2004-06-24

Aldeas Infantiles cumplió 26 años

Las Aldeas Infantiles SOS cumplieron ayer 26 años. En la Argentina existen solamente tres instituciones que intentan suplir las necesidades de los niños huérfanos, con hambre y sin techo; una de ellas está situada en Oberá, otra en Córdoba y la tercera en Mar del Plata. Todas dependen  de una oficina central en Capital Federal.
En Oberá la iniciativa la tuvieron Francisco Baumeister, de nacionalidad alemana, y su esposa Mabel Krieger, hoy docente jubilada, fundadores de la Aldea de Niños Oberá, que se encuentra ubicada en el barrio Tres Esquinas, en un predio de cinco hectáreas. Se trata de una institución de carácter civil con una misión que se traduce en tareas educativas y sociales.
Con el resultado de once años de trabajo en Oberá, la Aldea cuenta hoy con once casas en las que habitan aproximadamente entre siete y nueve niños en cada una, con su respectiva madre sustituta y una tía que colabora en la atención de los pequeños.
Según afirman quienes trabajan en la institución, sienten que la labor que se realiza no es conocida ni reconocida a nivel comunitario.
Ante el incremento continuo de la población y para suplir la necesidad de educación de los pequeños, se creó en 1987 el establecimiento educativo Ideas.
En la actualidad, el Instituto Privado Herman Gmeiner está enmarcado en la Educación Cristiana Católica, cuenta con todos los niveles educativos, desde el inicial hasta el polimodal en la modalidad Humanidades y Ciencias Sociales. Además cuenta con un centro de capacitación en el que se enseñan diversos oficios destinados a actividades sociales que sean a la vez económicamente productivas. El instituto convoca a unos 1100 alumnos por día, cuenta con la colaboración de unos 70 docentes diariamente, más el personal administrativo y de servicio. 
Miguel Melnik, docente de artes plásticas, calificó al aporte realizado por este matrimonio como “un cargamento de arena para que no sea tan negro el futuro de las generaciones de la zona”.
En 1978, en Oberá, en un barrio apartado, sin agua y sin luz, se colocaba la piedra funda Niños local. Allí mismo se creó la escuelita Ideas que con el correr del tiempo y el apremio de las necesidades educativas se transformó en lo que hoy es el Instituto privado Hermann Gmeiner.
"Los integrantes de esa comunidad educativa, apurados con las problemáticas cotidianas de satisfacer las necesidades de los que menos tienen, no cuentan con el tiempo disponible para trascender en los medios, pero confían en que quedarán en algún apartado de la historia, y para algunos eso es sin dudas lo más importante”.
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