2019-09-03
La bala que mató a Víctor salió del arma reglamentaria del oficial detenido
Por Cristian Valdezfojacero@elterritorio.com.ar
Es que la Policía Científica confirmó que la bala 9 milímetros que mató al adolescente fue disparada con la pistola reglamentaria del oficial Deibid Esteban V. (32), quien estaba de servicio durante la noche del viernes 23 y madrugada del sábado 24 de agosto, cuando se cometió el crimen.
Este sospechoso es el principal apuntado por la pesquisa que lleva adelante la Dirección Homicidios de la Policía de Misiones desde que una policía lo colocara en el rol de asesino. Era parte de la patrulla, por lo que terminó siendo testigo directo de la ejecución.
Desde el sábado está privado de la libertad junto al oficial Matías A. (30) y el cabo primero Rubén Darío N. (43), acusados en paralelo de haber desplegado distintos artilugios para desviar el foco investigativo hacia otras hipótesis que después terminaron desacreditadas.
Sobre lo hecho por los peritos científicos, fuentes calificadas explicaron que la confirmación se desprende del cotejo del proyectil (plomo) y la vaina servida hallada en la escena -frente a la Escuela de Comercio 10- con el arma que el sábado le secuestraron al uniformado.
El análisis comparativo de esos elementos con otros obtenidos por medio de un disparo controlado permitió concluir que las deformaciones son coincidentes con las producidas por dicha pistola. Esto quiere decir que el balazo asesino fue efectuado con el arma de dotación policial y todo indica que por el mismo oficial que la portaba.
El propio jefe de la Policía de Misiones, comisario general José Mazur, confirmó que “conforme a los informes técnicos periciales, el arma utilizada en el hecho pertenece al oficial”, en tanto que al referirse a los otros uniformados remarcó que “habrían incurrido en los delitos de encubrimiento, incumplimiento de deberes de funcionario público y omisión de denuncia” entre otros cargos que les podrían caber en función de que la noche del crimen también estaban de servicio.
El grueso de los informes con las actuaciones (testimonios e informes periciales) será remitido en las próximas horas al magistrado subrogante del Juzgado de Instrucción Dos, Fernando Verón, quien recién entonces estará en condiciones de citar a indagatoria a los tres efectivos involucrados de manera directa como a los cuatro que fueron excarcelados, pero siguen vinculados a la causa, que sería caratulada como homicidio agravado.
Provocador, arrogante y abusivo
Si bien inicialmente se especuló con que se trataba de un crimen de venganza por una cuestión amorosa y hasta se lo vinculó con una trama de narcomenudeo, la pesquisa por el asesinato de Víctor dio un giro rotundo a partir de la confesión de una suboficial que no pudo soportar el peso de la culpa por el asesinato de Víctor y la posterior muerte del padre por una afección cardíaca luego de sepultarlo.
La investigación marca entonces que el oficial Esteban V. (32) habría tenido un rol protagónico como autor del disparo mortal que ocurrió cuando el menor estaba absolutamente indefenso y prácticamente de rodillas sobre el camino terrado. Esto se desprende de la confesión que hizo la mujer, rompiendo así el pacto de silencio que durante una semana tuvo en vilo a los detectives.
Dicha uniformada contó que en una recorrida que estaban haciendo con el patrullero se cruzaron con la víctima en la calle donde se cometió el crimen. Iba camino a la casa de su novia.
Supuestamente, horas antes el mismo joven había corrido de una primera incursión policial junto a tres amigos en inmediaciones de la plaza del pueblo, pero esta vez se quedó inmóvil. El oficial bajó del auto, caminó hasta él y lo remató a sangre fría de un balazo que ingresó por el ojo derecho y salió por la región parietal izquierda del cráneo, con pérdida de masa encefálica.
Después de cometer el crimen, el uniformado volvió a subirse al patrullero y -al decir de la policía- amenazó de muerte a sus colegas si contaban algo. De ahí el silencio.
Con ese testimonio como principal argumento, algunos habitantes de la localidad sacaron a la luz algunos episodios en los que el mismo oficial apuntado fue protagonista. No cuenta con buen concepto dentro de la fuerza y menos aún en la comunidad, donde lo calificaron como provocador, arrogante y abusivo.
Pese al miedo que provocó en la gente la ejecución del chico y aunque no se sabe con exactitud qué llevó a hacerlo, hay quienes se animaron a contarle a este matutino que “siempre acosaba a los pendejos con el arma porque es prepotente y se quería llevar a todo el mundo por delante”.
El padre de dos adolescentes, de profesión chipero, acotó que “le gustaba tener a lo saltos a la pendejada, por eso corrían cuando llegaba el patrullero, no porque eran delincuentes. No podía ver a nadie tomando tereré en la plaza porque bajaba a intimidarlos, les mostraba el arma. Era demasiado pesado en su actuar como policía”.
“Todos le tenían miedo por su forma de manejarse. En el contexto de las marchas que se hicieron para pedir el esclarecimiento del asesinato, su nombre apareció varias veces porque la gente sabía que si algún policía tenía que ver con esto, era él”, aseguró el hombre.
En sus redes sociales, el oficial apuntado estuvo activo hasta el 30 de agosto a las 16.34, un día antes de su detención. El mismo día del crimen hizo un posteo en Facebook (a las 21.01) y replicó cinco veces más en la semana, haciendo referencia al Amazonas y al maltrato animal.
