2014-09-23
La fábrica de mobiliario escolar incendiada no tendría habilitación
Como lo adelantó El Territorio en su edición de ayer, se trata de una carpintería y laminadora ubicada sobre la ruta nacional 12 e intersección con la avenida Las Misiones, a pocos metros del ingreso al barrio Fátima A 3-1.
El incendio se inició el domingo a las 15:30, aparentemente a causa de un cortocircuito en una de las siete máquinas industriales ubicadas en el interior de la carpintería. Cabe aclarar que ninguna de ellas se salvó de la acción dañina de las llamas.
El fuego comenzó en un extremo y avanzó rápido hacia toda la estructura del tinglado de 25 por 75 metros de dimensión. Los focos en los montículos de láminas prensadas obligaron a unas ocho dotaciones de Bomberos a trabajar durante toda la noche e incluso, gran parte de la jornada de ayer, ya que recién minutos antes de las 16 pudieron apagarlo definitivamente.
En total se perdieron por completo alrededor de 500 toneladas de materia prima por un monto estimado de dos millones de pesos, entre ellos, 90 palets de láminas de pino para enchapar muebles y una cantidad importante de mobiliario que estaba listo para la entrega.
La empresa trabajaba en vía directa con el Ministerio de Cultura y Educación desde hace al menos cinco años, pero no estaba habilitada por el municipio y por ende, no poseía un plan de contingencia ante posibles siniestros y tampoco seguro, por lo que siete empleados de la fábrica se quedaron sin sus fuentes de trabajo.
Desocupados
La angustia de los empleados de la fábrica se evidenciaba en sus rostros ayer, cuando desesperados trataban de salvar lo poco que se podía, arriesgando sus vidas debajo de una estructura que corría serio riesgo de desplomarse.
Si bien el fuego no se cobró ninguna vida, las pérdidas fueron totales y eso generó incertidumbre en los trabajadores. Quienes hasta el momento no saben de que manera van a continuar, más allá de la seguridad de su patrón que a cada rato pedía tranquilidad.
“Somos siete personas, todos con familias numerosas y si bien entendemos la situación del patrón, la realidad es que las pérdidas fueron millonarias y en este momento estamos desocupados” reflexionó Luis Ojeda, uno de los damnificados.
En ese contexto explicó que “desde que nos avisaron que se prendía fuego estamos acá, ayudamos a salvar lo poco que pudimos y muchos se fueron llorando a sus casas, porque ésta era su fuente de ingresos y no sabemos qué va a pasar a partir de ahora”.
En propietario de la empresa, José Luis Libutti, estuvo recorriendo el dañado depósito ayer a la mañana, junto a los bomberos de distintas dependencias, ante quienes reconoció la falta de habilitación y de un sistema de protección contra incendios.
“Una angustia terrible, por suerte no había nadie pero se perdió todo lo que pudimos obtener en cinco años de trabajo. No sé cómo voy a hacer para levantarme de esto, porque la realidad es que no tengo seguro”, reconoció Libutti.
En medio de la densa humareda, contó que “hace cinco años trabajamos con el Gobierno, teníamos unas 200 mesas listas para entregar y si sumamos todo lo que se quemó, fácil podíamos hacer unas cinco mil mesas y sillas”.
Según los bomberos que trabajaron en el lugar, por el tipo de actividad que se realizaba sumado a la manipulación de elementos de alta combustión, resultaba indispensable que la estructura disponga de elementos de seguridad, de las que aparentemente carecía.
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