2021-07-05

Rada en su mundo de música sin etiquetas

Con 77 jóvenes años, Rubén Rada tiene el ritmo de un pibe que recién empieza, señala en el comienzo de la entrevista que dio el músico al portal La Viola y al periodista Fernando Vigo.

Rada en el último año lanzó tres discos que prueban la amplia musicalidad que atraviesa su cuerpo y tiene un par más en carpeta.

Ya vacunado contra el coronavirus, invierte su tiempo en ir al estudio de grabación y continuar explorando facetas desconocidas. “Extraño el micro. Salir al escenario a tocar está bien, pero lo divertido es el micro”, le contó Rada a Vigo, a través de un Zoom desde su Montevideo natal.

“A los productores les digo que ni en pedo me paguen un avión, que viajo en micro. Yo canto para poder subirme al micro”.

Rada es un tipo extremadamente musical, incluso para hablar canta. La musicalidad le brota, no tiene otra manera de contenerla más que expresarla. El parate por la pandemia lo llevó a una hiperactividad en el estudio, que resultó en tres álbumes bien distintos: ‘Negro Rock’ lo tiene jugando a la estrella, y contiene un homenaje al Flaco Spinetta, mientras que Parte de la Historia es una revisión en vivo de los clásicos de sus agrupaciones más reconocidas como El Kinto, Opa y Totem; Y As Noites do Rio es su más reciente lanzamiento, un álbum expansivo dedicado a su madre brasileña donde conjuga todas las personalidades que entran en su interpretación.

La expansión sonora no es algo nuevo en su carrera, si no que la viene ejerciendo desde que era un joven que la rompía en los tambores en los ‘70. “No soy ni murguero, ni candombero, ni rockero pero toco todo. Cuando aparece la palabra ‘World Music’ ahí entro yo, con Milton Nascimento, Astor Piazzola, la música del mundo”, refirió. Y sumó para profundizar: “Con este título podés jugar por todos lados, me agranda la cancha. Si me ponés a hacer un disco de rock and roll puedo hacer dos o tres, pero me siento acotado. Me sale música para todos lados”.

En un mundo donde se necesita ponerle un rótulo a todo para poder venderlo, Rada busca despegarse: “Me llevó años que la gente entendiera que no se me puede etiquetar. Para muchos yo soy un payaso”. Para ejemplificar, no solo canta sino que se extiende con anécdota: “Entré a la Argentina con una canción que se llama Rock de la calle en el ‘80, y la gente compraba el disco porque el rocanrol era divino, pero adentro tenía otras canciones que no tenían nada que ver con el primer tema. Y eso es World Music, tocar lo que tengas ganas, y si lo sentís, tocarla. Hoy en el mundo está todo etiquetado”.

Su más reciente lanzamiento, As Noites do Rio, es una obra que engloba su necesidad por no quedarse quieto y que lo pone a dialogar directamente con su herencia: “Me enteré de que en Brasil es más importante el apellido de la madre que del padre, yo le canté toda la vida a Rada, que me dio el apellido y fue lo único que me dio”.

Relató así que su madre le cantaba en portugués para que se durmiera cuando era chico y que no le resultó fácil adaptarse a esa rítmica cuando tuvo que poner las voces en la grabación del álbum. “Llegó la idea de grabar este disco, que no es samba ni bossa nova, sino que pasa por el tango por el rock and roll, quise hacerle un tributo a ella”.

Además, adelantó que está armando un nuevo álbum en el que homenajea las canciones que le gustan en ritmo candombe junto a los autores de esos temas. “Grabé 11 y 6 con Fito Páez, El breve espacio en el que no estás con Pablo Milanés; Grabé en italiano y también en brasileño. Participan Fernando Cabrera y Julia Zenko”, anotició y dijo que no quería adelantar más porque no sabe cuándo va a salir el disco”.

Rada no se cierra a nada. El año pasado, su participación en Rangos II, con el referente del trap uruguayo Pekeño 77 (del que también participan Cazzu y Neo Pistea) le abrió las puertas a un nuevo público y le hizo ganarse el respeto de sus nietos. “Me dicen: ‘Abuelo, qué capo, ahora sí que te fuiste para arriba’; Ahora soy exitoso gracias a Peke”, suelta una carcajada.

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