“Es grave lo que pasó en Santa Ana”
La hermana de Víctor, Eliana Márquez Dos Santos, reconoció que la sospecha de la familia siempre apuntó a los policías del pueblo y por ese motivo no le sorprendió la confirmación de los peritos sobre que el arma utilizada es reglamentaria.
“Lamentablemente deben cuidarnos, pero nos matan. Mi hermano era un chico bueno, honesto y cuando comenzaron a querer embarrarlo con supuesta venta de droga, nos dimos cuenta que había algo oscuro detrás. No me sorprende porque el nombre de este policía había salido desde el principio, por cómo es, cómo se maneja, aunque nos preocupa que siendo ellos la autoridad, a quien hay que respetar porque están encargados de nuestra seguridad, hayan llegado al punto de matar a mi hermano y después ocultarlo como si nada hubiera pasado. Eso nos deja anonadados e indignados”, explicó la joven.
El contexto fue propicio para convocar a la marcha que se realizará a las 20.30 de hoy “para pedir que mas allá de esclarecer el crimen de mi hermano las autoridades nos aseguren que la Policía nos va a cuidar en vez de delinquir. Es grave lo que pasó en Santa Ana”.
“Lamentablemente deben cuidarnos, pero nos matan. Mi hermano era un chico bueno, honesto y cuando comenzaron a querer embarrarlo con supuesta venta de droga, nos dimos cuenta que había algo oscuro detrás. No me sorprende porque el nombre de este policía había salido desde el principio, por cómo es, cómo se maneja, aunque nos preocupa que siendo ellos la autoridad, a quien hay que respetar porque están encargados de nuestra seguridad, hayan llegado al punto de matar a mi hermano y después ocultarlo como si nada hubiera pasado. Eso nos deja anonadados e indignados”, explicó la joven.
El contexto fue propicio para convocar a la marcha que se realizará a las 20.30 de hoy “para pedir que mas allá de esclarecer el crimen de mi hermano las autoridades nos aseguren que la Policía nos va a cuidar en vez de delinquir. Es grave lo que pasó en Santa Ana”.
Tras el cimbronazo, más medidas
Ayer este medio también habló con el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, quien destacó la investigación y fue categórico a la hora de referirse a medidas en contra de policías que no cumplan correctamente con su deber. “Hay que destacar la labor de la Policía para despejar dudas respecto a posibles encubrimientos. Fue la misma fuerza la que pudo llegar hasta el autor del hecho”, expresó.
Y luego añadió: “Queremos policías que nos cuiden y responsables que hagan una mejor labor. La formación no acaba solamente en la Escuela de Policía. Queremos liderazgos que den el ejemplo y que con trabajo inspiren a los demás”. En ese sentido, además, indicó que en lo que va de la gestión hubo un total de 130 policías pasados a disponibilidad y respecto de ello fue categórico: “Esto es una clara política de que aquellos policías, que son los menos, que no actúen como se debe, no permanecerán en la fuerza”.
Tras todo el cimbronazo generado por el hecho en cuestión, la Jefatura de la Policía ayer también decidió intervenir la Unidad Regional XIII de San Ignacio, la cual tiene jurisdicción sobre la comisaría de Santa Ana, que había sido intervenida el sábado pasado. Dos altos mandos de la fuerza oriundos de Posadas asumieron como jefe y subjefe de dicha unidad y los salientes serán sancionados administrativamente mientras en el ámbito judicial se define si les cabe algún tipo de responsabilidad.
“Las unidades tienen responsabilidades sobre las comisarías a su cargo, de controlar para que funcione de manera correcta y en este caso no existió, como quedó en evidencia”, indicó Mazur al respecto.
En Santa Ana, además de los siete sospechosos que pasaron a disponibilidad, 24 policías que cumplían funciones en la comisaría fueron trasladados a otros destinos, en tanto que asumió como interventor el comisario Miguel Ángel Centurión.
Y luego añadió: “Queremos policías que nos cuiden y responsables que hagan una mejor labor. La formación no acaba solamente en la Escuela de Policía. Queremos liderazgos que den el ejemplo y que con trabajo inspiren a los demás”. En ese sentido, además, indicó que en lo que va de la gestión hubo un total de 130 policías pasados a disponibilidad y respecto de ello fue categórico: “Esto es una clara política de que aquellos policías, que son los menos, que no actúen como se debe, no permanecerán en la fuerza”.
Tras todo el cimbronazo generado por el hecho en cuestión, la Jefatura de la Policía ayer también decidió intervenir la Unidad Regional XIII de San Ignacio, la cual tiene jurisdicción sobre la comisaría de Santa Ana, que había sido intervenida el sábado pasado. Dos altos mandos de la fuerza oriundos de Posadas asumieron como jefe y subjefe de dicha unidad y los salientes serán sancionados administrativamente mientras en el ámbito judicial se define si les cabe algún tipo de responsabilidad.
“Las unidades tienen responsabilidades sobre las comisarías a su cargo, de controlar para que funcione de manera correcta y en este caso no existió, como quedó en evidencia”, indicó Mazur al respecto.
En Santa Ana, además de los siete sospechosos que pasaron a disponibilidad, 24 policías que cumplían funciones en la comisaría fueron trasladados a otros destinos, en tanto que asumió como interventor el comisario Miguel Ángel Centurión.
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