“Ya nada va a ser lo mismo”

Jueves 16 de enero de 2020
Para los Bacigalupi era un sábado más en el que contemplaban actividades juntos, entre ellas ir a buscar un auto nuevo para Tono y Laura, y Mauro iba a ser parte clave de ello: “El auto anterior que tuve me lo eligió él y nunca había tenido un problema así que quedamos en ir con juntos a buscar este”.
Mauro disfrutaba en aquel enero del 2010 de sus vacaciones, junto a su hijo Santiago que apenas tenía 21 días de vida, pero esa mañana una vez más no pudo decir que no a ayudar.
Fue así que temprano acudió por pedido de Tyson Alfonso, al frente de la asociación y organizador de la 80° edición del Cruce -que unía Pacu Cuá con el Club Instituto del Seguro- a realizar el embudo que se hace con las boyas para la llegada de los nadadores.
“El día anterior vino Tyson acá a casa a convencerlo y estuvo dos horas más o menos y Mauro le dijo ‘bueno yo a las 6 voy a hacerte el embudo, porque yo a las 8 voy a estar acá para ir a buscar el auto’ y eran las ocho y no apareció; entonces fuimos Laura, Franco y yo a buscar el auto porque no aparecía”, contó Tono.
En una parada por la avenida Corrientes un conocido le avisa que vayan al puerto porque había pasado un accidente y Mauro estaba desaparecido.
“Cuando llegamos al puerto nadie sabía de Mauro, llegaban las lanchas todas rotas preguntamos por él y nadie sabía nada”, rememoró.
Si bien Mauro había cumplido con la realización de la llegada, le llegó otro pedido de si podía realizar la función de guardavida nacional porque según les contaron, Tyson le dijo que “si no no le dejaban hacer la competencia”.
Pero a los minutos, a metros de la llegada de los primeros al Instituto del Seguro le avisan que había un accidente y “los errores fueron la posición de las barcazas que hicieron un embudo y ellos cometieron otro que fue que entraron de un lado que no tenían que entrar entre las barcazas con el jet sky”, comentó Tono.
Es que ante el pedido de auxilio, Mauro y Lisandro Amores fueron en ayuda de los nadadores y piragüeros atrapados en esa trampa mortal que luego se llevaría ocho vidas.
“Mauro se largaba en la pileta del Pirá Pytá y hasta 50 metros subacuático hacía, no tenía ningún problema, por eso no entendíamos qué pasó, pero según supimos se golpeó la espalda, a la altura de la nuca, contra la barcaza cuando varias personas se prendieron de la moto de agua y esta dio vuelta”, señalaron Laura y Tono.
Para esta familia las revelaciones de lo que pasó entre aquellas barcazas se dieron recién en el juicio. “Nosotros no nos enteramos bien de nada de lo que le pasó a Mauro hasta el juicio, hasta ahí nadie nos contó nada. Sólo al mes, en la primera misa que apareció la madre de una chica Parra, a decirnos que Mauro la había salvado a su hija; esa chica estaba entre las dos barcazas y él se largó del jet sky, le tiró el baywatch y le gritó ‘hundite’ y la logró sacar y se la pasó a Prefectura”.
Luego se subió al jet sky y se metió en el embudo y “yo en el juicio le dije a la mamá que cuente y me dijo ‘nunca va a decirlo porque una sola vez habló de eso’, nunca más pudo lo contar”, agregó Laura.
Mucho se habla de su heroico día, pero ellos no tienen muchos datos “no sabemos a quién salvó Mauro porque no nos dicen, te encuentran, te abrazan, pero no dicen, es difícil”.
Y Tono fue contundente con lo que sintió en una parte del juicio en el que fueron condenados el prefecto Jorge Lezcano y Tyson Alfonso, que hoy tienen libertad condicional, tras ser condenados a cuatro años. “El prefecto para darnos bronca a nosotros dijo ‘pongan otra vez la foto cuando entran con el jet sky’ y dijo después ‘fíjense el de adelante se salvó (Amores) porque tiene salvavida y el de atrás por irresponsable está muerto… un prefecto dice eso y yo me pregunto ‘en qué libro está que un guardavida tiene que tener un chaleco salvavida, si lo tenés no podés nadar y menos salvar a gente”.
Mauro fue encontrado once días después de la tragedia, el penúltimo de las víctimas fatales, y creer o reventar, un vidente llamado Marcelo los ayudó; les dijo en la posición en la que se ubicaba, que ‘hablaba con él y que habían pasado cerca Franco y Luciana, sus hermanos, en la búsqueda y luego añadió que se despreocuparan porque Mauro iba a aparecer al otro día a la hora que luego fue encontrado.
“Les dijo cómo iban en la lancha el día antes de que aparezca, que Mauro le dijo que pasaron por arriba de él, pero que después se iba ‘a soltar ; y ya llevábamos diez días de búsqueda a las 3 de la tarde del 27, avisaron que lo encontraron, fue un arenero frente a la isla del Toro”. 

¿Les llegó la paz o tranquilidad después del jucio?
Laura: Recién ahí nos dio tranquilidad.
Tono: También tengo un grupo de mis compañeros del Instituto que estudié en Santa Fe que el día que lo enterraron a Mauro estaban afuera esperándonos, viajaron toda la noche… y en marzo nos llaman que había un encuentro de esa promoción en Rosario del Tala y nos dijeron ‘vengan porque esto es llorar o reír, no sabemos pero vamos a estar juntos’.
Laura: Nos sentimos muy acompañados, somos privilegiados, nadie estuvo tan acompañado como nosotros. En la búsqueda había como 70 lanchas en el agua y viene un conocido y nos dice ‘50 son amigos de Mauro’. 

¿Cómo es la vida después de ese día?
Tono: Todos los domingos vamos al cementerio.
Laura: Te cambia la vida familiar, tu proyecto de vida… en todo, porque tenías proyectada la familia de una forma. Lo que sí es que después del juicio quedamos más tranquilos y en paz, pero pero no te convencés de nada, a mí no me convence de nada de lo que pasó.
El hijo de Mauro un día me preguntó, ‘abuela ¿mi papá es un héroe? y yo le dije que ‘no porque yo estoy demasiado triste para pensar que tu papá es un héroe’; y me contestó ‘pero mi papá salvó vidas abuela’ y yo le digo ‘bueno, capaz algún día pueda pensar que él es un héroe, pero ya no es lo mismo.

¿Con el pasar de los años el dolor se fue transformando?
Laura: Para mí es peor, me entristeció más el paso de los años; por supuesto que uno puede estar bien y tener momentos felices con los chicos y los nietos, pero ya nada va a ser lo mismo.

A diez años, hoy habrá una misa y una ofrenda

Hoy se cumplirán diez años de la Tragedia del Cruce del Paraná en la que fueron víctimas Víctor Sessa, Fernando Solé Mases, Eugenio Raúl Seró, Sebastián Ruzecki, Nicolás Levequi, Manuel Leiva, Mauro Bacigalupi y Luis Saide.En honor a ellos hoy los familiares y amigos se concentrarán, a las 10, en la avenida Costanera, donde está la estatua de la Virgen Stella Maris y luego se realizará una misa en la capilla; luego, al finalizar se dará lugar a la tradicional ofrenda al río.“Invitamos a todos los que quieran acompañarnos a recordar este triste día a que colaboren con leche y pañales para acercar a distintos asentamientos de la ciudad de Posadas”, señaló Laura en la página de Facebook “Recuerdos de Mauro Bacigalupi” en la que comparte anécdotas y fotos de su hijo.


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