos casos pérdida total por lo que no se justificará la cosecha de tardío”.

De acuerdo al documento, el relevamiento se realizó sobre 1.176 hectáreas de cultivo, con 441 productores, en explotaciones menores a 50 hectáreas. Las superficies sembradas con maíz a partir de septiembre sufrieron pérdidas importantes y la afectación se evidencia en todos los departamentos, en el 91,8% de la superficie relevada, con una merma entre el 30 y el 95% del stand de plantas y afectando en un 78% el rendimiento.

Por su parte, también la mandioca sufrió las consecuencias desde su plantación en agosto. “Al igual que el período anterior, la sequía impactó en el stand de plantas, debido a la pérdida por deshidratación de las estacas de multiplicación y su posterior muerte. A su vez, la falta de agua en las plantas sobrevivientes generó un menor desarrollo radicular y al no contar con la suficiente fuerza radicular, la planta sufre el vuelco de la misma y fracaso del cultivo”, detalló Ibarguren.

El relevamiento se realizó sobre 685 hectáreas de cultivo y la afectación se evidencia en los 17 departamentos, en el 72% de la superficie relevada. “En el caso del cultivo de mandioca debe decirse que en general el segmento de productores que se dedican a la actividad es de baja capitalización y bajos ingresos prediales. El daño ocasionado compromete no solo la actividad productiva actual sino también la capacidad de reinversión para una nueva plantación”, se remarcó.

Las pérdidas en el área animal

La afectación en el área animal también fue de gran impacto.  Entre los meses de noviembre, diciembre y enero el acceso al agua se vio restringida por la seca de los arroyos y vertientes, debiendo destacar las consecuencias de arrastre de la falta de lluvias en desde el 2020.

En relación a pasturas y forrajes, las pérdidas del volumen de producción que se esperaba en la primavera del 2021 afectaron la capacidad de sostenimiento del rodeo en los meses siguientes en los cuales se volvió a registrar la pérdida de pasturas por déficit hídrico.

En el informe 2020 presentado a la Comisión se señalaba que “las reservas de forrajes que se realizan cada año como ser silos, henos o forrajes para uso diferido disminuyeron en un 80%, en zonas incluso llegaron al 100%”, dicha situación es la que se encuentra en la actualidad.

El relevamiento se realizó sobre 713 productores. La afectación bovina se evidencia en los 17 departamentos, en el 100% del rodeo relevado, con una merma de la producción entre 50 y 80% en lo relacionado a carne bovina. En relación a los rindes del sector bovino de leche se cuantifica una pérdida del 65%.

De igual manera, los rodeos ovinos y caprinos también se vieron afectados por el déficit hídrico por las mismas restricciones nutricionales y de agua de bebida, “con el agravante de que los productores ovinos poseen unidades productivas muy pequeñas y normalmente en superficies más marginales donde los volúmenes de producción de pasturas no son los mejores y las condiciones climáticas adversas se manifiestan anticipadamente, por lo que el sector comenzó a evidenciar pérdidas al poco tiempo de comenzar el déficit hídrico en la provincia”, determinó Ibarguren.

En cuanto a piscicultura, señaló que la disminución abrupta de los volúmenes de agua en los estanques eliminó la posibilidad de recirculación generando acumulación de excrementos, variación en el pH del agua y comenzando con las primeras mortandades. “El estrés producido a los peces por el hacinamiento y esa modificación en los valores fisicoquímicos del agua generan un retraso en la producción estimándose un 66% pérdidas, como también el retraso en la maduración de reproductores de los centros de reproducción imposibilitando la disponibilidad de alevines para siembra e inicio de una nueva campaña de producción, lo cual generara una notable merma en la producción 2022”, dijo.

Producción forestal

En lo que refiere al sector forestal, el informe especificó que en lo que son bosques implantados, la especie más cultivada es el pino en su variedad elliotis y el manejo más habitual es de turnos de 17 años y tres raleos previos. La expectativa total de valor de producción bruto anual se estima en 90.510.346,3 dólares .

De esta forma, se estiman pérdidas en 8.227,4 hectáreas e implica un potencial de abastecimiento de casi un año a toda la forestoindustria misionera.


Efectos de arrastre desde 2020

Para comprender la situación de sequía en la provincia, es preciso mencionar que la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios, a instancias del gobierno provincial, ya había declarado la situación de emergencia en diciembre del 2020 habiendo constatado las consecuencias del déficit hídrico de dicho año.

Dicha declaración de emergencia se fundamentó en que Misiones atravesó la sequía más importante hasta ese momento de los últimos 50 años entre los meses de agosto a noviembre, registrando un 72% menos de precipitaciones en dicho período con respecto al 2019.

Un año después, ese organismo vuelve a declarar la emergencia en la provincia por el mismo motivo y también a instancias de la evaluación realizada por el gobierno provincial que consta en el Decreto Provincial N° 2.686 de fecha 29 de diciembre de 2021 y la Resolución Nº 224 de fecha 30 de diciembre de 2021 del Ministerio del Agro y la Producción de la Provincia de Misiones.


En cifras

92%
De la superficie relevada de cultivo de té mostró afectaciones, comprometiendo hasta un 56% el rendimiento hasta diciembre.

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