Celebración de Corpus Christi

Amar y dar voz a los pobres y excluidos “es el caracú del Evangelio”

Ayer la Iglesia Católica conmemoró la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En Posadas, la misa fue en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, donde el obispo Martínez llamó a vivir la caridad e ir en contra del modelo del individualismo actual
domingo 07 de junio de 2026 | 6:05hs.
Misa de Corpus Christi, presidida por el obispo Martínez, en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas.  Foto: Agustina Vera
Misa de Corpus Christi, presidida por el obispo Martínez, en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas. Foto: Agustina Vera

La Iglesia Católica celebró ayer Corpus Christi, la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, una de las más importantes del calendario litúrgico.

En Posadas, la misa fue en el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez y presidida por el obispo Juan Rubén Martínez.

Luego de los cantos rituales y de las lecturas, en su homilía, Martínez, vertebró un mensaje centrado en el sentido profundo de la Eucaristía como presencia real de Cristo en la vida cotidiana y al mismo tiempo, como llamado concreto al compromiso con los más vulnerables.

La ceremonia reunió a comunidades parroquiales, instituciones educativas, sacerdotes de la diócesis, diáconos y funcionarios provinciales y municipales.

Martínez reflexionó sobre el misterio de Dios que “siempre sorprende”, porque se manifiesta de manera contraria a las lógicas humanas del poder y la grandeza. Así, recordó que Cristo “vino en la pequeñez”, haciéndose hombre y naciendo en Belén. Y vinculó este hecho con el misterio eucarístico, “La Eucaristía es Jesús presente en medio nuestro, su propio cuerpo que quiso quedarse en un pedacito de pan”.

El obispo remarcó además la continuidad histórica de la Eucaristía desde la Última Cena hasta la actualidad, señalando que la Iglesia “hace dos mil años sigue celebrando la Eucaristía en el día del Señor”.

Asimismo, en el nudo de sus palabras estuvo la dimensión social del Evangelio y la relación inseparable entre la adoración eucarística y la caridad.

“Todo esto perdería sentido si nosotros no tenemos en cuenta que ser cristiano es también ser pan compartido. Estamos llamados a la caridad”, afirmó.

Sostuvo que la Eucaristía expresa “el amor que se dona” y consideró que allí se encuentra “la plenitud de la catequesis”, porque el ser humano está hecho para amar y cuando no ama “desdibuja su condición de imagen y semejanza de Dios”.

A partir del Evangelio de Mateo sobre el juicio final, remarcó que Jesús está presente especialmente “en los pobres y necesitados” y que los cristianos serán juzgados por la caridad, en este punto citó: Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber.

Celebración de Corpus Christi en Posadas
A la importante solemnidad del calendario católico asistieron cientos de fieles. Foto: Agustina Vera

En otro tramo de su alocución, el obispo, puso el foco en quienes viven situaciones de exclusión social y cuestionó la indiferencia frente a esas realidades.

“Hay tanta gente que por nuestra cultura y por nuestra sociedad está invisibilizada. Es como que no existe, en la marginalidad”, consideró.

Y agregó que el verdadero cristiano debe tener “un privilegio especial por los invisibilizados, los que no tienen voz y no son escuchados”.

Y definió que el verdadero cristiano, el que tiene una comprensión de que Dios es amor y por eso es Eucaristía, “es el que tiene en su corazón a los invisibilizados, los que no tienen voz, los que no son escuchados. Ahí es donde tiene que estar nuestro corazón. Esto es ser cristiano”.

Sobre este concepto, alertó: “Muchos cuando decimos esto, enseguida quieren politizar y sin embargo estamos hablando del caracú del Evangelio. Jesús en la Eucaristía, es el pan compartido”.

A continuación advirtió sobre el crecimiento del individualismo como modelo cultural y social. “Hoy más que nunca el individualismo se transforma en una propuesta, porque se la presenta como modelo con el ‘sálvese quien pueda’”, precisó.

En este contexto, sostuvo que el mensaje cristiano propone una esperanza fundada en la Pascua y en la certeza de que “la vida triunfa sobre la muerte”. Frente a “la grieta, el odio y la violencia en el mundo”, afirmó que los creyentes deben sostener la convicción de que “la vida gana y el amor gana”.

Hacia el final, el obispo reconoció que el compromiso cristiano muchas veces implica dificultades y “martirios” en el tiempo actual, aunque insistió en que la fe en Cristo da sentido a la vida y sostiene la esperanza.

Al finalizar la misa, los presentes caminaron juntos en procesión acompañando al Santísimo desde el anfiteatro en Villa Sarita a la Catedral en la plaza 9 de Julio.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?