2018-06-15

La colonización en Misiones: origen y modelos

Las cuatro décadas que comprenden el período 1920 y 1960 fueron las de mayor desarrollo ocupacional y poblacional de Misiones. En esa etapa se ocupó casi plenamente el territorio y se desarrollaron los primeros centros urbanos de importancia.
Durante las dos primeras décadas del siglo XX, a la actividad económica limitada a la búsqueda de yerbales silvestres abandonados o la explotación forestal, se sumó la radicación masiva de inmigrantes aplicados a la agricultura. Verdaderos pioneros que fueron abriendo nuevos caminos, explotando nuevos espacios, creando colonias agrícolas.
El origen de esas primeras colonias misioneras fue diverso. Las primeras, instaladas en el sur misionero, cerca de los antiguos pueblos jesuíticos, respondieron a la iniciativa oficial. Otras fueron colonias que se fueron creando espontáneamente en la cresta de la Sierra Central y un tercer modelo de origen de colonias en Misiones fue a partir de la iniciativa privada. Apóstoles es el símbolo del primer tipo de colonización, la oficial; Oberá sintetiza la colonización espontánea y Eldorado es un ejemplo de colonización privada.
Apóstoles nació bajo el impulso del gobernador Juan José Lanusse. Ya en 1887 se otorgó a un particular una extensión de 40.000 hectáreas en el sur de Misiones para ser colonizadas. Una parte de esas tierras fue destinada a crear las colonias Apóstoles y Azara. En 1895 el agrimensor Juan Queirel mensuró en el área del antiguo pueblo de Apóstoles cuatro leguas cuadradas que se vendieron a los pobladores que ya estaban radicados en el lugar. Con el gobernador Lanusse se trazó el pueblo sobre las ruinas de la antigua misión jesuítica, se oficializó la colonia y se radicaron los primeros inmigrantes ucranianos y polacos. Estas primeras familias se adaptaron rápidamente a tal punto que en 1903, el gobernador Lanusse escribía, “Esta inmigración reviste el carácter de espontánea por cuanto no viene al país atraída por la propaganda de agentes de inmigración, sino solicitada por las cartas que escriben desde aquí, llamando a sus parientes y relaciones de Europa los colonos establecidos en Apóstoles”. En esos momentos ya contaba la colonia con 539 familias y 2662 habitantes que cultivaban más de 4000 hectáreas. Cada familia disponía de un arado, una rastra y un carro cada dos familias. Se contabilizaban en las chacras más de 2200 vacunos, 1400 cerdos y 1400 vacas lecheras. La llegada del Ferrocarril del Nordeste y la edificación de una estación en las cercanías de la colonia permitió la comercialización de su producción. El pueblo de Apóstoles adquirió el rango de ciudad a fines de la década de 1950.
Oberá también tiene una historia particular en sus orígenes. Nació como consecuencia de la radicación espontánea de familias suecas venidas desde Rio Grande do Sul. Esas familias habían llegado a Porto Alegre en 1891 y fueron orientadas por las autoridades brasileñas hacia el Puerto Lucena, sobre el río Uruguay donde prácticamente fueron abandonadas, lo que llevó a que, desalentadas, algunas familias buscaran regresar. Pero las que quedaron decidieron internarse en Misiones hacia el año 1902 dirigiéndose entre 1913 y 1914 hacia Yerbal Viejo, en la sierra misionera. Allí se asentaron, cultivaron la tierra y atrajeron a nuevos inmigrantes. En 1927 fue creado allí el pueblo de Oberá. Un rango característico de esta corriente inmigratoria fue la variedad de lenguas, credos y nacionalidades. Allí convivieron desde su inicio ucranianos y polacos, alemanes y suecos, suizos, finlandeses, y otros. Y se sumaron a los pobladores paraguayos, brasileños y correntinos instalados desde antes en las cercanías de la colonia.
El tercer caso simbólico de la colonización misionera fue el de la colonia Eldorado. Nació por impulso del empresario alemán Adolfo Julio Schwelm en 1919. Inicialmente Schwelm compró 67.000 hectáreas de selva virgen a orillas del río Paraná entre los ríos Piray Guazú y Piray Miní con el fondo a las sierras centrales. Para lograr su objetivo de colonizar el lugar recibió el apoyo de financistas europeos y a través de una eficaz propaganda se invitó a los europeos que quisieran radicarse en estas promisorias tierras. El sueño se cumplió con la fundación de Eldorado el 29 de septiembre de 1919, que contaba hacia 1924 con luz eléctrica, agua corriente, almacenes independientes de la empresa colonizadora, radio y telégrafo.
Los inmigrantes llegaban a Eldorado en barcos por el río Paraná desembarcando en el Puerto Viejo, desde donde se les mostraban las tierras para su radicación. Ello suponía la apertura de picadas en la selva, construir sus viviendas, disponer los cultivos y prepararse para vivir definitivamente en esos recónditos lugares. Los primeros colonos fueron de origen alemán, danés y sueco, incorporándose luego alemanes brasileños venidos de la Colonia San Leopoldo en Río Grande. Estos grupos fueron agrupándose por nacionalidades a lo largo de la picada principal, en dirección perpendicular al río Paraná, en lotes de entre 25 y 50 ha. Un diseño urbano totalmente diferente al cuadrangular que caracterizaba las otras colonias. Las picadas fueron tomando los nombres de las nacionalidades según las iban creando. Así nacieron la picada danesa, la picada bávara, picada alemana, etcétera.
El sentido asociativo de los grupos de inmigrantes que se fueron asentando en Eldorado hizo que en poco tiempo se desarrollara la colonia con cooperativas, escuelas, clubes, etcétera.

Por Alfredo Poenitz
Historiador  
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