Violencia de género: registran cada vez más denuncias por parte de terceros

Martes 14 de mayo de 2019 | 03:00hs.
Desde 2017, el Juzgado Familiar superó las 15.200 causas. | Foto: Marcelo Rodríguez

Por Belén Spaciuk interior@elterritorio.com.ar

Cada vez hay más denuncias por casos de violencia contra la mujer realizadas por terceros, entre los que se encuentran los propios hijos de aquellas mujeres víctimas, según informó a El Territorio Miriam Duarte, directora de la Línea 137 de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad.
Pese a que hace falta un largo camino por recorrer -de acuerdo a las estadísticas vigentes-, resulta importante destacar que hay un mayor compromiso por parte de la población en asistir y contener a las víctimas cuando se presenta una situación con estas características.
En ese sentido: “Podemos aproximarnos a que un 20 por ciento de las denuncias que conforman nuestros expedientes se inician a partir de denuncias e intervenciones de terceros”, explicó Alfredo Olmo Herrera, titular del Juzgado de Violencia Familiar Uno, en diálogo con Acá te lo contamos por Radiactiva.
“Es un número importante considerando el caudal de denuncias del momento. Hemos superado las 15.200 causas desde el inicio en el 2017 y en lo que va del año tenemos más de 3.200 causas correspondientes al año 2019”, detalló el juez.
Que haya aumentado la cantidad de denuncias por parte de familiares, amigos o vecinos deja en evidencia que la sociedad ha comenzado a tomar conciencia de que la problemática de la violencia de género no tiene relevancia privada, sino mas bien es un problema instalado en el ámbito público y social.
En ese sentido, desde la línea gratuita 137, que atiende las 24 horas del día, destacaron que el número de llamadas ha aumentado considerablemente en lo que va del 2019 con respecto a años anteriores.
“Sabemos que el mayor porcentaje continúa correspondiendo a mujeres que son víctimas de violencia o que llaman para pedir asistencia”.
Asimismo, “hay una gran demanda de terceros que llaman para pedir asistencia para las víctimas que no denuncian, y eso es importante porque denota una mayor responsabilidad de la sociedad”, expresó Miriam Duarte.
En ese sentido, la directora de la Línea 137 explicó que es necesario el aporte y el compromiso de la sociedad en relación a la problemática de género ya que muchas veces, las víctimas no pueden darse ni reconocen que son sometidas a situaciones violentas.
La violencia tiene múltiples formas que no necesariamente siempre se conciben como delito. Pero son alertas que muchas veces permiten descifrar una matriz machista en la relación que puede derivar en situaciones de violencia cada vez más graves.
Porque “el proceso psicológico que implica que una mujer víctima de violencia entienda que lo que le está pasando no es normal, lo reconozca y pueda darse cuenta de que está viviendo una situación de violencia en su vida tiene que ver con los factores de crianza”, explicó Duarte.
Fundamentalmente “tiene que ver con el contexto de crianza en el cual las mujeres somos culturalmente educadas para otorgar a los varones el poder sobre nuestras vidas, las finanzas y las decisiones importantes del hogar. Entonces, asumimos ese patrón de conducta y no visibilizamos que en realidad se trata de un sometimiento que, dependiendo del espacio que le damos, avanza hasta la situación más grave que deriva en maltrato físico o incluso en la extrema muerte”, añadió Duarte.
En la mayoría de los casos, la mujer víctima de violencia tomalas medidas correspondientes cuando percibe el nivel de impacto que tiene la violencia sobre sus hijos, sino lo naturaliza. Habitualmente “no piden ayuda por sí mismas, sino más bien cuando sienten que sus hijos están en peligro”, explicó la directora.
Afortunadamente, en la mayoría de los jóvenes “ésto es una matriz que se viene rompiendo hace ya algunos años porque tienen una mirada más crítica. Si bien traen incorporado en la crianza doméstica estos rasgos de educación en un contexto patriarcal, son personas que se preguntan o soportan menos sometimiento que las generaciones anteriores”, resaltó la directora.
A eso se suma que en los últimos años hay un mayor compromiso de vecinos y familiares cercanos a las víctimas que muchas veces consultan y buscan asesoramiento para contener a las personas que sufren violencia de género. Porque les preocupa la situación y comenzaron a entender que la violencia de género no es una cuestión privada y personal de cada familia, sino una problemática del espacio público, una cuestión social.
En ese sentido, el considerable aumento de denuncias de terceros permite la intervención d ella Línea 137 y la contención y asesoramiento correspondiente a las víctimas de violencia. Asimismo, existe un gran porcentaje de niños que se comunican para solicitar ayuda. “Esto habla de un nivel de concientización mayor, que busca erradicar la violencia”, consignó Duarte.


Denunciar no es un deber legal pero sí un deber moral Natalia Roldán, psicóloga de la línea 137, explicó que, si bien no hay un deber legal para todos los ciudadanos denunciar casos de violencia, sí es un deber moral del tercero y “cualquier persona puede hacer la denuncia. Por lo general suele ser alguien vinculado a la víctima: familiares, amigos, vecinos. Pero cualquier tercero puede denunciar”.
Además de esto, explicó algunos pasos a tener en cuenta para asistir a la mujer víctima de violencia.
Acompañarla en el proceso que enfrenta es un paso fundamental. “Es necesario darle tiempo a la víctima para que asimile la situación y entienda que sufre de violencia de género porque no es fácil salir de ese círculo violento y muchas veces no asimila su situación”, explicó la especialista.
Incluso, “iniciar un proceso psicoterapéutico para desnaturalizar esos patrones de conducta violentos a los que estaba sometida es uno de los primeros pasos”, agregó, ya que la violencia no se ejerce sólo físicamente, sino el maltrato verbal y psicológico al que fue sometida la víctima es el que más le cuesta superar.
“Las mujeres que sufren violencia de género atraviesan un proceso psicológico que no advierten en un primer momento. Poco a poco son denigradas, humilladas, minimizadas e insultadas, lo que afecta directamente su autoestima e integridad. Luego, esa violencia que comenzó de forma sutil e inadvertida, aumenta hasta llegar al maltrato físico. Por eso, muchas veces quienes rodean a la víctima pueden ver con claridad la situación que la víctima ha naturalizado”, concluyó Roldán.
Entonces, el acompañamiento y la contención de su familia es fundamental.

3.200

Es el número de denuncias que lleva adelante el Juzgado de Violencia Familiar de Posadas en lo que respecta al 2019.

20%

Corresponde a acciones legales labradas por un tercero, lo que equivale a 640 denuncias hechas por un familiar, vecino o amigo de la víctima.

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