2020-04-23
Río Grande y Santa Catarina flexibilizan la cuarentena
A un mes de confinamiento, ocho estados brasileños comenzaron una reapertura gradual de la economía bajo la presión del presidente Jair Bolsonaro, a diferencia de San Pablo y Río de Janeiro, que se mantienen firmes en las medidas para contener la pandemia, mientras Amazonas quedó ayer sumida en una crisis de salud.
Más de la cuarta parte de los estados de Brasil decidieron relajar las medidas de distanciamiento y aislamiento social vigentes desde hace cerca de un mes para frenar el impacto del coronavirus, que ya provocó más de 2.900 muertos, aunque los especialistas estiman que las cifras son mucho mayores.
Mientras las cifras oficiales indican que la curva de contagios sigue en aumento y se espera que la situación se agrave en las próximas semanas, los gobernadores de Río Grande do Sul, Santa Catarina, Goiás, Espírito Santo, Paraíba, Sergipe, Tocantins y Distrito Federal comenzaron a flexibilizar la cuarentena, en consonancia con la batalla que Bolsonaro viene librando para reabrir los comercios y reactivar la economía del país.
En Santa Catarina, por ejemplo, ya abrieron las iglesias, los gimnasios y hasta los centros comerciales, mientras en Distrito Federal las ópticas y negocios de electrodomésticos, informó la agencia de noticias EFE.
Los gobernadores implementaron una flexibilización con medidas de precaución tales como horarios limitados, mantener la distancia de 1,5 metros entre las personas y mesas de los restaurantes, junto a medidas de higiene accesibles en áreas de uso común.
Además, los clientes no podrán probarse ropa, accesorios como joyas, calzado y cosméticos. Sin embargo, las fisuras en la seguridad comenzaron a salir a la luz.
Durante la reapertura ayer del centro comercial de Blumenau, en Santa Catarina, la tercera ciudad del estado con más casos de coronavirus, sólo por detrás de Florianópolis y Joinville, se registró una aglomeración de personas, entre ellas adultos mayores y niños, consignó el diario local O Globo.
En contraposición, el gobernador de San Pablo, Joao Doria, anunció ayer su intención de comenzar a evaluar la flexibilización “gradual, heterogénea y segura” después del 11 de mayo, cuando termine la última prórroga de la cuarentena.
San Pablo, el estado más poblado del país, en el que viven unas 46 millones de personas, sigue siendo el epicentro de la pandemia, con 1.134 muertes y 15.914 casos confirmados hasta el momento.
En tanto, el gobernador de Río de Janeiro, el segundo estado más castigado por el coronavirus con 490 muertos y 5.552 contagiados, discutirá hoy una posible flexibilización. Otro brote que desató una crisis tuvo lugar en el estado de Amazonas.
El alcalde de la capital Manaos, Arthur Virgílio, informó ayer que el sistema de hospitales públicos de la ciudad está colapsado.
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